Planteamientos que nos convencen
Nos parecen
muy acertadas las reflexiones que se hacía este domingo nuestro colaborador
Ramón Moreno en su artículo "¿Cambiará algo en el año 2008?". Ése es el
tipo de argumentos que suscribimos y las formas que creemos se deben emplear
para exponerlos, es decir, la exposición objetiva, por muy políticamente
incorrecta que sea, de una situación que muchos no quieren ver y las
consiguientes conclusiones, por duras que parezcan. Nada de incitaciones a la
violencia, ni siquiera a la rebeldía, pero sí las llamadas al replanteamiento
de muchas ideas establecidas, al cuestionamiento de "verdades"
oficiales y a su sustitución por constataciones a pie de calle.
Al igual que Moreno,
nos preguntamos aquí por qué Canarias no puede vivir sin tutelas externas; por
qué no puede tener su propia representación en el concierto de los pueblos del
mundo; por qué hemos de seguir al albur de las decisiones de Zapateros y Rajoys, de Pepiños y Acebes y de sus cambiantes intereses. Son ya cinco siglos
desde una Conquista que arrasó con un pueblo aborigen y estableció una
administración teledirigida desde dos mil kilómetros de distancia. Y no nos
vale el argumento de que la
Constitución así lo establece porque somos una comunidad
autónoma más dentro del Estado por el hecho de que hace casi 30 años así lo
decidieran los españoles. Y conste que no estamos abogando por una ruptura
total, sino por otro tipo de relación, sin que ello signifique ningún trauma ni
enfrentamiento con quienes hemos convivido, a la fuerza, durante siglos. ¿Por
qué es jugar con fuego hablar de soberanismo, como alguien ha dejado caer por
ahí, no sabemos si dirigiéndonos una indirecta? En todo caso, es un término que
algunos utilizan para referirse a nuestra línea, aunque nosotros no lo usamos;
hablamos de soberanía, de decisiones soberanas, pero no de soberanismo porque
ni siquiera existe la palabra. Búsquenla en el Diccionario de la Academia y verán que no
la encuentran. ¿O es que ya no hay democracia ni libertad de expresión, sino
fascismo? En fin, ¿por que tenemos que soportar que legiones de extranjeros
entren a las Islas a través de puertos y aeropuertos, se queden de forma
irregular y acaben diluyendo nuestra identidad? ¿Es que no vemos en la calle
que ya nosotros no somos nosotros, sino otros? Pensemos. Y pensamos: ¿es,
acaso, una estrategia política de Madrid para que nos disgreguemos como pueblo,
como el pueblo canario que aún somos, y no planteemos problemas, es decir, que
sigamos obedeciendo como corderitos?
Comentario de El Día, 15-01-2008