El miedo a la libertad
Argumentan, con
aburrida persistencia, los enemigos de que Canarias tenga por fin la soberanía
que le corresponde, que los independentistas de estas Islas son cuatro gatos.
Debemos reconocerles cierta parte de razón. Indudablemente, sólo son cuatro
gatos quienes reivindican el "soberanismo", pero no son ellos los únicos
que sienten las ansias de libertad para un pueblo, el suyo propio, primero
sometido por la fuerza de las armas y luego mantenido esclavo durante seis
siglos bajo las argucias del españolismo. El número de canarios que quieren
ser canarios, y sólo canarios, es mucho mayor, si bien hasta ahora no se han
atrevido a expresarlo abiertamente. Hay muchos miedos que, fundamentalmente, se
reducen a uno: el miedo a la libertad. Ese temor a ser libres, a decidir por
nosotros mismos, plasmado en su día magistralmente por el psicólogo alemán
Erich Fromm en su famosa obra sobre este apasionante aspecto de la conducta
humana. Sin embargo, no necesitamos citar a sabios para mostrar lo que es
evidente. Nos basta decir que si sólo hay cuatro gatos pidiendo que se nos
restituya lo que nos fue arrebatado es porque los demás isleños están
enjaulados.
A los canarios de hoy
les ocurre lo mismo que a un pájaro nacido en cautividad. Aunque le abran la
jaula, no se atreve a volar. Es difícil que un pueblo sometido por España
durante más de medio milenio se aventure, de inmediato, a extender las alas y
dar ese salto hacia su libertad. El camino que nos espera es largo. Por eso
debemos iniciarlo cuanto antes, no más allá de 2010, plazo del mandato de
No propugnamos una
pelea violenta. Lo hemos dicho en el pasado, lo manifestamos ahora y lo
seguiremos proclamando en el futuro. Queremos recuperar nuestra esencia de
canarios con los modales pacíficos de nuestros antecesores los guanches. El
sentimiento fraternal, en definitiva, que impregna nuestros cantos, nuestro
arrorró, nuestras folías. El espíritu también de "La cantata del mencey
loco", compuesta por ese grupo, Los Sabandeños, que ha elegido como ropaje
distintivo la manta esperancera, y que ha dado a conocer en el mundo nuestros más
hondos sentimientos con la letra de sus canciones. No nos equivocamos al afirmar
que Los Sabandeños representan con su música la esencia del nacionalismo isleño.
Han sido esas características
de pueblo pacífico y hospitalario las que han hecho, a lo largo de nuestra
historia, que viajar a Canarias fuese siempre una delicia. Viajes que en otras
épocas suponían dos o tres días de navegación desde las costas peninsulares.
Esa es la distancia que nos separa de España, y que nos acerca a la validez de
nuestros argumentos para alcanzar la soberanía cuanto antes.
Estas Islas siempre han
sido ricas por sus recursos naturales. Recursos a los que hoy debemos añadir
nuestra envidiable posición geoestratégica. Unas condiciones, en definitiva,
que nos permitirían ser un país dueño de su territorio y respetado en el
mundo. Algo que sólo conseguiremos cuando estos recursos sean administrados por
políticos autóctonos canarios, inteligentes y competentes en cuestiones de
economía. [...]
Comentario de El Día, 16-05-2008