DE
INFIERNOS Y COSTUMBRES MORTUORIAS EN
CANARIAS (II)
Guayre
Adarguma *

Tejera
Gaspar:
Los
primitivos habitantes de Tenerife, los guanches,
reciben su denominación de la palabra compuesta Guan-Achinech
que se traduce con el valor de "el hombre de la isla".
En
el etnónimo aparece en segundo término Achinech,
que alude al nombre con el que la denominaron.
Lo
que hemos dicho para las palabras que nos legó Álvarez Delgado lo hacemos
extensivo para este texto de Tejera, ya que se apoya en la autoridad de aquel.
Grupo
cuarto: tipo heneto
1.
Variantes
fayneto,
gaineto, geneto, Genetos (Ios), hagneto, Haineto, haineto, haneto, hayneto,
hayneyto jaineto, jayneta, jayneto, jeneto, zenetho, heneto.
El
contexto
heneto
Pedro Martin, natural desta isla, e Francisco Delgado, mi criado, vº Unas
cuevas o moradas q. son en Heneto q. han por nombre de los naturales desta dha
Guina q. son en el barranco de las tas. que dicen de Guillen Castellano, el
barranco abajo de la montaña de Taco por la una banda e por la banda de abajo
el mismo barranco q. va hacia la mar e por la otra parte la cueva horadada.
Datas de Tenerife.
heneto
Anton Viejo.
heneto
y asimismo os doy unas tas. que vos, G. C. rompiste y habeis sembrado los años
pasados en Heneto cerca de La Laguna. Datas por testimonio.
heneto
Passim. Datas por testimonio.
haineto
cayó Haineto mortalmente herido y el
cuerpo revolcando en el arena bañado en sangre suya aún no cesaba, que dando
voces a su fiera gente los animaba a la batalla cruda, (Viana).
feneto
Antonio Cañamero. Vº 3 c. en Feneto, linde t. de Buy san, el camino de N. S.
de Candelaria. Digo q. vos lo do. 24-X-1515. Datas de Tenerife 1426-10.
zenetho
[Nombres de lugares ...] Geneto, aldea. Jenetho, Heneto, Zenetho. Berthelot,
153.
3.
Análisis
Antes
he citado un texto de las Datas de Tenerife, que entresaco por su interés:
Unas
cuevas o moradas q[ue] son en Heneto q[ue] han por nombre de los naturales desta
d[ic]ha Guina q[ue] son en el barranco de las t[err]as que dicen de Guillen
Castellano...
Son
palabras oscuras, pero, al parecer, quiere decir que las cuevas tienen el mismo
nombre que el de los habitantes de la isla de Tenerife (Heneto); los habitantes
se llaman Guina. Pérez Pérez añade Goina
(barranco en las inmediaciones de La Arena, La Orotava), Guina
(barranco en El Hierro) y Guine
(localidad en Lanzarote).
La
transcripción más cercana a la realidad sería Goinha,
de wi n za, con arreglo a la ley de permutación de consonantes, según
la cual z permuta con h.
Otro
texto, también de las Datas merece ser estudiado: ...en Anaga, término desta
isla de Tenerife en los campos de Amazy
q. se han de regar con el agua de Avhana;
los dhos. campos eran, en el tiempo de los guanhes,
del rey de Anaga.
La
palabra guanhes ha sido puesta en duda
por Wolfel, que la hace seguir por signos de admiración. Sin embargo la
palabra, que está españolizada mediante la terminación -s del plural, recoge
el registro h del fonema z,
tal como lo pronunciaban los zanata y
los guanches.
Este
texto contiene otros datos que considero importantes: Avhana
es Azana; el copista de esa cláusula
debía de tener muy buen oído, ya que captó el elemento bilabial de la z.
En
lo que se refiere al topónimo Amazy no es otro que la palabra amaziy,
cuyo sonido final, o bien desapareció del guanche, como otros fonemas laríngeos,
o bien no podía transcribirlo.
