DE
INFIERNOS Y COSTUMBRES MORTUORIAS EN
CANARIAS (IV)
Guayre
Adarguma *

A igual que la iglesia católica y otras religiones denominadas
universales cuentan con una serie de dioses menores, protectores personales o
de corporaciones, los cuales ejercen funciones de patronos o protectores, como
p. ej. San Benito, protector de las cosechas y los campesinos, Santa Cecilia
protectora de la música y los músicos,
Santa Lucía, protectora de los ciegos, etc.,
TITOREYGATRA (Lanzarote)
Uno de los primeros historiadores de nuestras islas, Frai J. De Abreu Galindo,
de la secta católica, no recoge para la isla de Lanzarote la existencia de
dioses tutelares limitándose a reseñar que: «Adoraban a un Dios levantando las
manos al cielo. Hacíanle sacrificios en las montañas, derramando leche de
cabras con vasos que llamaban gánigos, hechos de barro.» (Abreu Galindo,
1997:57)
«Adoraban un ídolo de forma humana, pero no se sabe
quien era. Lo tenían en una casa como templo, donde hacían congregación, la
cual estaba rodeada por dos paredes, que entre sí formaban un pasillo, con dos
pequeñas puertas, una fuera y la otra en medio; y allí, como en un laberinto,
entraban a sacrificar leche y manteca. Algunos pretenden que entre estos
bárbaros hubo otras clases de idolatría, de las cuales la verdad es que no se
tiene ninguna seguridad. (Leonardo Torriani, 1959:41)
Esta isla y la de Erbania (Fuerteventura,) fueron las
primeras en recibir de manera masiva el impacto catequizador del catolicismo,
lo que indudablemente contribuyó a la temprana erradicación de la ancestral religión del pueblo, además del
brutal despoblamiento llevado a cabo por los piratas normandos y castellanos de
Bethencourt, mediante la saca de esclavos. Es por ello que la documentación
llegada hasta nuestros días es escasa, no obstante la epigrafía recogida en los
grabados rupestres nos habla de una cosmogonía riquísima, pero tendremos que
esperar a que las investigaciones de los especialistas consigan descifrar los
mensajes que encierran, de los que solamente conocemos ligeros fragmentos
aportados por Bethencourt Alfonso y Rafael Muñóz.
ERBANIA (Fuerteventura:)
Había en isla dos mujeres que hablaban con el demonio (designación que los católicos
aplicaban a los espíritus mediadores “paganos”); la una se decía Tibiabin y la
otra Tamonante. (la que deletrea, la que divulga, Ignacio Reyes García,
200:126-7) Y quiere decir que eran madre e hija, y la una servía de apaciguar
las disensiones y cuestiones que sucedían entre los reyes y capitanes, a la
cual tenían mucho respeto, y la otra era por quien se regían en sus ceremonias.
Éstas les decían muchas cosas que les sucedían. Fray J. Abreu Galindo,
1977:59-60)
La isla de Fuerteventura, cuando fue conquistada, era
dominada por muchos duques y por dos mujeres principales, las cuales eran
sumamente respetadas por todos. La una se decía Tamonante, la cual regía las
cosas de la justicia y decidía las controversias y disensiones que corrían entre
los duques y los principales de la isla, y en todas las cosas era superior en
su gobierno. La otra era Tibiabin, mujer fatídica y de mucho saber, quien, por
revelación de los demonios o por juicio natural, profetizaba varias cosas que
después resultaban verdaderas, por lo cual era considerada por todos como diosa
y venerada; y ésta gobernaba las cosas de las ceremonias y los ritos como
sacerdotisa. (Leonardo Torriani, 1959:75)
Son rudísimos, pertinaces en su secta, tienen templos
donde hacen sacrificios con humo de cosas que queman, como no sea carne, sino
cebada, dátiles, asisten hombres y mujeres.
