Una, grande y libre
Nos acusan algunos ágrafos de añorar el franquismo.
Nada más lejos de la realidad. Muchas veces hemos dicho que la situación social
de España es ahora mucho mejor de lo que fue durante la dictadura. Una opresión
que padecimos de manera concreta en esta Casa, pues no en vano tanto EL DÍA
como José Rodríguez fueron perseguidos, de hecho y de derecho, por las huestes
de Franco. Y si vamos más atrás en el tiempo, al fundador de este periódico,
Leoncio Rodríguez, se le obligó, pistola al pecho, a cambiarlo de nombre e
incluir el escudo de
Lo anterior es suficiente para dejar claro que no nos
resulta simpática la figura del Caudillo. Más bien lo contrario. Lo cual no nos
impide reconocer que, al margen de las atrocidades políticas, Franco fue un
gran constructor de España. Además, también ejercía, a su manera, la
democracia. Fomentaba la presencia en Madrid de procuradores en Cortes
saharauis. Nativos que iban a la capital con chilaba y turbante. Meras
curiosidades decorativas, por supuesto. Al igual que ocurre hoy con Ana Oramas y José Luis Perestelo en
el Congreso, y Alfredo Belda en el Senado. Desde luego, a Franco se le
escaparon algunos "dictadorzuelos" demócratas, que vivieron
calentitos al sol del régimen mientras duró la dictadura, y luego recuperaron
de súbito sus convicciones democráticas de toda la vida. Al final, y a la vista
de la podredumbre actual, a lo mejor van a tener razón quienes dicen que Franco
debe volver aunque sea de sargento.
Una, grande y libre. Así quería Franco a España. Nos
parece bien que España sea una nación unida. Hemos dicho muchas veces que hasta
la mera configuración geográfica de
¿Qué hay de malo en que España sea también grande? ¿Es
mejor la situación actual, en la que gracias a la nefasta política exterior del
citado Zapatero no contamos para nada en Europa? Polonia, Hungría y hasta
Ucrania, que ya ha iniciado un acercamiento a
De igual forma, ¿por qué no ha de ser España libre?
Queremos que tanto España como Canarias sean países libres y democráticos.
Aspiramos a que el Archipiélago, recobrada su soberanía, también sea uno,
grande y libre. Uno lo seremos cuando acabemos con las pretensiones
hegemónicas. En cuanto a la grandeza, todos los canarios la tenemos. Y libre
cuando por fin los nacionalistas de CC se dejen de mentecatadas y reclamen la
soberanía. La liberación de Canarias, como la unidad de España, no admite
discusión.
Comentario de
El Día, 15-09-2008