España también nos perjudica con Aena

 

Decía bernardo Cabrera, uno de nuestros más insignes nacionalistas, que Canarias debió ser la primera comunidad autónoma española y también la que contase con mayores competencias, debido a la distancia que media entre las Islas y territorio español -1.600 kilómetros nos separan de las costas peninsulares y 2.000 de Madrid- y a la trayectoria histórica del Archipiélago. Idea que nosotros perfeccionamos: no debemos ser sólo una comunidad autónoma, sino un país soberano.

Sin embargo, en Madrid siguen sin entender este concepto. El último ejemplo lo tenemos con la decisión del Gobierno español sobre la privatización de un 30 por ciento de Aena, así como la participación de las comunidades de Madrid y Cataluña en la gestión de los aeropuertos de Barajas y El Prat. ¿Y Canarias? ¿No tiene suficiente entidad el Gobierno de Canarias para tomar parte, igualmente, en la gestión de los ocho aeropuertos existentes en las Islas? A la vista está que no. Y ello a pesar de que en Canarias el transporte aéreo, junto con el marítimo, es el único medio para ir de una isla a otra. Nuestra condición de Archipiélago impide que tengamos carreteras para trasladarnos por todo el territorio, lo que sí ocurre en Madrid y Cataluña. La carretera nacional 2, hoy Autovía Nacional 2, une Madrid con Barcelona sin interrupción; eso por no citar el ferrocarril, AVE incluido.

La decisión del Ejecutivo central con respecto a Aena está en la línea de actuación de todos los gobiernos españoles durante las últimas décadas: se decide con la vista puesta en los catalanes para no enfadarlos. Y como no se puede satisfacer únicamente a los catalanes sin que se enfaden los madrileños, pues se le concede la prebenda también a Madrid y problema resuelto. […]

Sobra decir que esto no ocurriría si fuésemos libres para adoptar las decisiones que más nos convienen. Es decir, si poseyésemos la condición de nación soberana. ¿Por qué no hemos de ser dueños de nuestras aguas y de nuestro cielo, además de nuestro territorio? Lo decíamos en nuestro editorial de ayer [2-08-2008] y lo repetimos hoy: todo cuanto está en Canarias nos pertenece. No le pertenece a España ni a ningún otro país con pretensiones sobre nosotros. No aceptamos la soberanía española sobre nuestro territorio y nuestra gente, de la misma forma que tampoco aceptaríamos una cosoberanía en la que participase Marruecos, ni tampoco un sometimiento exclusivo a la monarquía alauí.

No obstante, estas ansias de ser dueños de nuestro destino no se podrán materializar hasta que nuevos políticos, personas jóvenes o con experiencia pero en cualquier caso con las ideas y las manos limpias, barran la podredumbre actual. Respetamos la labor que está haciendo Paulino Rivero, aunque nos permitimos recordarle que no caben velocidades lentas para llegar a la irrenunciable soberanía. ¿A cuenta de qué no podemos tener los canarios los mismos derechos que los madrileños y los catalanes? ¿Por qué pueden participar ellos en la gestión de sus aeropuertos y nosotros no? Que nos expliquen esto los amantes de la españolidad del Archipiélago, los pusilánimes y los nacionalistas teóricos.

Extracto Comentario de El Día, 4-08-2008