CANARY ISLANDS IN THE YEAR 2.030 (IV)

(Canarias en el año 2030)

 

José I. Díaz

 

Me desperté muy temprano, sobre las 7 de la mañana, ya que mi nieto Min-Soon se encontraba viendo un partido de Ruby norteamericano por el canal televisivo de la CNN en ingles. El alto volumen del televisor no me había dejado continuar mi sueño, y eso que nos habíamos acostado sobre la una y media de la madrugada, cuando terminamos de ver la película gringa novena edición; “White House and the 7 gansters”.

 

Me metí debajo de la ducha con aguan templada, para después rasurarme la barba y vestirme, y salir, como siempre solíamos hacer, a desayunar unos pancakes con miel y un vaso de leche, que era lo que le encantaba a mi nieto Min-Soon por las mañanas, en un Mcdonald que se encontraba a una calle y media de nuestro hotel. Al pasar por el hall donde se encontraba la recepción, para salir a la calle, sería las 8:30 horas, me llamo a gran voz su propietario John Cabronetti; Buen días signore Díaz, una telephone call para usted. Me tendió el teléfono de la recepción y de inmediato reconocí la voz del director del Guanche National Museum, Joseph Melchior, el cual me preguntó que cuando salía para Las Palmas City, y le respondí que mañana sobre las diez horas del Airport Al Capone Rodeos, entonces me dijo que me invitaba a cenar esta noche a las 19:30 en el Sheraton Mencey Hotel. Le respondí que no tenía porque molestarse tanto conmigo, que ya tendríamos ocasión de charlar nuevamente. Pero me respondió que era muy importante que asistiera a la cena de esta noche, por una noticia personal que tenía que comunicarme. Por lo que le respondí que de acuerdo, estaría a las 7:30 en punto en el Sheraton Mencey Hotel. John Cabronetti no había dejado de estar alerta con sus elefantinas orejas de nuestra conversación telefónica, por lo que me preguntó al cabo de la misma; ¿andare el signore mañana a Las Palmas City?, Le respondí sí, tengo unas gestiones que realizar antes de regresarme a Shangai, así que prepáreme la cuenta para esta tarde. Eran las 8:45 horas cuando salimos del hotel para irnos a desayunar, y a medio trayecto mi nieto Min-Soon me dijo; abuelo, un señor rubio con gafas de sol rayban nos está siguiendo. Sí, ya la he detectado nada mas pisar la calle, así que haz como que no te das cuenta. Al entrar en el Mcdonald una jovencita mulata que no pasaría de los 18 abriles, con un buen trasero y una delantera mejor que del Bayern de Munich, nos preguntó que deseábamos desayunar, y mi nieto le respondió que lo mismo de siempre, 7 pancakes con miel y dos vasos grandes de leche, y al final un capuchino para mi abuelo. Con el rabillo de ojo, como el personaje que nos seguía se había sentado en la barra, muy cerca de nuestra mesa, por lo que me levanté de la silla y me dirigí a él. Perdone señor; ¿me he estado dando cuenta que usted me ha estado siguiendo?, Respondiéndome en spangli; Yes sir is true, aquí está my card of police. Esta city is very peligrosa para turistas, because many bandas criminales of colombianos, lituanos, rusos, armenios and spanish gypsies. Sí, ya me he dado cuenta desde mi llegada a la isla. Le doy las gracias por su atención hacia mi persona, pero a pesar de mi edad, aún tengo unos buenos músculos de acero, y por si fuera poco, mi nieto Min-Soon, con tan solo 14 años, es cinturón negro tercer dan de Karate Shotokan, así que no se tiene que preocupar por nuestra seguridad. Una pregunta; ¿suelen Vds. custodiar a todos los turistas que visitan la isla? Oh, yes, because is no mucho turista, en este mes de july ustedes son the second, the primero fue un viejito romántico alemán, que coming cada año para depositar flowers in the nicho of his esposa american-canaria. From many years no coming turistas at the Canary Islands, the life es muy cara and not tranquilidad for turistas, because very muchos banditos in Canary Islands. Y le hice otra pregunta; ¿Qué tal Las Palmas City? Oh, muy malo, very crazy city, nosotros call the Diablo Island, very much mafiosos criminales from todo the world. Me quedé pasmado con dichas noticias sobre mis queridas islas; por lo que estoy viendo se han hundido en la más pura de las miserias humanas, la degeneración y la anarquía, donde impera el orden que marca en los barrios capitalinos las bandas de delincuentes extranjeros llegados de allende de los mares, que se encuentran con más derechos que los pocos nativos canarios que sobreviven, los cuales se han vistos desplazados y disgregados de la sociedades que imperan en Canary Islands.

