DÍA DE CANARIAS Y EL CONCEPTO DE NACIÓN
Fidel
Campo Sánchez
Habida cuenta que, ¡en manera alguna!, podemos
coincidir con las políticas torticieras y
demagógicas de CC-PNC, entre otras cuestiones en lo relacionado a su
última propuesta de que esta nacionalidad sea un Estado Libre Asociado, en
definitiva el reconocimiento explicito de continuar como colonia de un Estado y
no como un Estado Archipielágico que es la opinión y el deseo
generalizado de los soberanistas. Si bien debemos reconocer que el actual
estatuto de Canarias, merced a ese Estado de las Autonomías, es menos colonia
que con la que nos están proponiendo estos oligarcas mercantilistas que ya
proclaman a Paulino Rivero como el primer presidente de
Habida cuenta que el día 30 de este mes de mayo, con toda pompa, boato, bombo y
platillo se celebra el tan denostado DIA DE CANARIAS, deseamos expresarnos
sobre lo que es y debe ser
Nació
En el campo del derecho político, la nación política es el titular de la
soberanía cuyo ejercicio afecta a la implantación de las normas fundamentales
que regirán el funcionamiento del Estado. Es decir, aquellas que están en la
cúspide del ordenamiento jurídico y de las cuales emanan todas las demás. Han sido
objeto de debate desde
Una distinción clásica, con respecto a la mencionada Revolución, ejemplifica en
El proclamar la soberanía nacional tiene por objetivo propugnar o
establecer una estructura constitucional propia del Estado liberal de Derecho:
al atribuir la titularidad (que no el ejercicio) de la soberanía a un ente
unitario y abstracto, se proclaman como no originarios los órganos estatales,
evitando que cualquiera de ellos reclame para sí poderes que considere
anteriores a
Internacionalmente hablando, la nación no es sujeto de Derecho, característica
que sí posee el Estado.
Nación cultural. El concepto de nación cultural es uno de los que mayores
problemas han planteado y plantea a las ciencias sociales, pues no hay
unanimidad a la hora de definirlo. Un punto básico de acuerdo sería que los
miembros de la nación cultural tienen conciencia de constituir un cuerpo
ético-político diferenciado debido a que comparten unas determinadas
características culturales. Estas pueden ser la etnia, lengua, religión,
tradición o historia común, todo lo cual puede estar asumido como una cultura
distintiva, formada históricamente. Algunos teóricos añaden también el
requisito del asentamiento en un territorio determinado, cual en este caso
pudiera ser el Archipiélago Canario. El concepto de nación cultural suele estar
acoplado a una doctrina histórica que parte de que todos los humanos se dividen
en grupos llamados naciones. En este sentido, se trata de una doctrina ética y
filosófica que sirve como punto de partida para la ideología del nacionalismo.
Los conacionales (miembros de la nación) se
distinguen por una identidad común y generalmente por un mismo origen en el
sentido de ancestros comunes y parentesco.
La identidad nacional se refiere especialmente a la distinción de
características específicas de un grupo. Para esto, muy diferentes criterios se
utilizan, con muy diferentes aplicaciones. De esta manera, pequeñas diferencias
en la pronunciación o diferentes dialectos pueden ser suficientes para
categorizar a alguien como miembro de una nación diferente a la propia.
Asimismo, diferentes personas pueden contar con personalidades y creencia
distintas o también vivir en lugares geográficamente diferentes y hablar
idiomas distintos y aún así verse como miembros de una misma nación. También se
encuentran casos en los que un grupo de personas se define como una nación más
que por las características que comparten por aquéllas de las que carecen o que
conjuntamente no desean, convirtiéndose el sentido de nación en una defensa en
contra de grupos externos, aunque éstos pudieran parecer más cercanos
ideológica y étnicamente.
