La situación apremia

 

 

CANARIAS tiene sobradas razones para no seguir vinculada a la Metrópoli que nos sojuzga desde hace seis siglos. En estas páginas hemos expuesto reiteradamente que la única solución viable para nuestros problemas es recuperar la soberanía. Mucho nos tememos que deberemos persistir en esta idea, pues todavía son multitud los enamorados de la españolidad, los timoratos engañados a los que les han hecho creer que no podemos vivir mejor como país libre y hasta los nacionalistas teóricos, a quienes sólo les preocupa su bienestar personal pero no la libertad de un pueblo cuya identidad aseguran que defienden.

 

Ahora se suman a estos importantes motivos uno más: la profunda crisis económica que atravesamos, y que en Canarias se refleja en 180.000 personas sin empleo; un 2,5 por ciento más al concluir el mes de septiembre. Esto significa que se están cumpliendo los peores vaticinios en cuanto a la mala marcha de la economía, con lo cual es posible que acabemos el año con 200.000 parados. Cifra que ya adelantó en su día la patronal tinerfeña. Por eso nos preguntamos si, al margen de las razones históricas, así como la de recuperar nuestra identidad como pueblo y la de colmar las legítimas aspiraciones a decidir por nosotros mismos, no debemos acelerar ahora este proceso como única forma de garantizarnos un futuro digno. Países más pequeños que Canarias son más ricos que nuestro Archipiélago. Por otra parte, España ha dejado de tener influencia en Europa. Prueba de ello es que al presidente de su Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no lo han invitado a la minicumbre que se celebra hoy en París. El Psocialismo está arruinando a los españoles. No permitamos, como canarios, que también comprometa el porvenir de nuestros hijos.

 

Al margen de la actual crisis internacional, los gobiernos socialistas de Madrid siempre han sido cicateros con Canarias. Prestos siempre a llevarse nuestras riquezas, jamás se han mostrado generosos a la hora de invertir en nuestra tierra al menos una parte de los bienes rapiñados. […]

 

Teníamos todas nuestras esperanzas puestas en CC, pero los "nacionalistas oficiales" nos han salido rana. En vez de propiciar que el Parlamento apruebe una declaración solemne en la que se pida que los canarios recobren lo que les fue arrebatado -es decir, su tierra y su libertad-, se suman a vergonzosas iniciativas para descalificar a este periódico y a su director. Luego, por si fuese poca la infamia, el presidente de la Cámara, ese señor palmero pero entregado a la causa canariona llamado Antonio Castro, justifica en una emisora de radio el mayor ataque a la libertad de expresión que se recuerda en muchos lugares.

 

En definitiva, jamás nos ha convenido la vinculación colonial con España -asunto distinto es la relación cordial entre dos países, de igual a igual-, pero menos que nunca en este tiempo tan delicado para la economía. Don Paulino, se lo decimos un día más: no permita que nos arrastren al abismo y plantee la soberanía ya. ¿No se da cuenta de que en Canarias viviríamos mejor, y sin duda tendríamos menos parados, si fuésemos un país libre?

 

Comentario de El Día, 4-10-2008