La isla de Fuerteventura fue dividida al través con
una Pared de más de cuatro leguas de mar
a [mar], término de dos Reyes, el de hacía Canaria llaman Ayose y el de hacía
el Norte Guise; cada uno se gobernaba por una mujer, que ambas hablaban con el
demonio, llamadas Tamonante y Tibiabin, éstas apaciguaban las discordias,
maestras de ritos y ceremonias, avisaban de casos contingentes. (Marín de
Cubas, 1993:104-5)
De estos textos de se desprende que en la isla de
Fuerteventura, tanto el poder político como el religioso eran ejercidos por
mujeres siendo además hereditario, es plausible que similar sistema de
gobierno, tanto laico como religioso, debió existir en Lanzarote. Imperando al
igual que en el resto de las islas el matriarcado. A pesar de que Marín de
Cubas, nos dice que “eran pertinaces en su secta” y que tanto Tamonante
como Tibiabin, “eran maestras de ritos y ceremonias,” no nos dice nada
sobre los nombres de las deidades ni sobre sus ritos, posiblemente no porque no
los supieran, sino por temor a
ESERO (Hierro:)
Adoraban los herreños dos ídolos fingidos en la mente, devotos de hombre y
ganados machos, Orajan de mujeres y hombres; Mon, a quién pedían agua y buenos
temporales y hacían juramento; no les hacían sacrificios ni otra ofrenda,
ideábanlos en dos riscos o peñascos, cercano uno del otro, muy altos delgados y
peinados como torreones, en el término de Bentaiga y hoy llaman Los Santillos
de los Antiguos: la rogativa para la lluvia era juntarse alrededor de ellos,
así hombres como sus ganados repartidos a cada uno, los machos a uno, las hembras a otro, acorralados, ayunando por
tres días, unos dando voces y gritos, bailando alrededor del peñasco, otros
balando y gruñendo, y con dar vueltas en
torno lloraban a gritos; y si no llovía enviaban un adivino a la cueva Artheita en el término Tacuitanta,
y entrando invocaba a los ídolos, y le salía un cochinito llamado Orafaibo, que
significaba medianero, y venía con él bajo el tamarco, a los demás, y era
recibido con fiesta y baile; y lo tenía hasta que llovía lo bastante, y este
animalito era el medianero de las lluvias, y suelto a la vista de todos volvía
a la cueva. (Tomás Marín de Cubas, 1993:108)
Los hombres adoraban a un ídolo macho, y las mujeres a
una hembra. Al macho llamaban Eraoranhan, y a la hembra Moneiba;
les hacía oraciones, sin sacrificio, y creían que vivían en los altísimos
peñascos. Además de estas cosas, tenían en gran veneración el cerdo, y el
demonio, a quien llamaba Aranfaibo, se les aparecía en esta figura. Cuando
tardaban las lluvias, ayunaban tres días seguidos y gritaban al cielo, llamando
el agua, estando en un lugar reservado para ello, llamado Tacuitunta,
que estaba cerca de una cueva, llamada Abstenehita; y de esta cueva a
sus gritos salía fuera el demonio en figura de cerdo, y les daba la lluvia.
(Leonardo Torriani, 1959:214)
Adoraban los naturales de esta isla del Hierro dos
dioses ídolos, que los fingían macho y hembra. Al macho llamaban Eraoranzan
y a la hembra Moneiba. Los hombres eran devotos del varón, y las mujeres
de la hembra; y esta devoción se
entendía por los juramientos, ruegos y peticiones que hacía. No les
sacrificaban más de rogarles por los temporales, para yerbaje a sus ganados. Y
a estos sus ídolos o dioses no los tenían hechos de alguna materia, sino
solamente eran intelectuales, fingiendo que su habitación y lugar para hacerles
bien era en dos peñascos cumplidos a manera de mojones que está en un término
que llamaban Bentayca, que hoy llaman los Santillos de los Antiguos; y que,
después de oídos y cumplido el ruego, se subían al cielo.