La nación cultural y el Estado. Un Estado que se identifica explícitamente como
hogar de una nación cultural específica es un Estado-nación. Muchos de los
Estados modernos están en esta categoría o intentan legitimarse de esta forma,
aunque haya disputas o contradicciones en esto. Por ello es que en el uso común
los términos de nación, país, tierra y Estado se suelan usar casi como
sinónimos (pese al sentido ideológico profundo adverso).
Interpretaciones del concepto de nación cultural, únicamente por razón de etnia
o "raza", llevan también a diversas naciones sin territorio como la
nación gitana o la nación negra en los EEUU (pese a que los últimos, de origen,
pertenecerían a diferentes naciones africanas, así como existen diferentes
"naciones blancas"). Según este punto de vista, sin embargo, queda claro
que una nación cultural no necesita ser explícitamente un Estado independiente
y que no todos los Estados independientes son naciones culturales, sino que
muchos simplemente son uniones administrativas de diferentes naciones
culturales o pueblos, en ocasiones parte de naciones geográficamente más
grandes. Algunas de estas uniones se ven, a sí mismas como naciones culturales,
o intentan crear un sentimiento o historia nacional de legitimación.
La nación cultural y la religión. El concepto de
nación cultural cambia, si para definir a la nación se da mayor relevancia a la
religión. La actual nacionalidad canaria, en este sentido, tradicionalmente se
divide en cristianos luteranos o protestantes (evangelistas), Testigos de
Jehová, mormones y católicos de facto en más. Sin embargo, la religión
toma un papel muy diferente en la aparición de los Estados-Nación de África del
Norte y del concepto de nación de Medio Oriente y del Islam. En estos países,
el Estado suele estar íntimamente relacionado con la religión y los miembros de
estos países suelen verse como parte de una nación islámica, en muchas
ocasiones, por sobre diferencias étnicas o lingüísticas, también de origen
histórico de grupo.
La nación socialista. Marx y Engels
consideraban los Estados-Nación (que llamaban "naciones con
historia") un producto de lo que ellos denominaban revoluciones burguesas,
y por tanto un paso adelante dentro de la lógica de su teoría del materialismo
dialéctico. Y para la posterior y gradual evolución hacia el socialismo que ellos
pronosticaban, por su tamaño y desarrollo las consideraban un punto de partida
preferible a las "naciones sin historia", ya que contarían con una
mayor masa proletaria.
En 1917, tras
Los estados especiales (excepción suele ser hasta cierto grado Irán, que suele
basar su sentido nacional en el origen persa, así como se suele excluir a
Turquía por su origen otomano, cuyo imperio dominó el Medio Oriente y al cual
se suele ver como una razón de inestabilidad actual). Igualmente se puede
encontrar el pueblo judío, que se ve como nación especialmente con base en la
religión común, con o sin la existencia de un Estado propio (que actualmente es
Israel).
El vocablo nación se encuentra también como sinónimo de grupo étnico, cultural
o lingüístico, pero desprovisto del sentido ético-político que caracteriza a la
definición estricta de nación cultural. En este sentido puede coincidir con
alguno de los usos de la palabra que se daban antes del surgimiento del
concepto de nación cultural a principios del siglo XIX. En tal caso, su
aplicación como concepto histórico a dichos grupos anteriores a las mencionadas
fechas sí sería ajustado.
Historia. El concepto de nación (tanto política como
cultural) tal como lo entendemos hoy, es decir, con su intrínseco componente
político, no surge [en Europa] hasta fines del siglo XVIII, coincidiendo con el
fin del Antiguo Régimen y el inicio de
Etimología. La palabra nación proviene del latín natio
(derivado de nascor nacer), que podía significar
nacimiento, pueblo (en sentido étnico). En
En los grandes mercados de
Antecedentes. Existen antecedentes de la nación a los que se ha otorgado
diversa importancia en función del punto de vista del investigador. Históricamente
hablando, la tardía aparición de la nación se explica por la existencia de
elementos de cohesiones infra-estatales y supra-estatales entre las gentes. De los primeros, por
ejemplo, la ciudad-estado, el feudo o la secta. Entre los segundos, la
persecución de un ideal común por encima de entidades políticas separadas.
