Más trato colonial
¿Mantendría el
Gobierno de España el mismo distanciamiento respecto a la inmigración irregular
que llega por mar, si las pateras y cayucos no arribasen a las costas Canarias sino
a Madrid? ¿Dormiría tan tranquila la presidenta de
Afirma Paulino Rivero
que el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, entiende el
problema y apela a la solidaridad del resto de las comunidades autónomas, aunque
"hace falta algo más que eso". Por supuesto que sí, añadimos
nosotros. Hace falta que España renuncie a perpetuar nuestra condición de
colonia. Mientras tanto, navegaremos sin rumbo en estos y otros aspectos no
menos importantes. No cabe duda alguna de que el Gobierno español nos trata
como ciudadanos de segunda. Sin embargo, no aspiramos a estar equiparados con
los españoles de primera. Tan sólo queremos ser canarios, pero libres,
soberanos y, en consecuencia, con capacidad para decidir nuestro destino.
Manifiesta también
Paulino Rivero que escenas como la presenciada hace unos días en
Una prueba de este
desinterés lo tenemos en la repatriación de los adolescentes que llegan a
Canarias a bordo de los cayucos. Señala el fiscal de Menores de
Existen múltiples
razones para que dejemos de ser una colonia. La primera, y a nuestro entender
la más importante, es rendirle a nuestros antepasados aborígenes el homenaje
que le debemos por su numantina resistencia ante el invasor genocida. Sin
embargo, aun en el caso de que no estuviésemos obligados como canarios a
restituir lo que les fue robado a nuestros ancestros, el vejatorio trato que
nos da