El
grupo heneto (fayneto, gaineto, geneto,
Genetos (Ios), hagneto, Haineto, haineto, haneto, hayneto, hayneyto jaineto,
jayneta, jayneto, jeneto, zenetho, heneto) es una prueba de la especial
pronunciación de la z de zanata.
Recordemos
que es una bilabial, aspirada y sonora. La aspiración se percibe en la h
de todo el grupo, menos en zenetho, en
donde aparece la sonorización de z.
En fayneto se percibe el elemento
bilabial. Al decir percepción hablamos de los timbres que eran captados por
cada uno de los oyentes y que luego se plasmaban en los documentos, según el oído
de cada uno.
Pero
el grupo heneto nos suministra otra información: la terminación -to
es vestigio de un antiguo demostrativo-relativo tipo d
/ t, hoy desaparecido y que tenía la
función de determinar al nombre.[…]
[…]
En conclusión, heneto es "El
zanata", como nombre de persona o de lugar: "Zanata".
La
palabra guanche viene de wa n zenet, el que es de [la isla de] zanata. Es una expresión relativa, aunque también es una manera de
determinar al nombre. Significa "el que es zanata", o, simplemente,
"el zanata". Que la terminación -et
caiga por la dificultad para el castellano de pronunciar palabras terminadas en
consonante, quedando la palabra reducida a wa
n chene o wa n chine, es posible,
pero hay que acudir a más causas. No es necesario acudir al fenómeno, en español,
de reducir wa a Gua,
pues este fenómeno se da también en beréber, que se pronunciaría, conforme a
las estructuras fonológicas de esta lengua, guan-.
Hay
que seguir descomponiendo la palabra wa n
Z9nete (wa n chineche). en wa n z9n n
ete "el que es de la gente de las cruces", que es como se lee, en
época tardía, en el Libro de las Cruces de Alfonso X el Sabio y lo afirma w.
VVCICHL en "L'article défini en langue Kabyle", [Estudes et Documents
berberes,1 (1986) 61-63; también en [Encyclopédie Berbere, VI, 939-940.
(Rafael Muñóz, 1994)
Antonio
L. Cubillo Ferreira:
El idioma hablado en
Canarias a la llegada de los conquistadores europeos (normandos y castellanos)
en el siglo XV, era una fase arcaica del actual berber a Tamazigt, la ancestral
lengua del África del Norte. Actualmente aquella lengua se llama el Guanche y
esta denominación corresponde también y se aplica a los actuales habitantes de
las islas y a los que lucharon en su día contra los primeros conquistadores.
El nombre Guanche viene
de una generalización del nombre de los habitantes de la isla de Tenerífe, que
después se aplicó a los de todo el Archipiélago. Aunque Tenerife es nombre
guanche, esta era la manera como los guanches de la isla de La Palma( Benahuare
), denominaban a dicha isla que veian a lo lejos. Los habitantes autóctonos de
Tenerife se denominaban cada uno a si mismo: "wa-n-Chinet" (el de
Chinet), siendo Chinet el nombre de la isla, en su lengua, ó el de
la tribu que habitaba la isla
Zenete>Sinet> Chinet ?? (
Z> S> Ch)
Ante esta frase guanche
los cronistas castellanos copiaron en sus textos "guanchine"
(sustituyendo la u- inicial por la g castellana debido a la inexistencia de la w
en el castellano de la época) y formaron el plural añadíendo una "s",
lo que díó "guanchines", que posteríormente, por deformación
castellana dió: GUANCHES.
El ya citado cambio de
fonemas, w = g,, hay que tenerlo muy en cuanta cuando se estudia el
guanche y su actual transcripción castellana aunque esta regla vale sólo para
los fonemas wa y wa-n, ya que wi-n y we-n
se suele transcribir por bin y ben, ejemplo: "wi-n-Cheni"
(plural de wa-n-Chinet)= bincheni"; wen-chenuhígan = bentenéhuya
y su variante we-zenúheyit = betzenuriga, variante del nombra del mencey
(jefe cantonal ) del valle de Taoro en Tenerife que significa, "el es decidído",
según confirma el Profesor Canario de la Universidad de La Laguna (Tenerife),
en su reciente publicación, "Antrpónimos Indígenas Canarios",
Don Juan Alvarez Delgado, Colección Guagua,1977.