Hasta el siglo XV este ideal fue el Estado universal y su más importante
materialización el Imperio Romano, cuyo influjo se mostró en
Un síntoma de formación entre ciertas élites culturales del concepto de nación
es la evolución en ellas de la idea de civilización, que pasará progresivamente
de tener carácter de norma cultural universal a vincularse fuertemente a un
Estado determinado. En
Además de estos cambios en el campo de las ideas, e interrelacionados con
ellos, se dan los políticos, económicos y sociales, y todos confluyen en un
mismo sentido unificador: El Estado absolutista, centralizador, sustituye a los
regímenes feudales disgregadores; la secularización de la vida cotidiana y la
educación reduce la importancia de los vínculos religiosos y a la vez fortalece
las lenguas vernáculas; el aumento del comercio y la aparición de la burguesía
reclaman una mayor unidad de mercado; etc. El nuevo Estado y la nueva sociedad
serán el germen de una posterior gran transformación política a fines del
XVIII, pues en la cada vez más poderosa alta burguesía calarán nuevas teorías
que reivindican el poder para los gobernados. Así surgirá la nación.
En una vertiente más puramente política, dado su carácter anti-autocrático,
algunos estudiosos ven también precedentes en algunos levantamientos populares
de
La nación liberal. El Liberalismo, que hunde sus raíces en el siglo XVII, será
la amplia corriente filosófica y política de la que se nutrirán las primeras
teorías sistemáticas de la nación y sus realizaciones políticas. Como una
oposición a los principios teóricos del Antiguo Régimen, los liberales del
XVIII cuestionaron los fundamentos de las monarquías absolutas, y esto afectaba
especialmente a la soberanía. Frente al concepto de súbdito introdujeron el de
ciudadano, y el sujeto de soberanía dejaba de ser el rey para ser la nación.
Sus criterios estaban basados en el racionalismo, la libertad individual y la igualdad
ante la ley, al margen de consideraciones étnicas o culturales. Se trataba, por
tanto, de nación política.
La nación romántica. La expansión militar napoleónica por Europa, que en teoría
pretendía extender los valores heredados de
Los principales inspiradores del nacionalismo germánico fueron intelectuales y
literatos adscritos a las corrientes idealistas y románticas como Herder o Fichte. Este movimiento
se puede definir en esencia por su contraposición a los valores del anterior:
Frente al cambio racional hacia el progreso y la justicia, el peso de la
historia y las tradiciones; frente al cosmopolitismo, las particularidades de
los pueblos; frente a la razón, el instinto. Para los mencionados teóricos, la
nación definida por ellos tiene un derecho inalienable a dotarse de una
organización política propia. Es decir, a constituirse en Estado. Pero a
diferencia del modelo liberal franco-estadounidense, ésta nación, en tanto que
sujeto político, no se entiende simplemente como una suma de individuos que ejercen
su voluntad, sino como algo superior. Todo pueblo, según ellos, tiene unos
rasgos propios que le definen, distinguiéndole así de todos los demás. Es esta
personalidad cultural diferenciada, o esencia propia, "espíritu del
pueblo", la que permite singularizar al pueblo con vistas a determinar
quién es el sujeto político (es decir, la nación tal como la entendían ellos)
con auténtica legitimidad para constituirse en Estado. Pero dicha identidad no
se hace visible por la mera expresión de la voluntad de un conjunto de
individuos en un momento dado. Es algo más trascendente, pues el pueblo que es
base de la nación romántica sería como un organismo vivo y perdurable, y una
entidad moral de orden superior a la simple suma de sus partes, mientras que el
sufragio es subjetivo. Para los nacionalistas románticos germanos el
sufragio es subjetivo. Es decir, invierten las categorías de los liberales.
