Movilización contra la pobreza

 

Justo Fernández Rodríguez

 

La lucha contra la pobreza mundial viene siendo un tema recurrente de organismos políticos, instituciones financieras internacionales, gobiernos, líderes políticos, sindicatos y ONG. Se convocan conferencias, foros y reuniones; se toman acuerdos y se fijan plazos para conseguirlos que, una y otra vez, son olvidados poco tiempo después, hasta la próxima convocatoria o la necesidad política o electoral de una ratificación de promesas y objetivos.


En el año 2000, 189 jefes de estado, presidentes y primeros ministros se comprometieron en la ONU a reducir a la mitad, antes de 2015, las cifras de la pobreza y el hambre; a establecer normas comerciales más justas y a terminar con el peso de la deuda externa en países con bajos ingresos.


Ocho fueron los objetivos comprometidos: erradicar la pobreza y el hambre; lograr la enseñanza primaria universal; promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer; reducir la mortalidad de los niños menores de cinco años; mejorar la salud materna; combatir el sida, el paludismo y otras enfermedades; garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.


El 21 de septiembre de 2004, reunidos los líderes de más de cincuenta países, convocados por Lula da Silva, presidente de Brasil, se abordaron los problemas del hambre en el mundo. José Luis Rodríguez Zapatero, para quien "el hambre es la más mortífera arma de destrucción masiva", en la Asamblea de la ONU reafirmó el apoyo de España a "los objetivos de la Declaración del Milenio en materia de desarrollo, erradicación de la pobreza y conservación del medio ambiente. La pobreza es la causa principal de los movimientos migratorios incontrolados. Pero ningún muro, por alto que sea, impedirá a los que sufren intentar huir de la miseria para conquistar su dignidad de seres humanos".


La Alianza Internacional contra el Hambre, liderada por Lula, con el apoyo de la ONU, una asociación voluntaria de instituciones y organizaciones locales, nacionales e internacionales, de países desarrollados o en desarrollo, se planteó una misión común: erradicar el hambre y la pobreza en el mundo, a través de una combinación de voluntad política y acción práctica.


En la cumbre mundial de 2005, coincidiendo con el 60º aniversario de la ONU, a la que asistieron 174 líderes mundiales, se aceptó realizar una revisión de los Objetivos del Milenio, cuando solo habían pasado cinco años de su aprobación. Se reiteró la voluntad de una reforma de la antidemocrática estructura de las Naciones Unidas, nuevas propuestas para luchar contra la pobreza, consolidación de la paz y desarme en el mundo, la no proliferación de las armas de destrucción masiva, nucleares o químicas y una mayor observancia de los derechos humanos. Una vez más, todo ha sido un nuevo fiasco.


Un informe del Banco Mundial estima que de los más de 6.000 millones de habitantes del planeta cerca de mil millones se quedan con el 80% de los recursos, mientras otros mil millones luchan por sobrevivir con un dólar por día. Según Naciones Unidas, más de 800 millones de personas sufren desnutrición crónica. Cada cinco segundos una persona muere de hambre. Seis millones de niños se mueren de hambre cada año antes de cumplir cinco años. El hambre y la desnutrición matan a más personas que la combinación de muertes por sida, malaria y tuberculosis.


El pasado mes de agosto, en estas páginas, hacía unas consideraciones sobre el problema de la pobreza y los cambios negativos que se han venido produciendo. El abismo existente entre el 20% de la población mundial que ocupa el último peldaño de la pobreza y el 20% de la población más rica continúa sufriendo importantes variaciones. En 1960 era del uno al 20, ampliándose en 1990 de uno a 60 y en 2005 de uno a 75. Los datos existentes no dan pábulo al optimismo. Casi la mitad de los 2.800 millones de trabajadores del mundo y sus familias subsisten con el equivalente a dos dólares o menos por persona y día. Las desigualdades han aumentado en la mayoría de las economías en desarrollo, especialmente en los asiáticos, africanos y latinoamericanos. 54 países son más pobres ahora de lo que eran en 1990. Mil millones de personas no tienen empleo o están subempleadas; el 60% son mujeres. 245 millones de niños entre 5 y 17 años se ven obligados a trabajar, con salarios de miseria y condiciones laborales inadmisibles. Las mujeres perciben entre el 30 y el 50% menos que los hombres. 860 millones de adultos son analfabetos. 114 millones de niños en edad escolar no acuden al colegio.


El informe sobre el Estado de la Población Mundial 2007 coincide con la ONU en la estimación de la inevitable urbanización de la pobreza: "Los nuevos residentes urbanos serán pobres en su mayoría". "La batalla por el logro de los Objetivos del Desarrollo del Milenio, de reducir a la mitad la extrema pobreza para 2015, se ganará o se perderá en las ciudades del mundo en desarrollo".


La Alianza Española contra la Pobreza, integrada por más de mil colectivos sociales, por tercer año consecutivo, ante los nulos avances en los Objetivos del Milenio, convoca a toda la ciudadanía, durante la semana del 15 al 21 de octubre, a movilizarse contra la pobreza, bajo el lema "Rebélate contra la Pobreza: más hechos, menos palabras", con el objetivo de presionar a la clase política, a los gobiernos e instituciones, ante la cercanía de la campaña electoral, a que comprometan sus programas con la erradicación de la pobreza y cumplan sus compromisos. El día 16 se celebra el Día Mundial de la Alimentación. Este año tiene como tema "El derecho a la alimentación", que supone el derecho inalienable de todo ser humano a contar con acceso regular a una cantidad suficiente de alimentos. El día 21 de octubre culminará la semana de movilizaciones, con manifestaciones en la mayoría de las ciudades.


En su comunicado, la Alianza Española contra la Pobreza "advierte a los responsables políticos que la lucha internacional contra la pobreza requiere mayores inversiones, aunque éstas no deban servir para compensar los daños producidos por otras políticas. Las políticas económicas, laborales, financieras y sociales deber ir en la misma dirección. Por ello, la Alianza denuncia las políticas creadas para satisfacer intereses comerciales y estratégicos que impiden a los pueblos del sur ejercer su derecho al desarrollo, y que nos alejan del horizonte de justicia y equidad internacional que deseamos y promulgamos". Asimismo, "se exige al Gobierno español un calendario de compromisos para llevar a cabo las medidas demandadas. El llamamiento de la movilización coincide, una vez más, con cientos de iniciativas similares en otros países, donde organizaciones sociales de todo tipo también promoverán acciones encaminadas a presionar a los líderes mundiales para que actúen decididamente contra la pobreza".


Tengo mis dudas sobre el éxito de las convocatorias. Ojalá me equivoque.