Urbanismo y corrupción

 

Luz Reverón González *

 

Los próximos días 26, 27 y 28 de este mes de septiembre se celebrará, en Lanzarote, un curso de la Fundación César Manrique titulado Algunas claves de la corrupción urbanística en España. Bienvenido sea si sirve para poner orden en el inquietante debate que se ha instalado en la sociedad española, según el cual todos los que se dedican a la gestión urbanística -políticos o funcionarios- están corrompidos hasta la médula. Semejante generalización, simplista y perniciosa, parte del principio de que todos los que guardan relación con el urbanismo son culpables mientras no se demuestre lo contrario, lo que contradice claramente el principio constitucional de la presunción de inocencia y hace que los nombres de muchos alcaldes, concejales y funcionarios municipales estén siendo esculpidos a golpe de ladrillo en los medios de comunicación y que, a cada minuto, su prestigio personal, profesional y su integridad, así como la de sus familias, sean puestas por cualquiera a los pies de los caballos.


Como teniente de alcalde y concejal de Planificación, Territorio, Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife -al igual que sucede a la inmensa mayor parte de alcaldes, concejales de urbanismo y funcionarios de los 8.112 ayuntamientos que hay en España- he llegado a la administración municipal para servir a los ciudadanos y no para servirme de ellos. La mayoría de alcaldes, concejales y funcionarios somos personas que trabajamos con honradez, con el propósito de conseguir lo mejor para nuestros municipios. Somos políticos y gestores decentes que no deberíamos sufrir el injusto trance de tener que pasar a diario por el examen público de nuestra honestidad en el ejercicio de nuestros cargos públicos.


Yo quiero ayudar a construir la ciudad en la que vivimos y vivirán nuestros descendientes. Y considero que la permanente identificación entre urbanismo y corrupción sólo sirve para hacer quebrar la credibilidad del sistema democrático, así como para reventar la fe de nuestros administrados en la función pública municipal. Yo, al igual que miles de alcaldes, concejales y funcionarios municipales de toda España, estamos trabajando por una gestión urbanística transparente y responsable. Estamos del lado de la máxima participación ciudadana en la discusión de los asuntos que afectan al urbanismo, creemos en las buenas prácticas municipales en materia de gestión urbanística y consideramos que la construcción es un motor necesario y útil para nuestro desarrollo económico. Y, por descontado, estamos en contra de la anarquía urbanística y a favor de un crecimiento ordenado y sostenible de nuestras ciudades.


Por lo que afecta a Santa Cruz, que es lo que me interesa resaltar en estas líneas, nadie a estas alturas pondrá en duda la honorabilidad de un Plan General de Ordenación, pendiente de su próxima aprobación definitiva, que probablemente ha sido el documento más debatido trabajado y consensuado con los vecinos y con todos los agentes económicos y sociales de la ciudad. El Ayuntamiento ha tardado años en elaborarlo, moldearlo, acomodarlo a la legislación vigente, negociando cada extremo con la mayor exquisitez y dentro del más grande respeto por los derechos de cada vecino y cada propietario. Es un documento transparente, mil y una veces expuesto a la consideración pública. Un plan que atendió cada requerimiento, reclamación, alegación de personas físicas y jurídicas, así como de las más amplias y representativas asociaciones y entidades del término municipal.


El nuevo PGO clarifica nuestro proyecto urbanístico de aquí a doce años. Y ahora, en cuanto se apruebe de manera definitiva, comenzará una nueva etapa para la ciudad. Sentará las bases de cómo se va a gestionar y desarrollar el programa de actuación del plan general, desde criterios de racionalidad económica y de calidad de vida para todos los ciudadanos de Santa Cruz. La Gerencia Municipal de Urbanismo tendrá la capacidad suficiente para llevar a cabo esta tarea, la de generar la ciudad de nuestros hijos.


Abordaremos también otras vías de contacto de la ciudadanía con la construcción de la ciudad, estableciendo programas formativos y campañas didácticas y divulgativas de todas las iniciativas que pretendo llevar a cabo en los próximos años. De esta manera, quiero dar una nueva cara a todo lo relacionado con el urbanismo, huyendo de sospechas y generalizaciones sobre su perversidad. Un nuevo urbanismo que es posible. Entre todos, para todos.


El urbanismo es una cantera inagotable de debate. Asumo este axioma desde esta cita dominical con la opinión pública. Tiempo habrá de abordar la misma cuestión desde otros muchos aspectos. De momento es buena idea que el asunto se debata en un curso del que espero se extraigan las mejores y más constructivas reflexiones.

 

* Luz Reverón González es teniente de alcalde, concejal de Planificación, Territorio, Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.