Presunta responsabilidad penal del Alcalde

de La Orotava en el caso ‘Los Frontones’

 

 

Ante el nuevo escándalo urbanístico surgido en nuestro municipio en días pasados y que tiene como protagonistas al grupo de gobierno de CC y –una vez más– a la empresa PEJOMAR, por la construcción ilegal de dos edificios de 65 y 50 viviendas en la zona de ‘Los Frontones’, desde el grupo municipal IpO queremos poner en conocimiento de la opinión pública lo siguiente:

 

1.- Este es un nuevo y clarísimo caso de trato de favor llevado a cabo por el grupo de gobierno de CC hacia la empresa PEJOMAR, a la que –a pesar de enviarse ahora el expediente a la Fiscalía de la Audiencia Provincial– se le permitió la construcción de estos dos edificios sin que contara para ello con ningún tipo de licencia urbanística que le permitiese realizar estas obras.

 

2.- Está claro que CC carece de cualquier tipo de autoridad para enfrentarse a esta empresa, a la que ha amparado y defendido en otras situaciones de ilegalidad producidas en nuestro municipio (caso Atlante, por ejemplo), ya que la empresa se ha saltado dos precintos, y aún así han seguido trabajando en estos edificios, como comprobaron los medios de comunicación que han estado cubriendo esta noticia.

 

3.- Desde IpO vamos a presentar una solicitud a la Fiscalía de la Audiencia Provincial para que se investigue la actuación del Alcalde como responsable político del Área de Urbanismo en el momento en que se produce la denuncia de la Policía Local sobre la realización de obras ilegales en esta zona, para que se investigue la posible responsabilidad penal que pueda tener el máximo mandatario municipal en este asunto.

 

Debemos recordar que la primera denuncia que se hace respecto a estas obras data del 12 de abril de 2006, a raíz de una denuncia de la Policía Local, en la que literalmente se dice que hay una “obra en ejecución en terreno de suelo rústico de protección agraria, según información del técnico municipal”. Es por estas mismas fechas cuando se procede a la recalificación del suelo en esa zona, como consecuencia del diseño del trazado de la Vía de Circunvalación, en el que se recalifican terrenos rústicos propiedad de la empresa PEJOMAR y se los califica como suelo urbanizable, con la posibilidad de construcción de edificios. Es decir, que aún sin haberse recalificado los terrenos, ya la empresa había comenzado las obras de construcción, pues tenía la seguridad de que esos terrenos iban a ser declarados como urbanizables por el equipo de gobierno. O sea, que la empresa tenía la absoluta certeza de la recalificación de los terrenos, y es por eso que inició la construcción de los edificios, sin ningún tipo de licencia, pues como ha ocurrido en otros muchos casos en La Orotava –y como parece que va a suceder en este también– la técnica de los hechos consumados y la adaptación a posteriori de la legalidad (adecuando el planeamiento a lo ya ejecutado) les garantizaba la posibilidad de la legalización de las obras que ejecutaban sin licencia, y sin ningún tipo de coste legal o económico para la empresa. Un primer asunto que nos parece muy grave y que entendemos que la Fiscalía también debe abordar.

 

Seis días después de la denuncia de la Policía Local se emite un informe jurídico firmado por la técnico responsable de Disciplina Urbanística y con el ‘conforme’ de la Jefa del Área de Urbanismo en el que se pone de manifiesto que “se aprecia el levantamiento de unos 29 pilares y un muro de hormigón en el perímetro de las obras” y que la empresa PEJOMAR no tiene ninguna licencia para la ejecución de esas obras. La propuesta de resolución es que se ordene la suspensión de las obras, y que si no se cumple con la suspensión se proceda al precinto y a apercibir a la empresa de la imposición de multas en caso de incumplimiento de la orden de suspensión. Los técnicos, por tanto, realizaron su trabajo. El siguiente paso era la emisión de un decreto que recogiera la propuesta de resolución del informe jurídico. Pero ese paso nunca se dio. El Alcalde, responsable político del área en esos momentos, no asumió su obligación de dictar un decreto de paralización de las obras, y éstas continuaron hasta la ejecución casi total de los edificios; hasta febrero de 2008, fecha en que se procede al primer precinto, al constatarse la existencia de dos edificios “de tres plantas que en la actualidad se encuentran en avanzado estado de ejecución”. Es decir, el grupo de gobierno, consciente de la ejecución de estas obras sin licencia, deja pasar dos años sin actuar, y permite que la empresa prácticamente finalice los dos edificios.

 

El Alcalde era conocedor de este asunto. El informe jurídico de abril de 2006 le fue puesto en su conocimiento, tal y como se corroboró en la Comisión de Urbanismo celebrada en el día de ayer (24 de junio), y en la que –a preguntas de IpO sobre si el Alcalde era conocedor de la primera denuncia y del primer informe– se nos contestó –por parte de la técnico responsable del caso– que, efectivamente, el Alcalde era conocedor de las obras ilegales que se estaban cometiendo. Es más, en el propio expediente aparece una nota autógrafa de la técnico, que literalmente dice: “NOTA PARA SR. ALCALDE. Suspensión de obras a PEJOMAR. Denuncia de Melecio. 18.04.06”. Y, acto seguido y en esa misma nota aparece otra frase, con una letra diferente, en la que se puede leer “Vamos aclarar este asunto”. Desde IpO pediremos también a la Fiscalía que se investigue quién escribió esta última frase, y si la letra pertenece a algún responsable político, pues pondría en evidencia la actuación política seguida en este asunto, pues parece que la forma de aclararlo fue la de correr un tupido velo y hacer la vista gorda ante una flagrante, manifiesta, conocida y gravísima infracción urbanística que se estaba cometiendo en ese momento en Los Frontones.

 

Por todo ello, el grupo municipal IpO remitirá escrito a la Fiscalía de la Audiencia Provincial, a la que se ha remitido ya el expediente, para que tenga constancia de todos los hechos acaecidos en torno a este asunto, y para que se aclare la presunta responsabilidad penal del Alcalde en este tema, al presuntamente dar lugar –por omisión– a la comisión de un presunto delito de prevaricación, por el desatendimiento de la obligación legal de persecución de los ilícitos urbanísticos y sobre la hacienda pública, toda vez que se dejaron de recaudar sanciones administrativas cuyos importes debían ir dirigidos, con carácter finalista, a planes de actuación públicos.

 

Este asunto tiene una enorme gravedad política, pues pone de manifiesto, una vez más, el trato recibido por esta empresa de construcción por parte del grupo de CC, y sobre todo porque parece probado que el Alcalde, aún teniendo conocimiento de los hechos ilícitos que se estaban cometiendo en la zona de Los Frontones, no actuó conforme a la Ley que tiene obligación de aplicar. No es de recibo que en este tema se pretenda realizar un lavado de cara de la actuación del grupo de CC pidiendo a la Fiscalía que investigue solamente la actuación de la empresa constructora, cuando la responsabilidad de la construcción ilegal de estos edificios estuvo amparada por el Alcalde, y por extensión, por el grupo de CC.

 

 

La Orotava, 25 de junio de 2008.

 

Iniciativa por La Orotava (IpO)