CANARY ISLANDS IN THE YEAR 2030 (VI)

(Canarias en el año 2030)

 

José I. Díaz

 

Hacía un día espléndido cuando entraron los primeros rayos de sol  por la ventana de nuestra habitación, ya que solía dejar recogida las cortinas y semiabierta la ventana, con la finalidad de que se airase bien la habitación. Es una costumbre que aprendí de mi difunto padre. Mi nieto se encontraba aún durmiendo con la manta por encima de la cabeza, era una de sus muchas costumbres, y cuando le pregunté por las razones, me respondió de manera objetiva, que los resfriados los solía coger por no tener bien abrigados los pies y la cabeza, aceptando su razonamiento. Le dejé que continuara su grato sueño y me salí a la terraza de la habitación, que daba a las Cantera Beach, donde comencé a realizar, como tenía por costumbre, unos breves ejercicios gimnásticos de unos 15 minutos, para luego pegarme una buena ducha con agua tibia, terminando por rasurarme la cara con la maquinilla de afeitar Gillette. Sobre las 8 a.m, desperté a mi nieto para que se aseara y bajara conmigo al comedor del hotel a desayunar, ya que los desayunos se encontraban incluidos en el precio de la habitación.

 

Serian las 9 a.m., cuando entramos en el restaurante Oasis del hotel, donde nos sirvieron un desayuno americano, basado en panquakes con miel o mermelada de fresa, huevos revueltos con judías en salsa de tomate, zumo de naranja, y por último elegimos té ingles en vez de café. Al terminar de desayunar nos dirigimos a la habitación a poner nuestros enseres en orden, antes de que pasara la empleada de la limpieza. Nada mas terminar de colocar nuestros enseres, sonó el teléfono, diciéndome el recepcionista que se encontraba Mr. Anthony Machín esperándome en recepción, le respondí que de inmediato bajaríamos.

 

Nada mas bajar a la recepción, el Sr, Machín, que portaba un sombrero negro tejano, se me tiró a los brazos, pegándome unas fuertes palmadas en la espalda como si me conociera de toda la vida. ¡Bienvenido hermano! –¿Que tal pasó la noche?.- Buenos días, ayer con los trajines del viaje un poco cansado, pero hoy después de dormir ocho horas como un lirón, me encuentro como un joven de 20 años. -¿Y ese jovencito con los ojos rajados quien es? -Es mi nieto Min-Soon, que me acompaña en el viaje.

 

Cuando le pregunté a Anthony Machín, como me había conocido, ya que no recordaba su persona.-Entonces miró para todos lados, pero viendo que el botones del hotel nos estaba observado, me hizo una señal para que lo siguiera hasta el Frank Sinatra Bar del hotel, donde pidió un carajillo, y yo un botellin de agua de Filgas, el barman, un colombiano, se quedo sorprendido por el nombre. -Respondiéndome;  Mister lo siento; ¿Esa marca es sudafricana? Nosotros solos tenemos Apache y Perrier water. OK le dije, give me a Perrier and one glass of orange juice for my grandson. Entonces Anthony Machín me contó que la fuente del agua de Filgas hacía lustros que sé había secado, y que el agua mineral llegaba ahora de las islas Madeira, transportada en buques aljibes bajo bandera liberiana, que su precio andaba por las nubes, por lo que resultaba mas barato beber cerveza Wudweiser o Coors norteamericanas, que en nada tienen que envidiar a las cervezas europeas. Razones por las cuales había aumentado alarmadamente los alcohólicos y las riñas callejeras en nuestras calles.

 

Machín me preguntó, si había mantenido alguna conversación con el botones del hotel. Le conté que solo habíamos cruzados un par de palabras a mi llegada, ya que el tipo era un caradura mal educado para sus años, ya que me había ofrecido la dirección de una casa de citas en la Farray Square. Machín me repitió asombrado el nombre; ¿Farray Square?, Sí, aquí tienes la dirección.- Que malnacido, hijo de la puta que lo parió, si ese es un nido de jóvenes espías, donde las chicas rateras han sido entrenadas por los servicios de inteligencia gringos en Atlanta. Su madame se llama Rita Maloney, aunque es conocida por los pocos independentistas que aun quedamos con vida, por el apodo de Matahari. Ella tiene la nacionalidad norteamericana, aunque sus orígenes son irlandeses, estuvo casada con un coronel yanqui, el cual le hizo una hija y después la abandonó por un guayabo más joven. Entonces me contó que dicho elemento, el botones de unos 50 y picos de años, de tez aceitunaza, con un parecido mauritano, era un tipo de Tenerife que había estado envuelto en el nacionalismo, y hacía de portavoz de un partidito oportunista en el foro Azarug, haciendo de webmaster con el alias M1. Aunque su verdadero trabajo consistía en conspirar, y dividir el campo independentista, por encontrarse colaborando, como tantos falsos nacionalistas, con las fuerzas coloniales. Cuando dicho partido y foro desapareció, muchísimo antes de la llegada de los yanquis a Canarias, este gusano puso tierra por medio, viniéndose para Las Palmas City, donde trabajo en un club de alterne, hasta que lo echaron por ratero, y ahora se encuentra de botones en el Elisabeth Hotel, trabajo que le consiguió el chulo de su hermana Cristine, que trabaja también para madame Matahari en Farray Square.

 

Entonces Machín me preguntó que cuanto tiempo iba ha permanecer en Las Palmas City. –Le respondí que una semana más, me dijo que recogiera mis cosas de la habitación y que me invitaba junto con mi nieto a residir en su casa, que se encontraba vacía, desde que falleció su esposa Catherine, hacia 5 años, y su hijo se había independizado, por lo que tenía cuatro habitaciones libres. Se lo agradecí, y le dije que no deseaba molestar a nadie. Diciéndome que no era ninguna molestia, que sería un grato honor para él tenerme como invitado en su casa, ya que me conocía a través de mis viejos artículos nacionalistas y a través de algunas fotos de prensa, y otras fotografías que le habían mostrado sus amigos con los mismos ideales soberanistas. Por lo que deseaba conocer de primera manos mis relatos acerca de lo que sucedió hacía varias décadas en Canarias, ya que él era mucho más joven. Recomendándome que no estuviera mas tiempo en el Elisabeth Hotel, y muchísimo menos donde trabajaba el chivato de M1. Por lo que dada su insistencia, prepare con mi nieto las maletas, y después de pagar el exorbitante precio de 350 dólares por una noche que dormimos en el hotel, enfilamos hacia la ciudad de Telde, en el viejo coche Peugeot 404 de Anthony Machín.

 

Durante el trayecto por la autopista US-2, le pregunté a Machín, como se las arreglaba para conseguir las piezas de recambio para su antiguo modelo de coche francés. -Respondiéndome que era uno de sus mayores hobby, coleccionar coches antiguos, aunque solo pudiera tener uno. Los recambios los conseguía en Casablanca (Marruecos), donde un viejo amigo suyo, Manuel Casañas, que se encontraba exiliado desde la llegada de los yanquis, en Túnez  y por último Marruecos, era quien solía comprarle las piezas de repuestos por unos cuantos dirham, en un cementerio de coches viejos en dicha gran ciudad marroquí, en la que abundaban los coches franceses marcas; Peugeot, Citroen y Renault .