Declaraciones impropias de nacionalistas

Dos primeras figuras de Coalición Canaria (CC), que, si no nos equivocamos es una fuerza resultante de una federación de partidos de las siete islas -donde alguno conserva todavía sus siglas, como AHI-, y que está coaligada con el PNC, han venido a desconcertarnos en los últimos días con sus declaraciones a los medios de comunicación. La primera de ellas es la diputada en el Congreso Ana Oramas, quien advertía de que, tal vez, algún día CC se quede sin representación en la Cámara Baja. Lo que no sabemos es si quería decir que por falta de votos suficientes o porque el Archipiélago vaya a conseguir la soberanía y esa representación sea innecesaria. Lo que sí ha concretado la diputada nacionalista es que Canarias aspira no a la independencia, sino a obtener más autonomía y más fondos del Estado, un objetivo totalmente insatisfactorio porque así no se pone fin a la situación que viven las Islas desde hace más de cinco siglos; así se prolonga el silencio que se impuso a un pueblo que fue masacrado y esclavizado. En lugar de darnos más de lo mismo, Ana Oramas podía haber dicho en el Congreso que el Estado se vaya preparando porque Canarias quiere gozar de plena soberanía y ocupar un lugar propio en el mundo.

En cuanto a la otra figura de CC que ha hablado estos días, Ricardo Melchior, ha dicho que quien hable de independencia está fuera del partido. Pues bien, en la calle de lo que se habla es de independencia; no en esta Casa, donde se propugna la soberanía, aunque esta última, si funciona bien, viene a equivaler a la primera. Porque la soberanía es entidad, es sentimiento, que decía el ministro Corbacho el otro día en unas palabras que recogimos aquí; es alma canaria, ser nosotros mismos, que se nos conozca como canarios, no como ultraperiféricos ni ultramarinos, ni españoles de segunda, tercera o vaya usted a saber qué clase. No somos ni podemos ser continentales. En definitiva, no es lógica la postura de Melchior. Porque ser nacionalista es buscar la nación, y la nación es todo esto que decimos, que es una necesidad irremediable e irreversible.

Hace poco decía nuestro colaborador Ramón Moreno que Canarias era la última colonia de España, y tiene razón. Nos queda lejísimos el territorio peninsular. Ahora bien, existen muchos subterfugios políticos para no cumplir con el mandato de la ONU de acabar en el año 2010 con todos los territorios colonizados del mundo. Pero para eso están los partidos nacionalistas, para denunciar y contrarrestar esas maniobras. Y ahora todo cuanto hagan en el Parlamento de Canarias sobre el Estatuto de Autonomía será inútil, inservible. Lo único que tendría sentido sería aprobar uno texto de transición hasta que se llegue, por la vía de las negociaciones y los pactos, a la soberanía, que es la esencia del país. Las razones y la lógica se imponen y los temores van desapareciendo, porque Canarias es ya una potencia económica preparada para ser autosuficiente.

Otra figura muy distinta del panorama canario, el ex fiscal general del Estado Eligio Hernández, recalca en una serie de artículos en prensa que, para él, la españolidad de Canarias es indiscutible, cosa que, obviamente, no creemos sea verdad, porque no es lógico que una familia acoja a quien tiempo atrás masacró a sus antepasados. En lo que sí estamos de acuerdo es en que la Península mantenga su integridad territorial actual y no se desmembre con la separación del País Vasco, Cataluña o cualquier otro territorio. En el fondo, compartimos con Eligio Hernández sus sentimientos, sólo que lo que él dice de España nosotros lo aplicamos a Canarias. Porque son cosas diferentes. Canarias no es España, es un archipiélago atlántico que quiere ser honroso y honrado en el mundo por sí mismo, por su identidad canaria.

Y acabamos con otras palabras de Eligio Hernández, que parecen darnos la razón en esa extrañeza que nos causan las posturas de Ana Oramas y Ricardo Melchior. Decía el ex magistrado en uno de sus artículos: "Tengo para mí que el nacionalismo de Coalición Canaria, en declive, sólo puede renacer si se refunda y nuclea en el Partido Nacionalista Canario (...)"[…]

Y acabamos con más palabras del ex fiscal, figura inteligente y destacada del panorama político isleño, y antiguo luchador de lucha canaria: "Pero estoy dispuesto a dar media vida sólo por los nacionalistas canarios -desde luego, no por los independentistas vizcaitarras y catalanes-, para que puedan defender sus derechos, aunque naturalmente no renuncio a luchar contra ellos y a derribarlos en noble lid en el terrero de la lucha política, cumpliendo, por supuesto, el mandato sagrado de nuestros aborígenes canarios de levantar al vencido". Totalmente de acuerdo, señor Hernández. Es usted de una franqueza encomiable. Pero a los vencidos que hay que levantar es a los que lo fueron por la fuerza de las armas, de los adelantados, de los españoles, que, para colmo, la mayoría eran mercenarios.

Editorial de El Día, 7-05-2008