Las díficultades que
se han presentado hasta hoy para interpretar el guanche, se basan sobre
todo en las transcripciones que han llegado hasta nosotros desde la conquista,
cito las viejas informaciones de escritores y cronistas como Azurara, Cadamosto,
Gomez, Espinoza, Torriani, Abreu Galindo, Bory de Saint Vincent y otros en sus
correspondientes textos en castellano, italiano ó francés de las siglos XV y
XVI.
Al examinar los
actuales topónimos de Canarias -el resto más rico de la Lengua Guanche-, hay
que tener muy en cuenta estos factores y otros como el empleo de la – c -
castellana para expresar el sonido berber KA y KO, y la grafía
que para los sonidos KE ó KA (vocal cero) o KI, (ejemplo: akas =
acas-topónimo: pastos verdes; Akoran = Acoran, nombre de un dios
Tenerife significando el Acogedor de donde viene también los topónimos
Tacoronte, lugar en femenino, lugar acogedor o playa acogedora ya que hay playas
que se llaman Tacoronte en Tenerife
y la isla del Hierro. Ta-serken = tacerquen, nombre de un lícor
del mocán, especie de fruta guanche; viene del tuareg, "serken"
,verbo: debilitarse y "aserken", debilidad o que sirve contra la
debilidad, es decir reconfortante podríamos decir ahora. Efeken o efequen,
templo en guanche de la raiz.bérber FK, "hacer donación" ekker
= "equé- topónimo del verbo berber "skkes", estar
levantado; TENIK = tenique, piedra, del tuareg tenik/tinikin:
piedra, óxido metálico (piedra).
Para transcribir la B
guanche, los castellanos emplearon indiferentemente la b ó la v
castellanas; para la " H " berber uvular, fricativa, sorda y la "
H " laringal, fricativa, sorda emplearon la antigua h castellana
aspirada, la X o, posteriormente la J castellana. Ejemplo, Ahod-dar
= "ajodar-topónimo: lugar del viento caliente.
A-sé-n-tehunt
= Asentejo- topónimo de. la Isla de Tenerife que significa,"hacia el lugar
de las grandes piedras", del tuareg, "tehunt/tihun":
piedras gruesas; -sé, preposición de lugar:hacia allá. Hama =
hama,jama,xama-tooónimo ( W.714 ), del tuareg "hama", pueblo; este
topónimo se encuentra en los textos con las tres consonantes del viejo
castallano, h, x y posteriormente la J, para reproducir el sonido de la h inicial
de "hama" guanche; At-ihámar= tijama,tixama- antropónimo
guanche: "he aqui el sufridor".
Hay que señalar que en
los siglos XV y XVI la consonante h era aspirada pero actualmente no
tiene sonido alguno y es completamente muda aunque en aIgunos lugares se
conserva aún aquella aspiación en algunas palabras. Aunque en algunas formas
dialectales del castellano actual (oriente de Asturias, Andalucia y América se
conserva la aspiración de la h, dicha aspiración se confunde con la j; sin
embargo, la aspiración de la h en Canarias no es una articulación
relajada de la j moderna castellana sino un sonido laringal sordo característico
y diferente de otros lugares.
Para la S guanche y la
S geminada (ss), los castellanos empleraon la s castellana antigua por
regla general. Hay que sañalar no obstante que el castellano antiguo distinguía
una S sorda y otra sonora; la sorda entre vocales se escribía doble: viniesse,
passar ,o sencilla tras consonante: mensage. La S sonora se escribía sencilla:
casa.por ejemplo. Actualmente el castellano perdió la S sonora intervocálica,
conservando sólo la influida por otra consonante sonora siguiente. Hay un caso
donde el cronista castellano Fructuoso, cita el nombre guanche del rey de la
isla del Hierro y lo transcribe con doble S (ss),: "Este rey segundo os
antiguos islenhos affirmao se chamava Ossinissa, o que en sua lengua quer dizer
rey que guarda justicia". Este antropónimo, según el Profesor Don, Juan
Álvarez Delgado, viene del berber, "ussin-iizzan": el que vela o mira
por la dívisión en partes iguales- (sentido de justicia)-. Otras veces la S
guanche se transcribe por la c castellana si aquella s se
encuentra al lado del fonema i; ejemplo: wa-si maran= guacimeta:
desaguadero; aunque hay excepciones, ejmp.: simusetti-, (número 5), de un
probable numeral guanche,"simus", siendo etti la desinencia femenina
de dicho numeral.
