CON
MUCHA ENERGÍA, DESDE CANARIAS
Mafersa*
Todas las islas Canarias deben ser autosuficientes en
energía por medio de las renovables. Ello nos garantizaría una independencia de
las veleidades del precio del barril de petróleo, además de ser ejemplo para Europa
y el Mundo, eliminando las emisiones de CO2, gas causante del efecto
invernadero y del cambio climático. Preferiblemente hay que emplear la eólica,
ya que el coste de la inversión necesaria para producir un Kw de energía
renovable es diez veces más cara la fotovoltaica que la eólica, y, además, no
necesita tanto terreno para su implantación. Canarias, nuestras islas, con más
horas de sol y viento que España y que la misma Europa, estamos en la cola de
producción de esta clase de energía limpia, y, después del fallido concurso
eólico, ahora se pospone el nuevo. Lamentable. Los aerogeneradores se pueden
instalar en el mar, a cierta distancia de la costa para evitar el impacto
visual, y, además, porque hay más viento y más constante y pueden ser de mayor
potencia.
La exceso de energía producida en horas valle (cuando
el consumo es mínimo), se utilizaría para bombear agua desde un depósito o
embalse de una cota inferior a otro de cota superior, almacenando esta energía
en forma de energía potencial, y al liberarla, en su caída hacia el depósito
inferior, pasaría por una central hidroeléctrica que recuperaría parte de la
energía almacenada, (por su no demasiado gran rendimiento), pero es energía
limpia que de otra forma se perdería. Además, la energía sobrante se puede
utilizar para producir hidrógeno, vector energético que se empleará para mover
los automóviles, por medio de las células de combustión, que sólo producen
vapor de agua por el tubo de escape. También se podría emplear la energía
sobrante para desalar agua, y hasta para las depuradoras de aguas residuales.
Hay que tener en cuenta que, en nuestras islas,
compramos petróleo para fabricar (desalar) agua para el abasto de las ciudades,
lo que nos crea una dependencia insostenible si no fuera por las subvenciones
del Estado al petróleo y a su transporte de las desaladoras. La empresa
suministradora no puede admitir más que un porcentaje de energías alternativas,
(eólicas y fotovoltaica) porque si lo supera pondría en riesgo el sistema
aquellos días que no haya sol o no haya viento. Actualmente lo más rentable es
venderle la electricidad producida a Unelco-Endesa, pues por Ley tienen que
pagar el Kw. a (aprox.) cuatro veces lo que los usuarios pagamos a la empresa
suministradora, pero, aunque no se le venda a Unelco, posteriormente seguirá siendo
rentable desalando agua, produciendo hidrógeno o bombeando agua a cotas superiores,
como medio de almacenaje de grandes cantidades de energía.
La necesidad de tener uno o varios grandes embalses
llenos de agua, (lo que se lograría con el bombeo anteriormente justificado),
deriva de la necesidad de la que parece no darse cuenta ni políticos ni
estrategas militares ni siquiera la población civil, pues, si por causa
fortuita o no tan fortuita, hubiese una avería en las dos centrales eléctricas,
(un derrame de petróleo desde Jinámar a Juan Grande, por poner un ejemplo de
accidente involuntario o tal vez no tan involuntario), nos quedaríamos sin
electricidad para producir el agua desalada que consumimos los ciudadanos de
esta nuestra isla de Gran Canaria, y que representa nada menos que el 60% del
total del consumo. Una persona puede vivir aproximadamente, de cuatro a seis
semanas sin alimentarse, (dependiendo de varios factores) pero solo de siete a
diez días sin beber agua. He comunicado en los medios esta circunstancia, tanto
por escrito como en radio y en televisión; en un principio de forma muy
comedida, y ya por último sin rodeos, pero a nadie parece interesar.
¿Existen políticos de Estado que se ocupen de que se
realicen estudios estratégicos de los asuntos que afectan de una manera vital a nuestras islas Canarias? Como por
ejemplo: una subida imposible de sostener del petróleo. Si nosotros compramos
petróleo para fabricar agua, y el agua es esencial para la vida, igual algún
día no podremos pagar ese petróleo. Si por algún motivo (tormenta larga y
extraña como consecuencia del cambio climático, p. ejemp.)
quedáramos aislados por mar y por aire durante una o dos semanas ¿De que nos
íbamos a alimentar? Pero si no tenemos producción agrícola ni ganadera ni para
el 20 % de la población? Eso sí, no nos aburriríamos
si se llegan a construir todos los campos de golf que están proyectados en
terrenos anteriormente agrícolas, y de paso, nos haríamos vegetarianos, pues
tendríamos que comernos el césped de esos campos.
* Manuel Fernández, Ingeniero T. Industrial