Canarias, una ficción político-jurídica

 

Ramón Moreno castilla

Que ya no se sostiene, en pleno siglo XXI, a pesar del empecinamiento de España en querer mantener a toda costa y cueste lo que cueste la artificiosa e inconsistente "españolidad de Canarias"; impuesta por la fuerza de las armas (¡no se olvide!), en un cruento proceso de conquista y colonización, que vigila y preserva celosamente el impresionante aparato del Estado español presente en nuestra tierra.

Somos, por tanto, un "territorio nacional" de un Estado europeo en África que, insisto, la legalidad internacional no contempla ni ampara hoy en día. Extraterritorialidad que, por otra parte, le imposibilita absolutamente a España poder delimitar nuestros espacios marítimos archipelágicos más allá de las 12 millas de "mar territorial español" alrededor de cada Isla. ¡Y esta cuestión tiene que quedar meridianamente clara de una vez por todas, para que nadie se lleve a engaño! Porque es, precisamente, la tan cacareada "españolidad de Canarias" la que nos impide la demarcación de nuestras fronteras marítimas y espacio aéreo; y disponer legítimamente de los recursos naturales de nuestro territorio (petróleo y/o gas incluidos); prerrogativas que consagran la doctrina y los preceptos del Derecho Internacional contemporáneo.

¡Y lo que es peor!, que podamos trazar la correspondiente mediana con Marruecos (no sin una dificil y complicada negociación), y así podernos "salir" de su Zona Económica Exclusiva en la que estamos "incluidos" -excepto La Palma y El Hierro-, según proclama el Dahir de 8 de abril de 1981 sobre ZEE marroquí. ¡Esa es la sangrante y cruda realidad de Canarias! ¡Una monumental ficción político-jurídica!, que se corresponde con un demoníaco entramado político-jurídico (¡ese falaz binomio!), que nos convierte en un caso único y paradigmático del colonialismo mundial. No en vano, el Derecho Internacional reconoce que, mientras España es una "realidad europea", Canarias es, inequívocamente, una "realidad africana". Canarias no es España, al ser un territorio de ultramar (más allá de... al otro lado de...). Otra cosa es que España siga argumentado la "soberanía política" que todavía ejerce sobre este enclave; argucia legal para dar "validez" a la apropiación de territorios por la fuerza de las armas, como fue el caso flagrante de Canarias. ¿Sí o no?

Es sintomático que las numerosas colectividades de canarios en el extranjero, sobre todo en Europa, constaten a diario que nadie confunde a España con Canarias, ya que se trata de realidades perfectamente diferenciadas. Para la comunidad internacional (gobiernos, cuerpo diplomático, etcétera) Canarias es una "posesión" -léase colonia- de España en África. Esta realidad jurídica diferente la reconoce la propia UE, al catalogar a Canarias, junto a los territorios DUM franceses, como "región ultraperiférica" (lo que constituye un encubridor eufemismo) para no incomodar a su socio europeo, España. De ahí que nuestro Archipiélago sea sujeto "por cuenta ajena" de varias legislaciones superpuestas y contradictorias entre sí, para dar carta de naturaleza a esa ficticia españolidad/europeidad de Canarias.

Por un lado, se nos aplica el Derecho interno español en base al anacrónico criterio de "soberanía política", por el que España pretende seguir conservando la colonia; y por "imperativo legal", ahora de la Constitución española de 1978, somos considerados Comunidad Autónoma del Estado español, un auténtico subterfugio homogenizador. Y por otro, estamos supeditados al Derecho comunitario, en virtud de la Resolución 110 aprobada por la Conferencia de Poderes Locales y Regionales de Europa, en el transcurso de su 14ª Sesión celebrada el 18 de octubre de 1979. Para más tarde encuadrarnos (como "Islas Canarias", que no "Archipiélago Canario"), junto con Azores y Madeira, con las colonias francesas: Guadalupe, Guayana, Martinica y Reunión (los llamados eufemísticamente RUP), en el Título VII, Disposiciones Comunes, Artículo III-424 de la llamada Constitución Europea. Cuando todos sabemos, porque es evidente que un "territorio europeo" no puede estar físicamente lejos de Europa, porque es Europa misma. Lo que ha provocado el lastimoso, desconsolador y plañidero llanto sobre nuestra "lejanía", "insularidad", "abandono" etcétera, a la que son tan propensos estos políticos que padecemos.

Y sobre ambos, el interno y el comunitario, el Derecho Marítimo Internacional, al pretender aplicársenos indebidamente el llamado "principio archipelágico", que se establece en la Parte IV, Artículos 46 al 54 de la vigente Convención de Jamaica de 1982, sin que seamos aún un Estado libre y soberano como Cabo Verde; ¡única forma posible, reitero, de que podamos delimitar nuestros mares!

Pero toda esta parafernalia político-jurídica no es gratuita. Quiero decir, obedece a una calculada y bien diseñada estrategia colonialista, con un perverso trasfondo político. Madrid sabe muy bien que la posición española en Canarias es del todo punto vulnerable, ante ciertas coyunturas internas y externas (en nuestro contexto geopolítico). Máxime, cuando, en el cercano horizonte del 2010 gravita el mandato expreso de Naciones Unidas para finalizar el proceso descolonizador en todo el mundo. ¡Donde veremos realmente quiénes prefieren seguir siendo "cola de león" (con moscas), y quiénes queremos ser "cabeza de canario pinzón", erguida, orgullosa, soberana!

rmorenocastilla@hotmail.com