Para la Ñ
guanche, prepalatal, nasal, predorsal, palatalizada, no hubo problema, puesto
que en español ó castellano antiguo y actual, existe este sonido y letra,
ejemplo: aña = aña,"hermano".” (Antonio Cubillo,2000).
Dr.
Ignacio Reyes García:
“[…]
Aquí traemos uno de estos vocablos mestizos, el gentilicio guanche, que ha alcanzado el mayor arraigo en los ámbitos nacional
e internacional para denominar a los antiguos habitantes de Tenerife y, por
extensión, a los del resto del Archipiélago.
Hasta
ahora, la mención más antigua que hemos localizado de esta voz se remonta a un
albalá de data (o cédula de repartimiento de tierras) fechado en 1498 y,
presumiblemente, redactado de puño y letra por el adelantado Alonso Fernández
de Lugo. El texto, signado con el número 47 dentro del cuaderno decimotercero
inserto en el segundo Libro de Datas,
se conserva en el magnífico Archivo Municipal de La Laguna, heredero de la
antigua documentación del primer Cabildo Insular.
Guanches,
guanhes o ganches son
algunas de las formas que recogen los primeros documentos europeos para esta
voz, por entonces aplicada solamente a los naturales de la isla de Tenerife.
Como vamos a mostrar ahora, se trata de meras asimilaciones románicas del
verdadero gentilicio insular. Compartimos así la opinión expresada ya en
algunas de las más tempranas reseñas etnohistóricas, como la de Juan González
de Mendoza (ca. 1585), Juan de Abreu Galindo (ca. 1590) o Alonso de Espinosa
(1594).
Aunque
no siempre sucede, estos adjetivos que señalan el origen de las personas suelen
tener relación con el nombre del territorio que ocupan. Abreu, en su Historia
de la Conquista de las Siete Yslas de Gran Canaria, refleja esta
circunstancia con bastante precisión en los términos cuando afirma: «Esta
ysla de Tenerife se llamaba en su
comun hablar Chíneche, y a los naturales llamaban Bincheni» (d. 1676: 90).
La
estructura del adjetivo que transmite este supuesto fraile andaluz atestigua
también esa relación. En la lengua amazighe
(o bereber), tanto en sus manifestaciones continentales como insulares, la
secuencia wa-n (o wi-n,
en plural) sirve para componer conjuntos determinativos como el que nos ocupa.
El resto de su enunciado, -cheni,
refleja de forma abreviada ese topónimo que transcribe como Chíneche,
sólo mínimamente deformado por la caída de otra consonante nasal al final del
vocablo.
En
realidad, este nesónimo (o nombre
insular), a veces escrito Achineche, Guaneche
o ya más erróneamente Chinetche o Chinet, posee un antecedente muy revelador en la forma guachen,
contenida en un acuerdo del Cabildo de Tenerife fechado en 1499.
Aunque
la confusa puntuación de los textos antiguos no ayuda a concretar si se trata
de un gentilicio o de un topónimo, vemos que concuerda en líneas generales con
la mejor explicación que encontramos para estos conceptos.
La
hipótesis que presentamos reclama la comparecencia del nombre verbal ašenšen
o azenzen (con reduplicación
expresiva del tema), todavía vigente en los dialectos del Marruecos central, en
cabilio o en rifeño. De aquí es posible extraer ese Šineše [Shineshe], o bien Ašineše,
Waneše o Wašen (con el índice demostrativo a o wa prefijado), que las
fuentes adjudican a la isla 'que resuena o retumba', pues tal es su traducción.
