J.
M. Álvarez
¡Vivan
los cojones de Juan Carlos!, ha sido la expresión favorita utilizada por una
legión de españoles- analfabetos funcionales- para alabar el incidente,
provocado por el sucesor de Franco, en
Quienes
alaban, con semejante vocablo, la salida de tono del Rey que juró fidelidad a
las leyes franquistas, son en su mayoría ciudadanos que no llegan a fin de mes,
carecen de capacidad de ahorro porque están endeudados, de por vida, a causa de
unas hipotecas que suben continuamente y son golpeados por las imparables
subidas de los productos de primera necesidad, como el pan y la leche,
consecuencia del precio del petróleo y la especulación capitalista.
La
prepotencia, chulería e ignorancia del populacho, contrasta con la inquietud
que muestran los empresarios y el Gobierno. Zapatero y compañía, intentan que
la borrasca pase cuanto antes, mientras el presidente de
Por
supuesto que no lo son, sobretodo si las comparamos con las presentes, y
futuras, inversiones chinas. El gigante asiático se ha comprometido con
Venezuela en aumentar sus inversiones considerablemente, y para ello ha creado,
conjuntamente con Caracas, un fondo estratégico dotado con más de 4000
millones de euros que se emplearán para financiar la construcción y el
desarrollo de fábricas de telefonía móvil, vehículos, construcción de
viviendas maquinaria y ferrocarriles. Consciente de ello,
¿Y
qué ocurriría si Repsol YPF, el BBVA, Telefónica o el Banco de Santander ven
reducir sus beneficios, o en el peor de los casos tengan que salir de Venezuela?
Sus acciones en Bolsa sufrirían un descalabro que afectaría a los
inversionistas, enfriaría la economía, subiría la inflación y con ella habría
una nueva escalada en la subida de precios. Si ello ocurriera, lo soportarían
bien los bolsillos de los grandes empresarios y también el del Borbón, pero
quienes ahora gritan “Vivan los cojones de Juan Carlos”, se acordarían
de los antepasados de
Fuente:
CanariasInsurgente