Nos apoyamos en quienes nos siguen
Hay que hablar ya de soberanía y de
negociar una independencia amistosa con España
Son incontables las
llamadas, cartas y visitas que recibimos en esta casa no sólo de lectores habituales
de EL DÍA sino también de ciudadanos en general, para felicitarnos por nuestra
línea editorial e informativa. Lejos de cualquier mérito, nosotros nos
limitamos a defender las ideas que predominan en los tinerfeños y en los
canarios. Ese reconocimiento por parte de quienes nos siguen a diario demuestra
que no estamos solos. No en vano es EL DÍA el periódico más leído de Canarias.[…]
No cambiaremos nuestra
forma de pensar porque estamos convencidos de que buscamos lo mejor para esta
tierra. Lo mejor no es seguir igual que hasta ahora. ¿Cómo se puede hablar del
nuevo Estatuto de Autonomía para Canarias? Lo que las Islas necesitan no es un
texto que supone la continuidad más vergonzosa del anterior. Lo que necesitamos
son nuevos políticos capaces de sustituir a los ruines y malvados. Hombres y
mujeres que puedan llevarnos hasta la soberanía y que, una vez alcanzada ésta,
puedan conducirnos por una senda de progreso que resulta imposible mientras
continuemos siendo una colonia. No ya dos años: ¡no podemos esperar ni dos
meses antes de conseguir nuestra libertad!
Porque, ¿podemos
seguir soportando ese Parlamento de desvergonzados políticos que tenemos?
Haraganes que viven a expensas del pueblo, y que no han tenido la dignidad de
dar marcha atrás en la generosa subida de ingresos que se han aplicado,
mientras los ciudadanos viven momentos de aprieto debido a la crisis económica.
Estos parlamentarios sólo merecen que el pueblo los expulse políticamente de
esta tierra. Quienes se suben el sueldo en tiempos de hambre no pueden seguir
engañando a la gente. Los canarios deben tomar buena nota de lo que están
haciendo sus representantes. Así podrán actuar en consecuencia cuando, con un
gran acopio de sinvergüencería, vuelvan a pedirles el voto.
Vivimos sumidos en un
miedo que silencia las nobles aspiraciones de este pueblo. ¿Por qué debemos
temer decirle a Zapatero que queremos la soberanía? ¿Por qué seguir aguantando
a quienes insisten en vendernos la monserga del Estatuto? Hay que hablar ya de
soberanía y de negociar una independencia amistosa con España. Debemos
conservar la lengua española, así como las relaciones de afecto, comerciales y
culturales con