Esto apesta

 

El PSOE y el PP se han unido en el municipio majorero de La Oliva para arrebatarle el mando en el Ayuntamiento a Claudina Morales; una alcaldesa de CC. El trapicheo dentro del propio PSOE respecto a este asunto, con un Juan Fernando López Aguilar que al principio estaba de acuerdo y luego no, apesta en sí mismo, pero no es el único hedor en esta ciénaga.

Casi de forma simultánea, en una isla distinta y distante a Fuerteventura cual es La Gomera, los concejales socialistas de Valle Gran Rey han presentado una moción de censura contra el alcalde nacionalista Esteban Bethencourt. Cuentan para ello con el apoyo de Ruymán García, ex edil de CC que ha abandonado a su formación política para integrarse en el Grupo Mixto de la Corporación. El premio a su felonía -estamos ante un claro caso de transfuguismo político- será la Alcaldía, puesto con el que le pagarán sus servicios los concejales socialistas en caso de prosperar la moción.

Estamos ante dos ejemplos más de la podredumbre política que nos ahoga. Esto no es un sano ejercicio de la política, sino unas sucias maniobras para atrasar el progreso de los pueblos. En el caso de Canarias, para equivocar el camino que ha de conducirnos a la soberanía. En La Oliva, dos partidos estatales españoles se ponen de acuerdo para desbancar a una alcaldesa nacionalista. En Valle Gran Rey, uno de esos partidos recurre a la traición para lograr el mismo objetivo. Dos ideologías diametralmente opuestas, a las que no les importa dejar a un lado sus múltiples discrepancias con tal de perjudicar al nacionalismo canario. Esto apesta.

Algún día, quizá no muy lejano, el pueblo canario se cansará de estas asquerosas componendas y saldrá indignado a la calle. Llegado ese momento, no habrán sido Antonio Cubillo y el periódico EL DÍA los responsables de la protesta, como dicen por lo bajo algunos cobardes que no se atreven a dar la cara; los culpables de la ira popular serán los políticos que mantienen un servilismo vergonzoso a esos dos partidos nacionales, cuya sede principal está en Las Palmas.[…]

Canarias necesita una nueva clase política. No podemos avanzar sin la llegada de una savia nueva; hombres y mujeres jóvenes que abran puertas y ventanas a un aire puro. El que respiramos ahora no puede ser más nauseabundo. Lo dicho: nos ahoga.

No estaríamos asistiendo al triste espectáculo de lo sucedido en La Gomera y en Fuerteventura si estas islas fuesen un país soberano, cuyos políticos se centrasen en los problemas que nos conciernen como canarios y fuesen ajenos a los intereses de la Metrópoli; a ese país que nos esclaviza desde hace seis siglos, después de masacrar a los guanches, sus pacíficos habitantes.

 

Comentario de El Día, 11-07-2008