LOS CIUDANOS ANTE LOS PRÓXIMOS COMICIOS GENERALES

 

Mafersa (*)

 

Nuevamente los ciudadanos debemos acudir a la llamada del civismo, a la llamada de la responsabilidad, a la llamada de la Democracia. Pero ¿A quién o a quiénes debemos votar? ¿A qué persona, a qué partido, a qué ideología?

Desgraciadamente, nuestro sistema electoral solo permite listas abiertas al Senado, pero no así al Congreso de los Diputados, donde se nos impone unas listas elaboradas por los Comités Electorales de cada uno de los partidos que se presentan a la confrontación electoral.

Si la Democracia es el gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo, como la definió Abrahan Lincoln, esto es, el gobierno de los representantes del pueblo, elegidos por sufragio universal, realmente lo que se nos ha dado y no corregido es una "partitocracia", pues elegimos a los partidos que queremos nos gobiernen, y no a las personas para que sean nuestros representantes, puesto que son ellos, los partidos, quienes confeccionan las listas de candidatos, no pudiendo votar individualmente a los mismos, sino a la lista completa.

 

Pero hablemos un poco del proceso electoral y de las cualidades que deberían tener los candidatos. Antes que nada debemos tener claro quienes son los candidatos a los que vamos a votar. Que cualidades poseen. Entre ellas, como condición sine qua non, debieran encontrarse la honradez, la sabiduría, la vocación de servicio a la colectividad y la preparación.

 

La Honradez porque las decisiones que se van a tomar van a afectar al pueblo, no solo económica sino también urbanística, ecológica, industria y comercialmente entre otras muchas actividades de una nación, y de no darse esta cualidad, lo que logra en la ciudadanía no es otra cosa que un grado de frustración personal y colectiva de gran magnitud,  llegándose a pensar que todos los políticos son iguales, que todos se mueven por oscuros intereses, que no son precisamente los intereses del pueblo a quien se supone deben servir y no servirse de el. Las listas que los partidos deben elaborar han de ser analizadas con meticulosidad hasta en sus últimos candidatos.

 

La Sabiduría porque si para conducir un vehículo particular hay que demostrar tener unos conocimientos teóricos y unos conocimientos prácticos, y mucho más amplios cuando se pretende conducir una guagua, por la responsabilidad que conlleva el conducir a múltiples viajeros, con muchísima más razón se debe exigir conocimientos a quienes pretenden conducir a todo un pueblo durante cuatro años.

 

La vocación de servicio a la colectividad. ¿Qué ha hecho este candidato por el pueblo? ¿En que organización no gubernamental, asociación cultural o social, vecinal o deportiva, o cualquiera otra organización de servicio al pueblo, por supuesto sin ánimo de lucro, ha estado colaborando y durante cuanto tiempo? ¿O es que de repente le ha entrado las ganas de servir a la sociedad?, ¿O es que lo que pretende es servirse de la sociedad?, tanto económica, como de servicios y otras tantas prebendas que van anexas al cargo.

 

La preparación. Pero, ¿Qué cultura tiene el candidato para pretender gobernar un pueblo? ¿Qué garantías nos puede ofrecer una persona con esa preparación y ese bagaje? Pues desgraciadamente, no es así, observando como comicio tras comicio una gran parte de los candidatos que alcanzan el poder carecen de las facultades, cultura, prácticas y/o experiencia adecuada para el cargo que van a ocupar.

 

Deberán evitar los comités electorales de los diferentes partidos que mediocres personas pasen a ser candidatos que tengan la posibilidad de alcanzar el escaño dirigente, pues esto produce la desconfianza y el hastío del ciudadano, elevando hasta límites insospechados los índices de abstención, poniendo en riesgo el sistema electoral así como a la misma democracia.


Parodiando el famoso poema de Gustavo Adolfo Bécquer, podríamos decir que:

 

Volverán con carteles las calles a empapelar,

Los partidos de gran presupuesto

Así como de dudosa procedencia,

En las radios, periódicos y teles verán,


Pero aquellos de presupuesto escaso,

Aunque cargados de ideología estén,

Aquellos partidos minoritarios,

Esos no se leen, no se oyen ni se ven

 

Es el poder mediático.

No nos dejemos por campañas de imagen llevar.

Leamos los programas electorales,

exijamos su cumplimiento.

Votemos responsablemente.

Votemos con conocimiento.

 

(*) Manuel Fernández Sarmiento