Cayucos
sin pescado
Juan Jesús Bermúdez
Como nos recordaba recientemente The
New York Times y, desde hace más tiempo, múltiples
personas y colectivos de cooperación y ecologistas, la cuestión es bien
sencilla: una importante flota de pesqueros modernos, de forma legal o ilegal,
llega a acuerdos con los países de la zona para poder extraer sus recursos
pesqueros, a cambio de fondos económicos. El resultado es la competición
desigual con la flota artesanal de cayucos que contempla cómo la efectividad de
las embarcaciones europeas, chinas o de otras latitudes, vacía su costa de
peces. A partir de ahí los occidentales pueden incrementar su dieta en el sano
pescado no local, dado el calamitoso estado de las reservas propias, sino
importado de zonas con creciente sobrepesca, esto es,
a costa de que otros coman menos pescado, vital para muchas comunidades pobres
del Mundo.
La producción de la pesca global se ha quintuplicado en los últimos 40 años,
según
La cuestión se hace se hace aún más sencilla en África. Resulta que nuestra
abundancia de dieta pesquera está relacionada con la inmigración africana. El
declive de recursos naturales pesqueros en el continente ha motivado que la ya
escasa economía local se haya visto deprimida, forzando a usar los barcos de
pesca artesanales, mucho menos intensivos en la captura, para que emigre su
población, despojada de una parte muy importante de sus ingresos.
Se dirá que no, que es que los gobiernos son corruptos, y que mi plato no tiene
que ver con su drama, en un habitual ejercicio de limpieza de conciencia del
que abusamos habitualmente. Pero lo cierto es que los cayucos, repletos de
personas, vienen a buscar en estas latitudes lo que otrora estaba en las suyas.
No sólo el pescado. También múltiples recursos naturales, hidrocarburos, etc.
que tienen su destino final en los países más consumidores de bienes del Mundo,
entre los que nos encontramos los canarios. Entonces, quizás, antes de
pronunciar aquello tan triste de la invasión, debamos cuestionarnos sobre
realmente quién está invadiendo a quién.