Prefiero cien pájaros volando que a uno en la mano
Sabes
que no soy de los quejicas llorones, de los que van amargando la vida a la
gente porque elløs mismøs son unøs amargadøs, que
me siento un priviligiado aunque, como dicen algunøs, no tenga donde caerme muerto porque en
mi no habita ni el rencor, ni el odio, ni la envidia, que el mayor bien
de una persona lo mido por la cantidad y la calidad de sus amistades, por lo
que es capaz de crear solidariamente; porque siempre sugiero -nunca aconsejo-
que lo mejor es disfrutar, reir, gozar, porque de este modo la plenitud crecerá
en tu espíritu; porque estoy convencido de que la felicidad, el gozo y la
alegría son los auténticos objetivos de la vida espiritual; porque siempre
he preferido a cien pájaros volando que a uno en la mano; que soy consciente de
los errores cometidos aunque a veces ya no pueda hacer nada por corregirlos;
que la vida es una, y es hermosa, linda, bella, pero también terrible,
cruel, amarga.... que la última vez que leí EL precioso poema.... "Un día
habrá una aldea más grande que el universo... " fue el miércoles
pasado porque me lo pidió un señor que tiene un programa en la radio municipal
de La Aldea,
que se llama "El rincón de los recuerdos" y a todøs se nos caían las lágrimas al cielo; porque
lo más importante es aprender a ser el que sueñas; porque lo importante no
es llegar el primero, sino saber llegar, con dinero y sin dinero; porque como
escribía Pablo Neruda "... No me siento sólo en la noche/ en la oscuridad
de la Tierra/
porque soy pueblo/ pueblo innumerable... porque tengo en mi voz la fuerza pura
para atravesar el silencio y germinar en las tinieblas.... o como decía Julio
Cortazar: "No hay mensajes, hay mensajeros, así como el amor es el que
ama"; porque "Qué corto es el amor y qué largo el olvido",
"Porque nadie sabrá de la herida que llevo, porque a todøs daré mi sana". O como escribiera
Agustín Millares Sall en su POEMA DE IDENTIDAD: "Sé que soy un don
nadie,/un cualquiera que intenta dar su nombre,/un proyecto en el aire,/una
sedienta voz que apenas se oye/en el hondo tumulto de la calle(....) Me basta
con saber que canto dentro/ del que tiene en sus manos y en su lengua/ la
medida de todo el universo; me basta con saber que vivo siempre/ en el inquieto
río de la sangre/ y en la vibrante fibra de esos seres/ que van con la verdad a
todas partes." O como escribió Natala Sosa Ayala en su poema INDOLENTE:
"¡Cómo se atreven a llamar indolencia/ a la armonía perfecta que guardo
con las cosas/ que, como yo, surgieron de una misma semilla! (....) Indolente
sería si viera a Dios lejano/ o desterrara de mí la pasión por la vida." O
cuando yo te esperaba y LLEGASTE.: "...juguetona, revoltosa, arrolladora,/
como una ola alta de luz a inundar/ las orillas tenebrosas de mi oscuro ser.
(....) Y llegaste, por fin,/ magnífica, disitinta, impetuosa,/ como un incendio
inmediato/ a quemar las nubes de mi desolación./ a convertir en ceniza/ los
secos rastrojos de mi locura."
Lo sabemos, la
poesía no es un arma cargada de futuro, es un anhelo de presente desbordante
pasión amatoria.
Abrazos desde
las orillas azules, desde las montañas anochecidas, desde los cielos
poderosamente estrellados de Artevirgo.
Jose (Liberto)