 

Por la tarde aboné la factura del hotel a su propietario John Cabronetti, que me dio una tarjeta de visita para que saludara a un amigo suyo en English Beach al Sur de Las Palmas City, me dijo que era sicialiano de Palermo, y regentaba un restaurante con el nombre de “The Godfather”, en el Shoping Center “Cita” de dicha localidad sureña. Así que dejé a mi nieto Min-Soon viendo la televisión gringa, y me fui tranquilamente a las 7 horas, andando hacia el Sheraton Mencey Hotel, llegando a las 7:30 en punto. Me dirigí al comedor “Sahara”, donde se encontraba en una bonita mesa redonda con flores, y ya preparada para servir la cena, el director del museo Joseph Melchior y su amigo el taxista del hotel, Larry Álvarez Jr., quienes me saludaron con una amplia sonrisa y un efusivo apretón de manos, preguntándome si se encontraba enfermo mi nieto Min-Soon, le dije que estaba estupendamente bien, pero que había preferido quedarse en el hotel viendo la televisión. Nos sirvieron una agradable cena al estilo gringo, donde no faltó las papas sancochadas y los churracos argentinos, importados directamente por la compañía aérea EAST AIRLINES desde Buenos Aires, así como salmón noruego, para después traernos una amplia fuente cristalina llena de una deliciosa macedonia californiana, decorada por encima con guindas y helado de fresa. Ya, para el final de la cena, cuando retiraron todos los cubiertos de la mesa, la media docenas de camareros que rodeaba nuestra mesa y que no dejaban de llenarnos los vasos de agua y vino Chanterrier francés, Melchior y Álvarez pidieron dos carajillos y dos cigarros marca Cohiba, importado directamente de La Habana, donde los americanos, al igual que en los tiempos del Sargento Fulgencio Batista, se habían hecho los dueños de la isla caribeña. Yo pedí para mi un té verde chino, que me sirvieron en una tetera con su taza de porcelana china taiwánesa.

 

Pues bien, después de estar deleitándose con el aroma de los Cohiba, Joseph Melchior me dijo que le había telefoneado personalmente al historiador  Anthony Machin de Telde City, y que se encontraba encantado de poder colaborar conmigo sobre cualquier tipo de información histórica. Por lo que había concretado una cita anticipada para que nos viéramos pasado mañana domingo, a las 17 horas, en la Cafetería “California” del Hilton Elisabeth Hotel, situado en las Canteras Beach. Le agradecí la amabilidad que ambos habían tenido conmigo, llamando al maitre para pagar la cena, pero Joseph Melchior no me lo permitió, diciéndome que los gastos correrían por cuenta del Guanche National Museum, siendo la cuenta de dicha cena 1.789 dólares, que pago con su tarjeta América Express, diciéndole al maitre que pusiera en la factura la cifra de 3.500 dólares en vez de 1.789 a nombre del museo, para luego pasarla a la administración como gastos de representación, que es la formula mágica que suelen utilizar todos los empresarios y políticos de alto rango. Serian las 21:30 cuando bajé del coche Cadillac de Joseph Melchior, que me había traído hasta la puerta del San Remo Hotel, le di nuevamente las gracias por sus atenciones, y nos despedimos con un fuerte apretón de manos.