Así obtenemos esa designación de las personas que se ha popularizado bajo la
expresión guanches, cuya forma
original se puede restituir como wa-n-Šen
(en singular) y wi-n-Šen (en plural),
es decir, 'el (que es) de El (lugar) que
retumba' o 'los de Ašenšen',
respectivamente.” (Dr. Ignacio Reyes
García, 2001)
Como
habrás podido observar si has tenido la paciencia de leer lo que antecede
querido Altakay, existen notables diferencias entre los diferentes autores en la
interpretación y traducción de un mismo vocablo, por ello pienso que es
indispensable que los especialistas canarios en nuestra ancestral
lengua guanche dejen de lado las triviales diferencias que les enfrentan
y creen una escuela unificada, o como bien propugna nuestro común amigo el Dr.
Ignacio Reyes García, una Cátedra de insular
imazighen, donde
de manera científica se pueda trabajar en el rescate y actualización de
nuestra antiquísima lengua nativa, como han hecho en otros países tal como
Euskadi o Israel los cuales contando con un bagaje lingüístico inferior al
nuestro, han sabido recuperar y poner en uso sus respectivas lenguas
ancestrales.
“Un
recurso frecuente en la implantación de las ideologías religiosas ha sido la
absorción de cultos nativos. Los griegos, por ejemplo, dedicaron al dios Pan,
protector de los rebaños y pastores, la antigua celebración del solsticio de
invierno.
Posteriormente, el cristianismo instaló la Navidad de su dios en el natalicio de esa divinidad helena. Como también domicilió la tumba del apóstol Santiago sobre el finis terrae clásico, impregnando de intereses evangélicos, mercantiles y políticos la inmemorial peregrinación hacia el límite occidental del mundo conocido, la última frontera que guardaba los arcanos del misterioso declive solar.
Las misiones cristianas en Canarias, cuya actividad allanó considerablemente el proceso de conquista y colonización de las Islas, aplicaron un procedimiento similar. Las creencias isleñas no oponían conceptos o devociones indigeribles. El fundamento astral y naturalista de su religión, que aparecía gobernada por una potencia creadora, ofrecía incluso elementos suficientes para inducir un sincretismo nada traumático.
La
estrategia desplegada por los frailes minoritas en el Archipiélago tomó esa
dirección.
La
institución de cultos marianos asociados al pino, en Teror (Terûghe, 'La Dorada o Rojiza'), o a la estrella Canopo, en
Candelaria, tal y como revelan los estudios del Dr. José Barrios García
(1997), proporcionan ejemplos muy concretos. De esta manera, a través de la
apropiación de las principales referencias que componían la cosmogonía isleña,
preparan la asimilación del modelo social y cultural vinculado a la colonización.”
(Dr. Ignacio Reyes, 2001)
En
evidente oposición a los lares, penates y genios, todos ellos espíritus y dioses domésticos benéficos, e incluso a los manes, espíritus de los
muertos en general, los antiguos
creían también firmemente en otras
entidades maléficas, y de forma
especial, que los maxios volvían en muchas
ocasiones para atormentar o
aterrorizar a los vivos.
Así,
llamaron maxios a
los espectros o aparecidos, y
maxios arrimados a los espíritus que en determinados
días tenían también el poder
de regresar de lo hondo de Chineche a la superficie con malignas intenciones.
Los maxios son los espíritus de los muertos que
participan del poder de volver de
Chineche a la tierra en determinadas fechas para
causar tormento a los vivos.
Tibicenas espectros o aparecidos, se designa así a en Tamaránt (Gran
Canaria) los maxios o espíritus vitales de quienes
han tenido una existencia terrena
merecedora de castigo, criminales o asesinos
o muertos de forma trágica o violenta. Son
pues los Tibicenas los espíritus malignos, que ejercen una maléfica acción sobre las personas, inclinándolas
a la extravagancia o a la locura.
