Canarias
desaparecerá antes del 2020
Gonaiga
Si de alguna manera podemos calificar la
procedencia de los argumentos de quienes, para defender la españolidad de
Canarias, afirman que nuestro archipiélago no es ni fue una colonia porque aquí
jamás se instalaron empresas típicamente coloniales, como
Esta presunción o ficción olvida mencionar,
por ejemplo, al Tribunal de
La colonia provocó la modificación o
destrucción de los ecosistemas naturales y en lo social, aunque en algunos
casos hubo grupos autóctonos que fueron asimilados y pasaron a integrar parte
de la cúspide social (Se trataba de las antiguas élites dirigentes), la inmensa
mayoría de la población autóctona sufrió un generalizado proceso de
proletarización. Finalmente, para mencionar lo político, ¿acaso nuestro
Archipiélago Canario no sufrió un enorme grado de dependencia respecto a la
metrópoli en función del tipo de organización administrativa que le fue
impuesto?
En todo caso, a pesar de que a día de hoy
Canarias está inmersa en una trampa político-jurídica en la que nos tienen
atrapados las argucias “legales” del
actual ordenamiento constitucional del Reino de España, que nos define como:
Comunidad Autónoma, Región Ultraperiférica, Región de Ultramar o Archipiélago de Estado, no cancela el hecho
de haber sido y seguir siendo una colonia propiedad de España y de Europa, y
eso queda comprobado si comparamos las consecuencias que la colonia supuso en
el pasado para los colonizados con nuestra actualidad. Sencillamente sucede lo
mismo, con lo cual, lo que ha cambiado es la forma, más no el fondo.
También queda perfectamente demostrado con
la tajante sentencia que hizo recientemente en Canarias Danuta
Hübner, comisaria europea
de Política Regional al expresar que:
“a
nivel comunitario no se pueden establecer límites al crecimiento” de la
población”
Y yo me pregunto ¿Por qué Canarias no puede limitar la residencia en su territorio y otros
territorios “europeos” sí? Sencillo, porque somos ni más ni menos que un territorio
colonial europeo.
El 1º de Enero de 1986 España y Canarias
al ser su colonia, perdón, una comunidad autónoma del Estado español, se
adhiere con éste (y con todas sus consecuencias) a
Canarias pues, pertenece a Una Unión
Europea que mantiene territorios que se extienden más allá del continente. Una Unión Europea que posee nada más y
nada menos que un carácter supranacional e intergubernamental que ha
desarrollado especiales relaciones políticas entre sus miembros que se traducen
en el establecimiento de un mismo ordenamiento jurídico, y en la existencia y
funcionamiento de sus propias instituciones comunitarias. Una Unión Europea que
se sacó de la chistera el Acuerdo Schengen, que
define una zona de libre circulación con la supresión de las fronteras comunes
de los países firmantes. Mediante el Acuerdo Schengen
los estados suprimieron los controles de las fronteras comunes, potenciando sus
fronteras externas a fin de obstaculizar la inmigración ilegal de nacionales de
estados no miembros de
A la ciega Una Unión Europea pues, le da
lo mismo pan que asadura; es decir, le da lo mismo que nuestro Archipiélago
Canario, posea unas características particulares limitadas que están
estrechamente relacionadas con su territorio, con su geografía, con los
obstáculos para generar recursos y por lo tanto con su aptitud de ofrecer
bienes y servicios. Por ello, es un hecho contrastado que los constantes flujos
migratorios legales e ilegales hacia el Archipiélago Canario han desbordado
grave y radicalmente su capacidad de acogida y, por consecuencia, están
generando un impacto negativo de gran presión social. Ya es insostenible la
situación en que se encuentra la seguridad ciudadana, la educación, el
medioambiente, nuestra geografía, los limitados
recursos acuíferos, etc. En
definitiva, situaciones que afectan a la propia estructura, ya que crea
profundos desequilibrios evolutivos; especialmente en el ya deteriorado sistema
canario de salud pública, que se ve rebasado por la incorporación masiva de más
y más personas. A pesar de ello y de que el pueblo canario está hasta el gorro
de este aluvión demográfico, deberá sin rechistar seguir obedeciendo los
designios de los oligarcas insulares y los de sus políticos títeres, además de
los designios de la metrópoli, con su Borbónica Majestad incluida, y ahora y cada vez será más los de
Pero cuidado, porque si no se toman las
medidas oportunas ante este cada vez más desalentador panorama, nos faltará poco, pero que muy poco para
vernos inmersos en fronteras urbanas y entre uniones o divisiones de grupos
sociales por nacionalidades, lo cual sin lugar a dudas va a generar conflictos
y estallidos sociales de mucha envergadura.
A pesar del establecimiento de un mismo
ordenamiento jurídico europeo, por parte de
Canarias es una nación que está conformada
por una comunidad humana diferenciada, que posee unas características
culturales, históricas, étnicas, lingüísticas y territoriales comunes que
estructuran su singularidad, pero lamentablemente no tiene un estado propio, y
esta enorme dificultad le impide tomar sus propias decisiones. Y un pueblo que
es incapaz de tomar las riendas de su propio destino, está condenado a desaparecer
irremediablemente. Tengamos por tanto conciencia de que el principio de la
soberanía nacional sostiene que la nación es la única base legítima para el
estado y que el principio de nacionalidad sostiene que cada nación debe formar
su propio estado, coincidiendo las fronteras del estado con las de la nación, y
un estado es el conjunto de instituciones que poseen la autoridad y potestad
para establecer las normas que regulan una sociedad, teniendo soberanía interna
y externa sobre un territorio definido.
Por todo lo antes expuesto, siempre seré
reiterativo y monotemático en afirmar que si realmente queremos estructurarnos
libremente sin injerencias externas y luchar por obtener la transformación del
sistema existente para alcanzar un mayor nivel de desarrollo, justicia y
equidad y, en consecuencia, mayor bienestar para todos, debemos apartar las
ideologías, doctrinas o filosofías políticas en este momento; no es el momento
de derechas o de izquierdas, ese espacio, ese momento ya se dará. Ahora de lo
que se trata es de principios y valores, de unirnos en lo fundamental, de
buscar y suscribir juntos un acuerdo substancial que nos permita construir una
ruta, diseñar una estrategia y ceñirnos a unas tácticas que procuren la mayor
cohesión posible de nuestro pueblo, y que procuren generar una matriz de
opinión internacional favorable a nuestra independencia, de lo contrario,
Canarias desaparecerá antes del 2020.