Y, como no tenían otra noticia sino esta falsa
opinión, después de ganada la isla por los cristianos y doctrinados y instruidos en la fe, aplicaron a Dios Nuestro Señor el
nombre de Eraorazan y a
No deja de ser loable la ingenua credulidad de estos
autores, no sólo afirman que el pobre cochino es el demonio, sino que además
sostienen que éste proporcionaba la lluvia solicitada por los bimbaches
(herreños). No cabe duda de que los sacerdotes bimbaches (herreños) como los de
cualquier otra religión, eran perfectos conocedores de la climatología de la
isla y maestros de las cabañuelas, por tanto, sabían con bastante aproximación
cuando iban a producirse las lluvias, convocando al pueblo a las rogativas en
fechas próximas a que estas se produjeran, con lo cual era difícil que fallara
la petición de lluvias, y, si estas no se producían en el tiempo estimado,
siempre le quedaba al zahorí el recurso de alargar el tiempo de la rogativa
haciendo uso del intermediario. Lo que queda claro, según se desprende de estos
textos, es que, tras las rogativas, en un tiempo más o menos razonable siempre
se producía la lluvia aunque esta fuese provocada por el “demonio”. Y,
considerado seguro el método de los canarios para obtener las tan necesarias
lluvias, la iglesia católica no dudó en apropiárselo, y así, en lugar de sacar
al Aranfayfo en las rogativas, se sacaba –y se saca– en procesión a los santos,
vírgenes y cristos católicos con el mismo fin. Naturalmente, tuvo que pasar un
determinado tiempo para que el clero cristiano fuese conociendo las
peculiaridades climáticas de las islas, así una vez conocidas éstas, o bien
asesorados por prácticos del país, atendían las solicitudes de los feligreses
de sacar las imágenes en rogativa de lluvias, si las condiciones metereológicas
eran favorables, o bien las posponían con cualquier pretexto hasta que estas
fueran idóneas, así casi siempre conseguían que la procesión tuviera el excito
deseado, con gran felicidad por parte de los feligreses. Como podemos ver, la
iglesia no ha hecho otra cosa que cambiar el intermediario de que se vale el
pueblo para solicitar a la deidad la ansiada lluvia “arrimando el ascua a su
sardina”.
BENAHUARE (
Eran estos palmero idolatras; y cada capitán tenia en
su término a donde iban adorar, cuya adoración era en esta forma: Juntaban
muchas piedras en un montó en pirámide, tan alto cuanto se pudiese tener la
piedra suelta; y en los días que tenían situados para semejantes devociones
suyas, venían todos ellos allí, alrededor de aquel montón de piedra, y allí
bailaban y cantaban endechas, y luchaban y hacían los demás ejercicios de
holgura que usaban; y estas eran sus fiestas de devoción. Pero no dejaban de
entender que en el cielo había a quien se le debía reverencia; y al que ellos
entendían que estaba en el cielo, y lo llamaban Abora. Pero el capitán o
señor de Acero, que es
Tenían gran cuenta con los días, por las lunas, a
quien tenían en gran veneración, y con el sol.
A estos palmeros se les aparecía el demonio, en figura
de perro lanudo, y llamábanlo Iruene.(FR. Abreu Galindo, 1977:270)
Eran grandemente idolatras ó devotos, en cada término de los referidos había gran
montón de piedras solas, y en ciertos días disputados de la luna, venían a él
todos los vecinos de la comarca a bailar y cantar endechas y corridos y a
luchar, y comían allí carnes medias crudas y asadas, y leche y otras cosas de
su uso. Entienden que en lo alto hay un Señor todopoderoso que gobierna todo lo
criado, a quien llaman Abora; los del territorio de Eccero en lugar del montón
de piedras tiene un roque muy alto y delgado de más de cien brazas, muy
venerado y de tanta estimación como ídolo llamado Aidafe, a éste iban a pedir
en sus necesidades les socorriese, y porque siempre estuviese enhiesto y no
cayese le rogativas y ofrecían las asaduras de todos los animales que mataban
en aquella rogativa; todos los vecinos y cofrades llevaban las asaduras entre
dos cantando y respondiendo, muy poco a poco, y el uno decía: “Iguida iguan
Aidafe”, que significa “dice Aidafe que se ha de caer”, y respondía el otro:
“Quegueire iguantaro”, “pues dale lo que llevas y no caerá”, y llegando al pie
del risco las arrojaban y las comían las aves, cuervos, milanos, guirres o
quebrantahuesos. Contaban los días por lunas y los años por el sol, y tenían a
estos planetas grande veneración. El demonio se les aparecía muchas y
frecuentes veces en figura de perro lanudo; llámanle Iruene. (Tomás Marín de
Cubas, 1993: 217-8)
TAMARÁNT (Gran Canaria:) Entre las mujeres
canarias habían muchas como religiosas, que vivían con recogimiento y se
mantenían y sustentaban de lo que los nobles les daban, cuyas casas y moradas
tenían grandes preeminencias; y diferenciábanse de las demás mujeres en que
traían las pieles largas que les arrastraban, y eran blancas: llamábanlas magadas,
los malhechores que se acogían a sus casas no eran castigados. A las casas
llamaban Tamonante en Acoran, que es decir «casa de Dios». Tenían casas
donde se encomendaban al Dios que estaba en lo alto, que decía Almogaren,
que es «casa santa»; las cuales rociaban todos los días con leche, y para ello
tenían cabras diputadas, y no le quitaban los garañones en todo el año, porque
no les faltase la leche. Decían que en lo alto había una cosa que gobernaba las
cosas de la tierra, que llamaban Acoran, que es Dios.
