Carta abierta a
Antonio Cubillo
Ramón Moreno
Querido
Antonio: Si hago pública esta misiva, es para expresarte mi total apoyo y
condenar, sin paliativos, la cantidad de improperios y furibundos ataques que
estás recibiendo por parte de esa prensa colaboracionista con la metrópoli; y
de esos pseudo canarios que, ¡mira por donde!, han resultado ser verdaderos
nacionalistas españoles.
Imagino
Antonio, que eras consciente de la carajera (que no
debate sosegado y clarificador) que se iba a montar con tu modelo de
Constitución de la futura República Federal Canaria (¿o es que vamos a ser
un Reino?, ¡toletes!) que tanta polémica y duras críticas está suscitando. Y no
es por dar pábulo a esos tabloides, ni echarle carnada
a los tiburones que te insultan y denigran como único argumento para oponerse
a tu iniciativa, en absoluto. Lo que pasa Antonio, es que después de leer tu texto
constitucional -que pretendes consensuar a posteriori- tan sui géneris
y pintoresco, plagado de tus ya célebres ocurrencias; se pueden entender, que no justificar, las diversas
reacciones y el rechazo frontal a ese descabellado anteproyecto. Que ha dado
pié, lamentablemente, a esos comentarios despectivos: "Cosas de
Cubillo", "Cubillo ataca de nuevo" etcétera, que en nada
benefician la imagen y credibilidad del "nacionalismo emancipador"
que propugnamos.
Y es que en estos temas, amigo Antonio, tenemos que
ser muy cuidadosos. Ya que si bien, ningún patriota consecuente pone en tela
de juicio que Antonio Cubillo Ferreira
es todo un referente histórico del nacionalismo canario; ese reconocimiento no
es, en modo alguno, una patente de corso para actuar individual y
caprichosamente, ni para frivolidades o veleidades de ningún tipo. Que es lo
que se desprende de ese documento, Antonio. No solo por lo extemporáneo y por
su contenido, discutible y perfectible: sino por tu obesivo
voluntarismo, e ir por libre, solo con tu CNC -que dices pomposamente ,
es el brazo político del denostado MPAIAC- restándole el amplio respaldo
partidista que este asunto requiere. Lo que no estaría mal como estrategia de
marketing político, si no resultara tan rocambolesco.
Pero sobre todo, Antonio, por tu invariable metodología,
al modificar unilateralmente ("Una constante en su trayectoria
política", se comenta)
Es una pena que esa valiosa herencia de la que eres
depositario, producto de tu heroica lucha en pro de la independencia de Canarias;
hasta el extremo, de casi perder la vida en el execrable atentado del que
fuiste víctima en Argel (¡auténtico terrorismo del Estado español!), no puedas
ser capaz de gestionarla y rentabilizarla convenientemente, como sería
deseable.
Y es que, Antonio, aunque el nacionalismo canario no
se puede permitir, bajo ningún concepto, prescindir de tus importantes activos
políticos como actor principal, fundamentalmente, en la escena africana; todo
ese bagaje personal que tu atesoras, queda desacreditado y diluido, al
persistir en tu modus operandi,
tu retórica personalista y tus elucubraciones de siempre.
¿No te das cuenta que ahora tus interlocutores somos
otros? Ya no estás inmerso en aquella noble tarea de abogado laboralista defendiendo
las causas de las lecheras o los portuarios de Tenerife, o enfrascado en los
muchos conflictos en los que participaste. En estos momentos históricos, te
cabe el inmenso honor de ser elevado a Padre
de
Por todo ello, Antonio, los patriotas
que te consideramos, respetamos y valoramos tu inequívoco compromiso
nacionalista; y ante el hecho consumado de haberte erigido en ponente
constitucional, te pedimos encarecidamente que procures estar a la altura
de ese Hombre de Estado que Canarias demanda imperiosamente. Se impone,
por tanto, Antonio, dar un giro copernicano a tu manido discurso
político y a tus pronunciamientos públicos que, por otra parte, deben ser
incuestionables: rigurosos, pragmáticos, clarividentes, positivistas,
aglutinadores, convincentes; con una dialéctica impecable e implacable, que se
les borre la risa de la boca a tus de tractores. ¡Absolutamente demoledores!
Y ya por último Antonio, debo recordarte que sobre
tu persona siguen gravitando una serie de circunstancias, cuanto menos curiosas,
que no se pueden sustentar. Por ejemplo: ¿Cómo se entiende que el pretendido
líder carismático del independentismo canario, en lugar de estar asilado en el
extranjero -pese al atentado- y, posiblemente, presidiendo un Gobierno canario
en el exilio, con cobertura diplomática y todo, esté cómodamente instalado en
la colonia, viviendo tranquilamente, como si tal cosa?...
En fin Antonio, espero y deseo que mis modestas
opiniones no hayan herido tu conocida susceptibilidad. No era mi intención. En
todo caso, he dicho lo que pienso, y he pensado lo que he dicho. Ya sabes que
yo no comulgo con ruedas de molino. Recibe un fuerte abrazo de tu compatriota,
Ramón Moreno.