Canarias y la gran catástrofe financiera
Antonio
Cubillo Ferreira *
…En
esta lucha, todas las islas son iguales, cuyo destino ya estaba predestinado en
nuestra bandera nacional de las Siete Estrellas Verdes, todas iguales en círculo
en el cielo azul celeste…
La ola de la gran catástrofe financiera mundial que tuvo su pico más
alto este lunes 15 de septiembre, con la caída de todas las bolsas europeas y
Wall Street, es consecuencia de las crisis periódicas del capitalismo a lo
largo de los últimos tres siglos y también consecuencia de la costosa guerra
de Irak, de los presupuestos de
la OTAN
y de la pérdida de confianza del pueblo norteamericano en sus actuales líderes,
dirigidos por el presidente Bush; en la lejana Europa, ha influido la pérdida
de sus colonias, de donde, durante siglos, los gobiernos y el capitalismo
europeo sacaban sus inmensos beneficios con la explotación de sus minas y
comercio de sus materias primas o con el horrendo tráfico de esclavos.
Dejando aparte la
famosa crisis del año 1929, cuya consecuencia fue
la Segunda Guerra
Mundial, no hay que olvidar que ha habido otras crisis financieras del sistema
capitalista a lo largo de los siglos, de amplias repercusiones mundiales. Las
crisis de 1763, 1772-1773, 1780-1783, en especial en las llamadas provincias del
Norte,
la Holanda
de hoy en día, cuyo centro financiero de Ámsterdam, cayó al cabo de estas
crisis y fue el caldo de cultivo para
la Revolución Francesa
de 1789. El gran historiador francés Fernand Braudel, en "Le temps du
monde", autor de los mejores estudios sobre la historia moderna europea,
analiza el gran desequilibrio que significó la conjunción de estas tres crisis
de finales del siglo XVIII. Esta crisis se presentó en Ámsterdam, que era el
centro del mundo financiero en estos años, con la quiebra inicial de la gran
firma bancaria de Neuville en 1763, de la banca Clifford en 1772 y de Van
Faerelink en 1780. Dice Braudel que "los cinco millones de florines de
Clifford y los seis millones de Neuville tuvieron su peso y jugaron en la bolsa
de Ámsterdam un papel de detonador, de destructor violento de la
confianza". En efecto, los Clifford se habían dedicado a una loca
especulación en la bolsa de Londres sobre las acciones de
la East India
Company, la cual entró en crisis y arrastró a muchos capitalistas holandeses
e ingleses. Llegó un momento en que había una enorme cantidad de dinero en créditos
y letras de cambio en circulación, y ello tenía que explotar. Hay que tener en
cuenta que Ámsterdam era en aquellos tiempos como Wall Street, todo esto unido
a la última guerra entre Inglaterra y Holanda que trajo el caos financiero
holandés; después de estas crisis, Ámsterdam fue sustituida por la plaza
financiera de Londres, la cual, muchos años después, sería sustituida por
Nueva York y su Wall Street.
Como consecuencia de
esta última crisis financiera, caen las principales bancas y negocios; bancas
privadas y fondos de comercio, como el André Pels, quiebran, con lo que los
pequeños comerciantes huyen de Ámsterdam y de los negocios e impera el hambre.
El pueblo trabajador holandés y de Brabante (Bélgica), se echó a las calles y
hubo grandes revueltas populares: las milicias insurreccionales populares y la
pequeña burguesía naciente toman conciencia y luchan. Estas nuevas clases
sociales luchan en pro de las ideas nuevas de finales del XVIII, ideas de
libertad y cambio de régimen, que repercutieron en Francia y trajeron como
consecuencia, por suerte,
la Revolución Francesa
de 1789, donde el pequeño pueblo se impuso y acabó con la monarquía y la
nobleza explotadoras.
No sabemos las
consecuencias de esta crisis de septiembre del 2008, pero tenemos que saludarla
en tanto que pueblo colonizado en busca de una nación, porque Canarias no debe
abandonarse y pagar las consecuencias de esta catástrofe económica que va a
destrozar al gobierno de
la Metrópoli
, ya que
la España
actual no está preparada para una crisis como la que estamos viviendo y no
podemos ser arrastrados por ella. Esta catástrofe financiera va a servir para
que nuestro pueblo canario tome conciencia de lo que somos como colonia y nos
servirá para unirnos ante el peligro y buscar nuestras propias soluciones, para
recuperar nuestros justos y legítimos derechos nacionales. Todas las islas
deben estar unidas en un logro final: la independencia, la creación de una República
Federal independiente con sede en las Naciones Unidas, como preconiza el CNC y
el MPAIAC.
En esta lucha, todas
las islas son iguales, cuyo destino ya estaba predestinado en nuestra bandera
nacional de las Siete Estrellas Verdes, todas iguales en círculo en el cielo
azul celeste, bandera nacional que el próximo 22 de octubre cumple 44 años de
gloriosa existencia. Si estamos todos unidos en nuestra misión sacrosanta en
busca de nuestra soberanía nacional, dejándonos de pleitos y divisiones
fomentadas por el colonialismo español, sus partidos políticos y sus esbirros
de siempre, nos espera un futuro libre y feliz y unido en nuestra República
Federal, que fue siempre el sueño de los guanches y de sus descendientes y de
todos los nacidos en este archipiélago.
* Presidente del
Congreso Nacional de Canarias, brazo político del MPAIAC
cnc@elguanche.net
cubilloantonio@hotmail.com