Entre los males que provocan figura la
epilepsia, y a quienes están
atormentados por tales espíritus se les
dice que tienen un maxio
arrimado.
Nuestros antepasados para curar a los enfermos víctimas de los maxios
arrimados, les sometían a
verdaderos exorcismos y se hacían
numerosas ofrendas y sacrificios incruentos, al
tiempo que se internaba al
paciente en los hospitales guanches donde sacerdotes especializados luchaban por
devolver al atormentado maxio a Chineche, quemando antorchas
de resina y plantas olorosas
ofreciendo víctimas propiciatorias. El Dr. Bethencourt Alfonso nos dejó
constancia de la existencia en Igueste de Candelaria del hospital de Chacorche
donde los afectados por los maxios arrimados eran tratados por sacerdotes y
sacerdotisas especializados, los cuales mediante determinados rituales y no sin
grandes esfuerzos trataban del devolver al maxio arrimado a Chineche, algunos de
estos maxios oponían tal resistencias que en ocasiones ponían en peligro la
salud psíquica y física del los kankus o maguadas actuantes.
El respeto por los espíritus de los ancestros de uno u otro signo inducían
a considerar a los que tenían un maxio arrimado, no como poseídos por un
demonio, sino como enfermos, y como tales eran tratados.
La secta de la iglesia católica en su afán sincretizador vino a
reconocer un poco tarde la existencias de los espíritus malévolos, aunque
naturalmente cargando el mochuelo a su particular demonio, por ello asume que:
“Se dice que un exorcismo es
solemne cuando es hecho oficialmente bajo la autorización de la iglesia católica
a una persona poseída por malos espíritus. La víctima debe mostrar signos típicos
que acompañan a los poseídos, entre ellos conocimiento de otras lenguas,
predicción del futuro, blasfemia y aborrecimiento de las cosas santas tales
como el agua, la sal o el aceite benditos, fuerza sobrenatural, levitación etc.
Solamente un sacerdote
autorizado lo puede hacer siguiendo el rito oficial expedido por la Iglesia. El
demonio o demonios presentes en el poseído recibe órdenes del exorcista de
salir y no volver mas en el nombre de Jesucristo y de la iglesia en general la
cual recibió de Cristo la promesa de que las puertas del Infierno no prevalecerían
contra ella (Mateo 16:18).
Los fieles de la
iglesia católica pueden hacer oraciones de liberación, en las cuales se
solicita la intervención divina para arrojar la influencia demoníaca de
cualquier persona, sitio u objeto. Debido al extremo peligro que se puede
presentar debido a la falta de conocimiento sobre el enemigo, es necesario
conocer mas a fondo todo lo concerniente al demonio y sus ángeles, por esta razón
la iglesia no permite hacer exorcismos sino por un sacerdote debidamente
calificado y autorizado por un Obispo.”
Dicho ritual católico
ha sido actualizado recientemente incluyendo en sus exorcismos la figura de la
virgen María la cual había estado ausente en dichas prácticas hasta el
presente. Según el Cardenal Jorge Medina Estévez, el nuevo ritual es una edición
actualizada de la versión del texto de 1614. Añadió que las oraciones
oficiales reconocían la realidad del demonio "en su forma substancial,
como el maligno, el enemigo de Dios".
Visión
del infierno según el judeo-cristianismo
Es frecuente que determinadas religiones reflejen de alguna manera el concepto de infierno, o el lugar en donde buenos y malos serán separados. Esta idea está ya presente el zoroastrismo y en el judaísmo.
El cristianismo muy especialmente la rama del mismo denominada catolicismo ha adoptado el infierno a través de los hebreos Sheol y Gehenna que se mencionan en el Antiguo Testamento, así como del Hade.
Los cristianos, identificaron así, dos mundos contrapuestos en el Otro Mundo: el cielo y el infierno. Este último, situado en las profundidades del abismo y considerándolo el lugar el cual vivirán las “almas” de seres humanos muertos en el pecado según el dogma y la moral católica y, es un lugar infinito que carece de principio y de fin, la morada del demonio, también conocido en el ámbito judeo-cristiano como -Lucifer, Belcebú, Satanás entre otros nombres.
