¿Canarios en vía de extinción?

Antonio Artiles Mejías

El país que no puede controlar sus fronteras está condenado a desaparecer.

¿Somos conscientes de que los canarios estamos en vía de extinción? Si tienen alguna duda dense una vuelta por Lanzarote y Fuerteventura.

Lograr la soberanía es tarea que urge, de lo contrario esa marea humana, auténtico tsunami español, acabará con nosotros.

A Canarias, en manos de los colaboracionistas, siempre se le usa para enriquecer a España..., que si plataforma tricontinental, que si Singapur, etc.

Somos siete islas que son como siete cacas de moscas en el mapa mundial. Nuestra riqueza es el turismo, que ha sido el que sacó a estas islas de su secular pobreza. Éramos sólo 1.500.000 canarios, y por consiguiente con dos o tres millones de turistas de poder adquisitivo medio alto, nuestra riqueza y el atractivo turístico habrían sido perennes. De esto se trata, pero con la presión que se puede ejercer sobre un país que no es libre y soberano, y que por esto no puede proteger su riqueza, se ha procedido a explotar, saquear y expoliar nuestro país, como siempre se ha hecho con todas las colonias, sean africanas o americanas.

Siempre he denunciado, y los hechos me han dado la razón, que este desarrollo insostenible interesaba a España pero no a Canarias. Efectivamente, en tan sólo ocho años España ha obtenido de Canarias 375.000 puestos de trabajo. Puestos de trabajo que son nuestros y que hemos destruido para las generaciones presentes y futuras.

El desarrollo insostenible equivale a pan para hoy, para España, y hambre para mañana, para Canarias. Esto ha ocurrido durante los últimos veinticinco años y nos ha llevado a ser la región donde más ha crecido la pobreza. Pobreza que seguirá creciendo si no se pone fin a la entrada masiva de colonos.

En el año 2005 nuestra población creció en 60.000 personas, en el 2006 en 70.000. Nuestro crecimiento vegetativo era de unas 8.000 personas anualmente.

El panorama es terrible y angustioso, porque es sabido que el país que no puede controlar sus fronteras está condenado a desaparecer.