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Fidel Campo Sánchez
Queremos
dejar sentado, antes de comenzar nuestra disertación, que nuestras intenciones,
principalmente, como soberanistas, no son otras sino la de contribuir a crear en
las mentes de los canarios, como a la mestiza doña Ana Oramas y González Moro
(hija de canario y gallega), lagunera de nascencia,
alcaldesa y diputada en las Cortes Españolas, cuya filosofía contrasta con las
cálidas insinuaciones, de casi el fin del mundo, que propició en su
intervención en el Parlamento español y, además, quien en una recientes
declaraciones a un rotativo de estas ínsulas, niega lo evidente, cual es el
derecho de todo ser humano a su soberanidad
(soberanismo), por lo que deseamos dejar para clarificarle conceptos, algunos
contenidos para que se puedan adentrar en la verdadera historia del noble
pueblo canario y dejen de descalificar y manipular desde la falacia a todos
aquellos que, a nuestra manera, nos atrevemos a luchar en pro de la causa pero…
desde el diálogo, las buenas maneras y contra los terrorismos fundamentalistas,
tanto racistas, mercantilistas-oligarcas como religiosos, que últimamente se
vienen planteando desde lo irascible, lo extremadamente radical y haciendo,
mucho, muchísimo daño al verdadero
sentimiento de lo que es y significa la soberanidad
de los pueblos y de Canarias en particular, como nacionalidad diferenciada, en
la que tienen sus ciudadanos a eso que se conoce como que la soberanía radica
en el pueblo y no en los/as dictadoras.
Nosotros nos acogemos a resolución 14/15 de
Nosotros, como demócratas tolerantes y canarios de integración, producimos el
presente en razón a improcedentes descalificaciones que se vienen vertiendo en
determinado periódico de esta ínsula llenas de odio y con esquemas terrorista
totalmente improcedentes en la mentalidad y carácter de este noble pueblo
quién, ni para nada puede ni debe alinearse con ETA y si, posiblemente, con los
que no desean la independencia de Euskal-Erria, sobre el derecho soberano, como pueblo, al que, ¡por
cierto!, también tienen derecho los canarios, como pueblo diferenciado pero
desde luego NO como Estado Libre Asociado que ahora defienden los Zerolo, Padrón, Ríos y la compaña.
El elemento básico de la población insular anterior a la conquista tiene, como
características principales, una elevada estatura, piel blanca y cráneo
voluminoso distinto de la raza CroMagnon. Destacamos,
según Verneau, tres grupos principales: tipo Guanche,
tipo Semita y un tercer tipo no muy bien definido, pero con ciertos caracteres
negroides.
Se ha difundido, por los españolistas, canarios de servicio, la falsa idea de
la desaparición de la raza por los genocidas castellanos, en y después de la
conquista de Canarias. La raza, a pesar de las innegables ventas de esclavos,
se conservó en los siglos 15, 16, 17, 18 y parte del 19. En cualquier estudio
genealógico que hagamos, recurriendo a los más fiables archivos de historia
familiar, cuales son los de
Siempre
que hablamos de mestizaje, referido a nuestro 8 hijos, resultante del cruce
entre una canaria legítima y un cántabro, cuestión que, tanto para mi esposa
como para mis hijos, nos les ha creado, en absoluto, ningún trauma, lo hacemos
desde la coherencia y el orgullo de nuestra contribución a que desaparezcan
ciertos y determinados complejos existentes.
Es
indudable, en nuestra humilde opinión, que en los albores de la conquista, el
mestizaje del canario, del que algunos se avergüenzan, procede de uniones ilegales
con lo castellano sobre bases de "derechos" de pernada. Significamos
que lo actual canario es el producto de varias y diferentes etnias donde
predomina la guanche-bereber. Nunca nos atreveremos a
hablar de una raza pura, pues después de Noé el mundo está compuesto por
poblaciones de mestizos. Raza pura, pura, no existe en el mundo pues de lo
contrario, los que así se manifiesten corren el peligro de repetir los
genocidios del nazismo.