Tenían dos riscos muy altos, donde iban con
procesiones en sus necesidades: el un risco se llamaba Tirmac, el término de
Galdar, y el otro risco se llamaba Umiaya, en Tirajana que dicen los Riscos
Blancos, término de Telde; y quien juraba por Tirmac o por Umiaya, se había de
cumplir por ser juramento grave. Adoraban a Dios alzando las manos juntas al
cielo. Cuando faltaban los temporales, iban procesión, con varas en las manos,
y las maguadas con vasos de leche y manteca y ramos de palmas. Iban a estas
montañas, y allí derramaban la manteca y leche, y hacían danzas y bailes y
cantaban endechas en torno de un peñasco; y de allí iban a la mar y daban con
las varas en la mar, en el agua, dando todos juntos gran grita. No tenían
distinción en los días del año, ni meses, más que con las lunas. (FR. Abreu
Galindo, 1977:156-7)
...En efecto, entre ellos no hubo idolatría ni predicación
evangélica, sólo que, al igual que los atenienses adoraban un Dios desconocido
e invisible, y le hacía sacrificios. Lo consideraban inmenso y lo crían en
todas las cosas; pero no como hombre, ni como alma del mundo, como lo
comprendía Varrón, sino como mente divina que gobierna los cielos y las
estrellas y los elementos, según lo confesaban los platónicos, los esotéricos y
los pitagóricos.
Tenían los canarios un sacerdote llamado Faicag, a
quien cumplía hacer oración y los sacrificios. También tuvieron casas de
vírgenes a modo de convento, que llamaban Tamonante en Acoran, es decir
<<templo de Dios>>. Fueron los canarios verídicos y nobles. (Leonardo Torriani, 1959:
94-5)
Decían que Acoran Dios sólo, eterno omnipotente, y le
adoraban idea; juraban por Majec, que es el sol, decían ser un solo demonio,
que él sólo padecía tormentos y fuego eterno en las entrañas de la tierra
llamado Gaviot, al alma tenían por inmortal hija de Majec, que padece afanes,
congojas, angustias, sed y hambre, y llévanles de comer a las sepulturas los
maridos a las mujeres y ellas a ellos; a los fantasmas llaman Majios o hijos de
Majec; llaman Tibicenas a las apariciones del demonio, que muchas y frecuentes
veces al día y de noche se aparecían en forma de perros lanudos y otras de aves
como pava, gallina con pollos, becerro, etc. Adorábanles en muchos sitios
sagrados y venerados, así montes, cuevas, bosques, casas, riscos, y juraban
por, muy solemnemente; el mayor adoratorio donde hacía romerías era Almogaren
de Umiaya, que es una casa de piedra sobre un alto risco en Tirajana, llamado
Risco Blanco, que fueron de Antón de
Otro adoratorio hay en el término de Gáldar, que dura
el nombre, que el risco de Tirma, lleno de caseríos, y grandes cuevas; a este
iban las Maguas en romería llevando vasos de leche para regar y ramos en las
manos, y de allí bajaban al mar, que está cerca y daban con ellas golpes en el
agua pidiendo a Dios socorro en sus necesidades y ellos tenían fe en ser
remediados; más de dos leguas alrededor tenía este risco de sagrado para los
delincuentes, así para ellos como para sus ganados, y así era muy habitado este
sitio.
