Cayucos a diario
Ya es diaria la
inmigración protagonizada por decenas y decenas de personas sin papeles, que
llegan a Canarias en cayucos y pateras. A veces arriban más de cien en un solo
día. Esta es la prueba más evidente de que no hay vigilancia. Al Estado
español, propietario de esta colonia, no le importa este hecho porque se
produce en un lugar muy distante a
Lo cierto es que
Canarias carece de capacidad suficiente para acoger a
tanta gente. El Gobierno de este Archipiélago ya tiene bastantes problemas con
la crítica situación por la que atraviesan miles de familias isleñas, para
encima destinar recursos a un fenómeno que lo desborda. Esto no puede continuar
así. Debemos ser soberanos para hacernos cargo de nuestro destino también en
este aspecto. De lo contrario, África absorberá a Canarias y se producirá un
fenómeno parecido al de Kosovo, con lo cual nada tendría de extraño que en un
futuro no demasiado lejano llegase el George Bush de turno a decir que esto no
es Canarias, sino Marruecos o Senegal. Eso es lo que está permitiendo el
Gobierno español con su irresponsabilidad. ¿Qué canario hay que no sepa lo que
está pasando?
Otro asunto grave es
la constitución de la policía autonómica. No nos oponemos a que Canarias tenga su propio cuerpo policial -lo hemos dicho muchas
veces-, pero no ahora, sino cuando sea un país libre y soberano. Mientras
tanto, nos basta con
José Miguel Ruano,
consejero de Presidencia, Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias, es el
gran procurador de la guanchancha. Ruano está
desesperado por que se le cuadren los agentes del nuevo cuerpo, para pasarles
revista hocico altivo. ¿Cómo podemos confiar en el estudio que ha hecho este
señor para poner en marcha la policía autonómica, cuando fue él quien asesoró
la ilegal expropiación -así lo han dictaminado los tribunales- de los edificios
anexos al Parlamento para la ampliación de éste? Entre los propietarios
desahuciados estaba una señora que murió amargada por las palabras de José
Miguel González, otro cerebro de este atropello a los derechos de unos
ciudadanos, quien le dijo que jamás ganaría el litigio emprendido contra la
cámara legislativa autonómica. Y así fue hasta que falleció. No obstante, quien
aconsejó directamente la expropiación fue el canarión Ruano. ¿Qué capacidad tiene
este señor para estar diseñando ahora la policía autonómica? ¿Quién nos
garantiza que todo este asunto no acabará en un nuevo fiasco, con muchísimos
más canarios perjudicados?
Maniobras como estas
de crear la guanchancha, así como otras muchas, son burdos
juegos florales para eludir lo que realmente tiene importancia: dejar a un lado
la política pura y plantear ante Madrid que Canarias quiere ser, sin dilaciones
de ningún tipo, un país soberano.
Comentario de El Día, 31-07-2008