CARTA ABIERTA A
Sra. Consejera:
Comenzaré
esta carta asegurándole que la he escrito yo mismo y que no he necesitado de
asesores que me digan qué decir y qué no decir.
Soy maestro
y llevo en esta profesión 18 años. A lo largo de este tiempo he visto desfilar
por la consejería de educación a muchos políticos, alguno de los cuales, de
infausto recuerdo para la educación canaria, se sienta junto a usted en el
consejo de gobierno. Después de obtener el título que me habilitaba para la
docencia, tan pronto como empecé a impartir clases, he dedicado mucho tiempo a
continuar mi formación. Acumulo un par de miles de horas en cursos de
formación, todos ellos fuera de mi horario de trabajo. Además de todo esto, soy
delegado de personal en la junta de la provincia de Las Palmas. Me considero una
persona comprometida con mi trabajo y con la sociedad que me rodea y todo ello
lo hago no por obligación sino por devoción y vocación.
Los
políticos pasan pero los trabajadores quedamos. Así es la vida. Ya estamos
acostumbrados. Llegan con mucho ímpetu, preocupándose única y exclusivamente
por su cargo, por su sueldo, por su partido, por las próximas elecciones. En
realidad, les debe importar poco todo lo demás. Si mientras están en la
política ganan tres o cuatro veces más de lo que ganan en la “vida civil”, es
lo lógico. Y no dependen de nadie para “actualizarse” el sueldo.
De haber
alguien que se preocupe por el alumnado, somos los docentes. Yo respondo
directamente de mi labor ante padres y madres de alumnos prácticamente a
diario. Se conciertan citas, se intercambia información, tratamos entre ambos
de buscar soluciones a los problemas. Trabajamos. Así que, cuando usted decide
enfrentar a padres y madres con el profesorado está haciendo un flaco favor a
la educación. Está tratando de echar balones fuera y no le importa quién caiga.
La pésima
cobertura de bajas, las tristes condiciones de muchos centros educativos, la
imposibilidad de aplicar programas de apoyo al alumnado necesitado, el desvío
de ingentes cantidades de dinero público a financiar a escuelas privadas, el
desastre de las oposiciones del pasado verano, … no son responsabilidades de
los docentes ni de los padres. Son su responsabilidad y lo ha sido de su
partido desde hace muchos años. Sin embargo, de todo esto no dice nada en su
carta.
Las personas
que le asesoran no deben de haber pisado jamás un aula. ¿Usted ha pisado alguna
vez un aula? ¿Conoce o se hace idea de la problemática que encierra este
trabajo? Pregunte a tantos compañeros suyos de partido que han huido de la
tiza, alguno sentado junto a usted en el consejo de gobierno. Voy a ahorrarme
la lista de políticos-docentes de Coalición Canaria que en Lanzarote, sin ir
más lejos, están ganando su sueldo lejos de las aulas. ¿Ninguno le ha dicho que
usted ha metido la pata? ¿O es que el nirvana en el que están instalados les
impide mirar hacia abajo, a quienes seguimos día a día peleando por una escuela
canaria pública y de calidad?
Para
terminar, le recomiendo que pida disculpas. Mejor, ponga su cargo a disposición
de don Paulino. En su intento por esconderse de su responsabilidad, ha puesto
en su contra a todo el personal docente. Yo no creo que me olvide nunca de su
nombre ni de lo que ha hecho.
Reciba un
cordial saludo de un subordinado.
Jesús M. de
León Tabares
Maestro.
Delegado de personal
por STEC-Intersindical Canaria.