La soberanía, única alternativa

 

Debería ahorrarse el Gobierno de Canarias la absurda comisión para debatir la reforma del Estatuto de Autonomía. Sobran esas cuatro mesas de trabajo anunciadas por Fernando Ríos para definirnos como Archipiélago atlántico, determinar derechos y deberes, modernizar las administraciones y establecer competencias. Que somos un Archipiélago atlántico y no una autonomía o región española, es obvio; no hace falta gastar dinero público en reafirmar una verdad de Perogrullo. Los derechos y deberes los conocemos: tenemos el inalienable derecho a la soberanía, y España el inaplazable deber de liberar a esta colonia. La modernización administrativa pasa por sustituir a la actual clase política, podrida e inservible, por otra competente y capaz de situarnos en el lugar que nos corresponde en el mundo. Y en cuanto a las competencias, nos sobra cualquiera de ellas que no sea la plena capacidad de decisión como canarios. Con la soberanía tendremos todas las competencias; sin ella, por muchas migajas que nos concedan desde Madrid, siempre seremos esclavos de la Metrópoli política y administrativamente. En definitiva, que no malgaste el Gobierno el dinero de los canarios para perpetuar lo inútil y obsoleto.

Ni nos vale el actual Estatuto de Autonomía, ni nos satisface su reforma; salvo que incluya un punto único: el de la transición a la soberanía. Conocemos la proclividad del Gobierno de Canarias y, especialmente, del Parlamento de Canarias a crear comisiones. De hecho, estamos esperando que un día de estos sus señorías autonómicas constituyan una comisión para bajarse los sueldos que se subieron, descaradamente, en una época de crisis como la actual. A sus señorías no les incumbe el padecimiento del pueblo, sino el peso de su propio bolsillo. Suponemos, pues en eso somos pesimistas, que tal comisión reductora de salarios jamás verá la luz. No perdemos la esperanza, sin embargo, en que antes o después surja una comisión para negociar con Madrid la soberanía de Canarias. Esa delegación debería dejar claro que queremos desligarnos de España en lo político y lo administrativo, pero al mismo tiempo conservar los lazos culturales, afectivos y económicos que hoy nos unen con la Metrópoli.

En el caso de que no se dé este paso por parte de los nacionalistas canarios y las autoridades españolas, la ONU podría tomar la iniciativa de desvincularnos de la "madre patria". Concurre el hecho incuestionable de que cuanto más nos demoremos en ser una nación, más peligro corremos de que nos anexione Marruecos. Ahora también Mauritania nos hace pagar sus diferencias con España, porque los cayucos que salen de sus costas llegan a Canarias y no a la Península. ¿Por qué tenemos que soportar siempre los canarios los errores de Madrid? Con España nos va de mal en peor. Hasta los más recalcitrantes a que recuperemos la condición de país libre se dan cuenta de ello. La soberanía es nuestra única salida.

 

Comentario de El Día, 7-07-2008