¿Pero qué
es el infierno? ¿Por qué podemos imaginarnos y abarcar un infierno y no
nos podemos imaginar ni abarcar a ese dios judeo-cristiano? Mucha soberbia de mi
parte dirá tú.
Pero
analicemos la cuestión, según el investigador
Juan Planas: “La Biblia a partir del nuevo testamento habla de la
destrucción del mundo. Destrucción que todas las religiones de nuestro bello
planeta aun no llegan a un acuerdo digno para terminar con él, aunque se
entregan a la búsqueda y a la perdida de tiempo de inventar otras fábulas que
apoyan en el Apocalipsis e imaginar de qué forma Dios terminará con el
mundo, y de estas cavilaciones han nacido y continuaran naciendo las más
horrendas tramas que mente humana pueda concebir, nada más despreciable que
causar el miedo al prójimo.
Así
diremos que el hombre es bueno no por convicción propia sino por miedo.
Obsérvese
que es el miedo la única reacción mental que causa la paralización del cuerpo
en el ser humano y la inercia en la sociedad, preferencialmente en los
"desposeídos", sector de la humanidad cuya extrema pobreza y
dependencia en gran parte ha sido creado y sostenido por los dogmas impuestos
por el judeo-cristianismo.“
Con la idea
del miedo han socavado, han carcomido las bases de toda sociedad en todas sus
esferas, pero más arraigada en la ultima “clase” de la sociedad, es decir,
los pobres, y sometidos esos pobres que dicen defender pero a quienes no se
atreven a decirles la verdad, y a quienes
convierten en adeptos ignorantes fanáticos y fáciles de explotar.
Según
los evangelistas, Jesús habla con frecuencia de la "gehenna" y del
"fuego que nunca se apaga" (Mt. 5,22. 29; 13,42, 50; Mc. 9,43-48)
reservado a los que, hasta el fin de su vida rehusan creer y convertirse,
y donde se puede perder a la vez el “alma” y el cuerpo (Mt. 10,28).
Jesús anuncia en términos graves que "enviará a sus ángeles que recogerán
a todos los autores de iniquidad..., y los arrojarán al horno ardiendo"
(Mt. 13, 41-42),), y que pronunciará la condenación:" ¡Alejaos de Mí
malditos al fuego eterno!" Mt. 25,41). Sí esto fuera así, es indudable que el infierno estaría lleno a
rebosar de las “almas” de los judeos-cristianos.
La
enseñanza de la secta católica afirma la existencia del infierno y su
eternidad. Las “almas” de los que mueren en estado de pecado mortal según
el dogma católico descienden a los infiernos inmediatamente después de la
muerte y allí sufren las penas del infierno, "el fuego eterno" (cf.
DS 76; 409; 411; 801; 858; 1002; 1351; 1575; SPF 12). La pena principal del
infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede
tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que
aspira.
Véase que
el infierno es descrito en la Biblia como algo material, que esta allí, con su
azufre, su aceite hirviendo, sus llamas, y nada más que eso, no tiene más
atributos que esos, donde por los siglos de los siglos las "almas" se
queman o se quemaran después del juicio. Pero ¿No es el alma algo intangible?
¿Cómo algo tangible y material como lo es el fuego podrá quemar algo
intangible como lo es el alma? Pues nadie en el cristianismo predica la salvación
del cuerpo sino del “alma,” esa “alma” que si no cree en los dogmas
judeo-cristianos irremediablemente
la consumirá el fuego por los siglos de los siglos. ¿Acaso no es
contradictoria la palabra "consumir" en esa frase, pues al mismo
tiempo que la consume agregan que la consumirá por los siglos de los
siglos?
¿Cómo es
eso de consumirse pero que nunca se acaba de consumir? ¿Vendrán las
“almas” a ser como la zarza que vio Moisés? ¿Será el Dios judeo-cristiano
masoquista y se regocijará en el dolor de sus hijos desobedientes?
