Tres razones que no se deben olvidar
Existen tres motivos
determinantes para alcanzar sin más dilación nuestra soberanía. El primero es
la propia historia de Canarias. Le debemos un absoluto respeto a la memoria de
nuestros antepasados los guanches, que lucharon de forma valerosa hasta su
derrota. Perdieron porque su aislamiento no les permitía estar a la altura
tecnológica de sus invasores, pero no porque les faltara valor y entrega en la
lucha. A partir de este hecho, resulta evidente que en Canarias sobra un
referéndum de autodeterminación. No por temor a un resultado inconveniente,
como dicen los enamorados de la españolidad, sino porque estas Islas ya
formaban parte de una tierra libre antes de la conquista. No se trata, como
ocurre en algunas regiones españolas cuya situación es muy diferente a la de
nuestro Archipiélago, de que un conjunto de ciudadanos cambien su situación
política y administrativa. En el caso de Canarias se trata de que una población
recupere la condición de país libre y soberano. La autodeterminación tergiversa
la idea de que los guanches eran un pueblo libre.
Este planteamiento nos
lleva a la segunda razón para que recuperemos cuanto antes nuestra soberanía:
hay que devolverle a los actuales canarios lo que se les robó por la fuerza de
las armas a sus antepasados. Porque hoy el pueblo canario está formado por una
multiplicidad de razas. Así lo demuestra su folklore y sus romerías a las que,
por cierto, son tan dados nacionalistas de pacotilla, que se exhiben en ellas
con mantas esperanceras y otros atuendos. Quieren
pasar ante el pueblo como los próceres de las Islas, cuando en realidad no son
más que unos cobardes, incapaces de plantear en Madrid, Bruselas y Nueva York
la soberanía canaria. Ha tenido que ser Antonio Cubillo, un patriota de
indudable valía -aunque no compartimos todas sus ideas-, quien tome la
iniciativa de enviar otra carta a las Naciones Unidas.
Ya no hay nada que
justifique la existencia de una colonia en cualquier lugar del mundo. Ningún
país puede ser propiedad de otro. Canarias no puede ser una propiedad de
España. Debemos ser dueños de un territorio alejado de
Existe una tercera
razón para que alcancemos el estatus de país soberano. Si no conseguimos tener
asiento y bandera propia en los foros internacionales, más pronto que tarde
pasaremos a ser una provincia de Marruecos. Ceuta y Melilla están al caer. A
continuación vendría Canarias. Canarias conservaría, como mucho, una condición de territorio
autónomo, pero con un alto comisionado de Marruecos que viviría aquí y estaría
a las órdenes directas de Rabat. España no es ninguna garantía para que eso no
nos ocurra.
Comentario de El Día, 17-07-2008