DESDE EL GUINIGUADA

 

CHO VITO Y  LA DEMOCRACIA

 

Félix M. Arencibia

 

   El otoño hoy se viste con el gris que envuelve el concepto vacío de de la palabra democracia. Doramas Martín,  siente tristeza por el atropello espectacular del desalojo y la demolición que se está dando en el barrio marinero de Cho Vito. Todos los que lo han visto nos cuentan que es un bello y coqueto poblado marinero, seña de identidad de tantos otros pueblos de nuestro litoral canario. Parecía que era el único que no cumplía con esa famosa “ley de costas”, que era el que más la afeaba y que no existían otros verdaderos adefesios mastodónticos.

 

   A Doramas lo ocurrido no es que no lo esperara, pero nunca se termina de acostumbrar a ello. El convencimiento de que todo el sistema político está al servicio de los intereses de una minoría poderosa y codiciosa hace tiempo que lo tiene claro, este nuevo ejemplo lo evidencia. De todas maneras le cuesta asimilarlo, pues quiere seguir creyendo, a pesar de todo, en el ser humano y en valores importantes como la solidaridad, la justicia y la libertad. Sabe que esto es casi imposible en estos momentos, pero no quiere perder su resquicio de esperanza. Se decide a escribirle un correo a un amigo y vecino de Cho Vito.  Hola Tomás:

 

   Me figuro cómo te encontrarás en este momento, pero tú y los demás vecinos han demostrado que son unos auténticos luchadores, dignos emuladores de los primeros canarios. Quizás no pasen a la historia libresca de nuestro país canario, pero quedará en la mente y el corazón de parte de nuestra gente y se pasará el testigo hacia otras nuevas generaciones. Tomás, en este caso no podemos hablar ni de democracia, ni de justicia. Han sido atropelladas por los aparatos represores y los tractores manejados por políticos de los que llaman grandes partidos al servicio del poder caciquil, colonial y de las multinacionales. Todos sabemos de clubes náuticos, casas de algunos políticos, grandes hoteles y otros monumentos al cemento que están pisando la línea de nuestra costa. Con ellos no se empieza a demoler para dar ejemplo. La calificación a esta arbitrariedad está clara…

 

   Tomás, las órdenes vinieron como casi siempre de la metrópoli y con la colaboración de la oligarquía local. Con ellas se defiende su autoridad y los intereses de sus empresas, no el bien común de esta colonia, que confunden con sus negocios particulares. ¿Dónde están esos recién convertidos independistas que no han dado la cara para evitar el atropello a nuestros valores, a nuestro territorio y a la justicia más elemental? Amigo Tomás, tus vecinos de Cho Vito y otras personas que hacen frente a al despotismo de unas élites son los que mantienen nuestra esperanza. Nos orientan y ayudan a que cada vez más caminemos por la senda que lleve a nuestro país y a la humanidad entera hacia la consecución de los valores de la libertad, la solidaridad y sobre todo de la justicia. Tomás, ánimo, te dejo con estos versos de nuestro poeta Francisco Tarajano: “Tengo mi barca en la playa, / tengo mi arado en mi finca. / Tendré mi  patria y mi hogar / en mis siete verdes Islas.

 

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