La nación socialista. Marx y Engels
consideraban los Estados-Nación (que llamaban "naciones con
historia") un producto de lo que ellos denominaban revoluciones burguesas,
y por tanto un paso adelante dentro de la lógica de su teoría del materialismo
dialéctico. Y para la posterior y gradual evolución hacia el socialismo que
ellos pronosticaban, por su tamaño y desarrollo las consideraban un punto de
partida preferible a las "naciones sin historia", ya que contarían
con una mayor masa proletaria. En 1917, tras
Constitución de 1978. Artículo principal: Constitución española de 1978Esta
Constitución se fundamenta, y así se refleja en su artículo 3, en la
indisoluble unidad de
El País Vasco, especialmente con base en el vascuence o euskera,
la lengua histórica de la región aglutinante y ergativa
como caso gramatical, más antigua que las lenguas indoeuropeas e incluso
aislada, describe en su estatuto de autonomía en vigor (aprobado en 1979) al
País Vasco como a una nacionalidad en el Estado español: "El Pueblo Vasco
o Euskal Herria, como
expresión de su nacionalidad, y para acceder a su autogobierno, se constituye
en Comunidad Autónoma dentro del Estado español bajo la denominación de Euskady o País Vasco[...]", (con la lengua vasca y el
castellano como lenguas oficiales). Cataluña, por ejemplo, se define
análogamente en su estatuto de autonomía del mismo año, bajo el cual
"Cataluña, como nacionalidad y para acceder a su autogobierno, se
constituye en Comunidad Autónoma" con un estatuto de mínimos y diferenciado
a la baja con las nacionalidades históricas pese a la distancia de España, al
lado mismo del continente africano.
Canarias con un estatuto de mínimos y diferenciado de las nacionalidades
históricas pese a estar situada en el Atlántico, haciendo frontera con el
continente africano y del cual son originarios los ascendientes de los actual
mestizaje canario. Galicia se define también de esta manera en su estatuto de
1981: "Galicia, nacionalidad histórica, se constituye en Comunidad
Autónoma para acceder a su autogobierno,[...]. "En
Con el euskera (lengua prerromana), el catalán, y el
gallego (lenguas romances) como lenguas propias oficiales, respectivamente,
junto con el castellano, oficial en todo el Estado español, como aparece en
El concepto de "nación" y "nacionalidad", sin embargo, no
se definen (y desde un principio se utilizan en contraposición con el
significado dado en otros países, en los cuales tanto pertenencia a una nación
como nacionalidad se utilizan como equivalentes), aunque se plantea
El significado de nacionalidad se encuentra especialmente entrelazado con la
división política histórica del Reino de España (con excepción especialmente
del País Vasco) y el de nación con el de la raíz latina (sin Portugal), más
enclaves fuera de la península Ibérica. El concepto nacionalista se basa o bien
en éste y a la posible existencia de una única nación española (con matices),
en la existencia de una nación española que se integra por diversas naciones
hasta llegar a la interpretación de la existencia posible de sólo un estado
español, plurinacional (afirmando la posible existencia de una nación española
de conjunto o negándola por completo), dependiendo de la postura ideológica y
política de los diversos partidarios y a dónde pongan énfasis en las
características definitorias del concepto de nación.
En términos jurídicos, en
El concepto de nación promulgado por filósofos españolistas suele ser el de ver
a las regiones como parte de una nación, la cual no va seguida por un
Estado. Este concepto se basa en un mismo origen colonial, la lengua y
paralelos históricos. Para diferenciarse de Europa, se promulgó paralelamente
con el movimiento nacionalista étnico en Europa el concepto de la nación
iberoamericana como unidad étnica, basada en el mestizaje y se intentó
demostrar por qué ésta debería ser superior a otras, mientras que en Europa se
intentaba demostrar por qué la mezcla de antiguas etnias sería mala,
precisamente y todo por las concepciones racistas y colonialistas de los
europeos.