En el fondo de muchos canarios lo que subyace, en lo referido a su mestizaje, son
cuestiones de xenofobia y racismo que a diario, por medio de los distintos
medios de comunicación de masas les inculca, ¡machaconamente!, el colonialismo
que impone su cultura. El cuadro psicológico de tanto seudo español -godos
canarios- como pulula en este Archipiélago Atlántico y Tricontinental,
entra de lleno en lo que denominamos como el "síndrome" del
colonizado que, ¡desafortunadamente!, tanto abunda por estos peñascos. ¡Craso
error!, el de aquellos que se consideren, en exclusiva, descendientes de
europeos, españoles nacidos en Canarias, y que en román
paladino y el español que se habla en Canarias se denomina como criollo,
al igual que el nacionalista mercantilista, Luís Mardones Sevilla. Nunca hemos pretendido, ¡cual godo
listillo!, decirle a los canarios quienes y como son pero... vendrán a convenir
con nosotros que son los malos canarios, los que no se consideran pájaros bobos, los que no son capaces de defender su Historia
y etnia diferenciada, son aquellos que buscan, por sus apellidos impuestos,
antecedentes españoles hasta el extremo de creerse europeos legítimos.
Hemos constatado que en el siglo XIX, tenían más claro que actualmente lo que
era España y lo que era y es Canarias, ponemos el siguiente ejemplo didáctico
que descubrimos en una partida de defunción que detallamos: "En diez y
nueve de julio de 1822 D. Domingo Asevedo Bdo, que fue de esta Parroquial de
El mestizaje fue un elemento fundamental en la demografía y la sociedad de
latino América, donde se vio favorecido por la escasez de mujeres europeas
entre los conquistadores. Por otra parte, el indígena se sentía honrado de
lograr emparentar con los recién llegados, seres a los que consideraban semidivinos en su concepto. A ello se añadió el régimen
matriarcal existente al igual que en Canarias donde, además existía la
poliandria (el que las mujeres tuvieran más de un esposo). La legislación
española tendió a fomentar los casamientos interraciales, pero los mestizos
procedieron en su mayoría de uniones ilegales cuando no de violaciones. El
mestizo era reconocido con frecuencia por el padre español, y la madre era
tratada como compañera e incluso se le daba una dote. Todas estas
circunstancias, que consideramos se pueden extrapolar a la población
aborigen de estas Islas Atlánticas.
El
crecimiento vegetativo de la población criolla, considerada como blanca, se
hizo básicamente, a expensas del mestizo, pues se entendía que hasta con un
octavo de sangre guanche una persona podía considerarse española y, por otra
parte, el índice de natalidad de españoles puros era muy bajo, tanto por la
falta de mujeres de su etnia como por la falta de aclimatación.
En cambio, el mestizaje con persona negra fue numéricamente inferior, y,
además, la esclavitud de ésta hizo que se prohibiera el matrimonio interracial
y que el mulato heredara la esclavitud de la madre. Para matizar más si cabe y
de nuestras investigaciones genealógicas en Adeje véase, como ejemplo esta
partida de bautismo que data del 20 de junio de 1810 (siglo 19):"...
párvulo esclavo hijo de Bentura Guanche y Jacinta Peña,
esclavos naturales y vecinos de Adeje, quienes debían sumisión a sus señores
los marqueses de Adeje y condes de
Un
pueblo como el canario que ha sido conducido a la pérdida de la memoria
histórica, de sus verdaderos orígenes, debe luchar e impedir que se les
manipule y utilice para medros personales y sectarios de esos grupos, ya
demasiado conocidos y que dominan la política y la economía, los medios de
comunicación y a los que vemos sometidos, ¡lamentablemente!, algunos que hasta
ayer venían siendo acendrados defensores del soberanismo y el Derecho de
Autodeterminación de los Pueblos.