Y
remarquemos ¿Por qué el infierno sí es descrito materialmente, y con Dios no
sucede lo mismo? ¿Por qué dios se esconde tras ese velo del anonimato físico?
Somos los seres humanos tan imprudentes que cuando se asome le mataremos, y no
es que Dios tenga miedo de morir, no quiere dejar sin trabajo a tanto obrero que
hay en su viña. Valga decirse que los obreros del Señor son la mano de obra más
cara que ha conocido la humanidad, y lo peor es que no ha reportado ni un solo
beneficio, más que genocidio e inquisición.
La religión
judeo-cristiana como arma psicológica funciona
muy bien. Con el lema "el fin del mundo está cerca y si no te
arrepientes te irás al infierno" ha desembocado en grandes fortunas para
quienes se dicen representantes de Dios aquí en la tierra. No se sabe si la
gente convertida al culto del Dios judeo-cristiano cree porque verdaderamente
tiene la certeza que existe Dios o cree que existe Dios porque esta
convencida que existe un infierno.
En
el Islam la otra gran religión monoteísta y machista, las almas caen de un
puente estrecho a un cráter ardiente en donde sufren terribles tormentos.
En
religiones de tradición oriental como el budismo y el hinduismo la concepción
es diferente. Cuando un alma aun no se libera del ciclo de reencarnaciones, esta
permanece privada del estado de gracia que supone la iluminación. Así, desde
una mirada occidental podría interpretarse que el infierno no es otro que el
mundo en el que vivimos. Así, para el budismo, el infierno formaría parte de
lo más bajo de seis esferas de existencia en el mundo de los sentidos y se
relaciona con los efectos de la ley del karma.
Además, el catolicismo
es una secta que controla y explota espiritual y económicamente a sus adeptos y
sometidos desde que nacen hasta más allá de la muerte. Mientras el creyente de
esta confesión orienta todas sus oraciones dedicadas a sus difuntos rogando
para que estos no vayan al infierno.
Por el contrario, el
creyente en
Vemos algunos ejemplos:
“Mandas Episcopales, (En la parroquia de Betancuria. 1666).
«Que
los párrocos procuren se abran por la justicia secular los testamentos, porque
si los pobres difuntos dejaron sufragios a perpetua o «ad tempore» si han
estado en el purgatorio por el descuido de no cuidarse de ello».
«Que
no salga la cruz de la parroquia a buscar el difunto sin que primero esté el
testamento en poder del colector o del párroco».
«Que
los herederos y albaceas, cuando el que muera tiene bastante hacienda, sean
liberales en sus sufragios».
«Cuando
el que muere debe más que lo que tiene, si los herederos o albaceas piden
pompas fúnebres, se les contestará que lo paguen ellos de su casa».
«Funerales.
Póngase en público, tabla de sus derechos».
Adagio
episcopal: «Párroco con miedo, perro sin provecho; perro que ladra, guarda la
cabaña). (Bethencourt Alfonso, 1985:254)
Chinet
(Tenerife) Tacoronte.
En
nuestro siglo (principios del s. XX) aún conservaban los frailes, la piadosa
costumbre de exigir a los moribundos algún legado o manda en que quedaran
obligados los herederos, a depositar todos los años, el día de finados, sobre
el sepulcro, cierta cantidad de los mejores frutos de sus fincas; tales como
pipas devino, quintales de queso, etc. que eran cuidadosamente recogidos por
los, frailes.
Candelaria.
Libro
de mandatos episcopales. Obispo fray Joaquín de Herrera. (1781) «Que a todos
los que murieron abintestato, les averigüe sus bienes,
les haga gastar el quinto, en funeral y sufragios para su alma».
San
Miguel-Arona).
Cuando
se morían, las personas se le ponían a la vera y lo exhortaban (frailes y
curas) a dejar al convento fincas determinadas, “para que murieran bien”.
*
Guayre
Adarguma Anez’ Ram n Yghasen
Ciudad colonial de Egurerw noviembre de 2007.