Cómplices de nuestros amos

 

Distinguimos un editorial por la esencia de su pensamiento; porque queremos llegar al fondo del asunto que tratamos (y "fondo" se llamaban antes los editoriales de los periódicos), e intentar convencer tanto a los políticos y personas ilustres, como a la gente del común, de lo que consideramos conveniente para la comunidad en la que vivimos.

Por eso, en nuestro editorial de ayer[*] hablábamos de la definición y el contenido de CC. Para ello acudimos a las palabras de José Manuel Bermúdez; un hombre importante dentro de CC. Los nacionalistas canarios se enfrentan a un dilema: si realmente son nacionalistas, deben apostar por la soberanía; si, en cambio, durante todos estos años han estado engañando al pueblo para mantenerse en el poder, les basta seguir con sus ambigüedades y su cobardía.

No citamos en los análisis que hacemos sobre lo que le conviene a Canarias de cara a su futuro ni al PSOE ni al PP, porque se trata de partidos estatalistas y, como tales, le deben obediencia a Madrid. Sus políticos en las Islas no se pueden mover sin una autorización expresa de la capital de la Metrópoli. Las opciones ideológicas del PP y el PSOE son legítimas y respetables. Nada tiene de criticable, en consecuencia, que cualquier habitante de este Archipiélago se incline por una u otra opción. No podemos decir lo mismo de la postura de ambos partidos sobre la españolidad de Canarias. En eso no sólo yerran socialistas y conservadores, sino que quienes siguen sus ideales actúan como personas narcotizadas. Sólo alguien que no es dueño de su libre albedrío puede afirmar y mantener que estas Islas son parte de España. ¿Puede alguien decirnos que no somos descendientes de los guanches? ¿Puede alguien rebatir que no hubo genocidio y esclavitud con los nobles aborígenes de estas Islas? Lo que ocurrió hace seis siglos es para llorar a lágrima viva, de igual forma que nos conduce a la melancolía el hecho de pensar que, todavía hoy, algunos canarios veneren la españolidad de esta tierra; algo que es la consecuencia postrera de una brutal invasión.

Al retomar la existencia de los partidos políticos y su función, añadimos que nos parece adecuada la presencia de una ideología socialista, así como la de un partido conservador y de los liberales. Los partidos liberales han realizado una labor eficacísima en las naciones democráticas. Todas estas formaciones políticas tienen cabida en Canarias cuando las Islas alcancen su estatus de nación soberana. No como los actuales partidos estatales, sino imbricados en el ámbito del Archipiélago.

En este esquema no cabe el actual Estatuto de Canarias, de cuya inservible reforma -en Madrid siguen sin admitirla los amos de la colonia- se jactan los políticos plasmados en la foto que acompaña este comentario. ¿De qué se alegran? […]El único Estatuto válido -no nos cansaremos de repetirlo- es aquel que sirva de transición hacia la soberanía.

Un ejemplo de lo que nos ocurre por continuar como colonia de España lo tenemos en la gestión de los aeropuertos. Los madrileños, catalanes y mallorquines pueden participar en ella; nosotros, no. ¿Se dan cuenta los canarios, inclusive los canarios enamorados de la españolidad, lo que es la sumisión a la Metrópoli? ¡Qué distinto sería si fuésemos un país libre con identidad propia! […]

[*]Coalición Canaria debe definirse