La desvergüenza de recurrir a la masacre
Crece en la conciencia de los canarios la necesidad de
que estas islas sean un país soberano. Es una forma de reivindicar a nuestros
antepasados, vilmente asesinados por las tropas regulares de Castilla que, en compañía
de mercenarios, soldados de fortuna y gente de baja ralea, invadieron este
Archipiélago y masacraron a un pueblo noble y valeroso, que tenía una
estructura social y familiar, y que vivía en armonía con los recursos de la
naturaleza. […]
Alega Las Palmas
derechos de capitalidad sobre Santa Cruz y La Laguna apoyados en reales cédulas y otras
majaderías que deberían olvidar, pues tienen su origen en la conquista y
consiguiente genocidio del pueblo guanche. Aluden los canariones
al "Libro rojo de Gran Canaria" o "Gran libro de Provisiones y
Reales Cédulas" para fundamentar sus pretensiones capitalinas. Todavía
tienen la desvergüenza de remontarse a textos relacionados con el genocidio de
nuestros antepasados. Deberían saber que la matanza inherente a la conquista,
en la que ellos basan sus derechos, no logró exterminar al pueblo guanche. Hoy
sabemos que muchos aborígenes sobrevivieron a la matanza. Luego llegaron otras
invasiones. Vinieron, por ejemplo, los portugueses. Muchos apellidos que hoy se
consideran españoles, en realidad son portugueses. El caso es que el legado de
los guanches sigue vivo en la etnia de la población actual. Esa es la principal
razón para que recuperemos la soberanía, aunque también urge que nuevos
políticos, hombres y mujeres jóvenes dispuestos a trabajar por su tierra,
sustituyan a la podredumbre actual.
Extrato del Comentario de El Día, 10-07-2008