Eran sagradas también las casas de las maguas que los
españoles llamaban Marimaguadas; era una cerca de pared, casa y cueva
habitación de muchas doncellas desde catorce a treinta años, porque después si
querían casarse podían salir; que allí nadie, pena de vida, les podía hablar, y
solamente cuando había falta de agua y de hambre salían en procesión a rogar a
Tirma les socorriese; iban mirando al cielo, haciendo visajes y meneos con los
ojos, cabeza y cuerpo, ya cruzando los brazos, ya abriéndolos, decían: “Almene
Coran”, que significa: “Válgame Dios”; después de haber rodeado el risco
caminaban hacía el mar. Salían fuera de sus monasterios las Maguas para bañarse
en el mar, y para ello había días diputados que todos debían saber, y si algún
hombre por descuido se hallase con ellas o se las encontrase en el camino
perdía la vida; solamente cuando iban a adorar a Tirma en la casa Tamogante,
podían desde lejos mirarlas. (Tomás Marín de Cubas, 1993:204-5)
Nos hemos extendido un poco con esta cita de Marín de
Cubas, por considerar que este texto reproducido, nos aporta una serie de datos
sobre la religiosidad de nuestros antepasados que no está recogidos por otros
cronistas, indudablemente, ello nos ayudará a comprender más profundamente el
mundo cultual de nuestros ancestros, del que iremos descubriendo facetas de una
riqueza espiritual insospechadas y que, se han venido hurtando sistemáticamente
al conocimiento de nuestro pueblo.
CHINET (Tenerife:) Esta isla de Tenerife se llamaba, en su
común hablar, Chinechi, y a los naturales llamaban Bincheni. Y adoraban a Dios,
a quien llamaban Guayaxiraxi; y a Santa María, después de que les
apareció, la llamaban Chaxiraxi. Y es de notar que Guayaxiraxi
quiere decir <<El que tiene al mundo>> y Chaxiraxi quiere
decir <<La que carga al que tiene el mundo>>. Y por otro nombre,
llamaron a Santa María Atmayceguayaxiraxi, que quiere decir <<
...Y aunque conocían haber Dios, el cual nombraban por
diversos nombres y apellidos, como son Achuhurahan, Achahucanac, Achguayaxerax,
que quiere decir el grande, el sublime, el que todo lo sustenta, no tenían rito
alguno, ni ceremonias, ni palabras con que lo venerasen. Más cuando los
temporales no acudían, y por falta de agua no había yerba para los ganados,
juntaban las ovejas en ciertos lugares que para esto estaba indicados, que llamaban
baladeros de las ovejas, e incando una vara o lanza en el suelo, apartaban las
crías de las ovejas y hacían estar las madres alrededor de la lanza, dando
balidos; y con esta ceremonia entendían los naturales que Dios se aplacaba y
oía el balido de las ovejas y les proveía de temporales. (Fray Alonso de
Espinosa, 1980:34)
Confesaban al verdadero Dios con este nombre, Achguayaxerax
y Ochoron Achaman, es decir, <<sustentador del cielo y de la
tierra>>.
También lo llamaban Achuhuran Achahucanac, es decir,
<<el grande, el sublime>>; y a Nuestra Señora, Chaxiraxi, y
también la llamaban Armaxes Guaiaxiraxi, que significa <<
En esta isla de Tenerife unos afirmaban que no había
en el cuerpo alma racional, o que en muriendo el cuerpo todo se acababa, otros
confesaban haber un Dios universal, y llamaban Jucancha; juraban solemnemente por
el sol llamado Acaman y que había otro Señor que gobernaba el mundo, y las
cosas sublunares llaman Iguaya hiraji, compuesto de guaya que significa
espíritu, y hiraji cielo. Conocen haber demonio y llaman Guayote, y que él sólo
tiene la pena en la tierra y en los sitios en que hay volcanes, fuego y azufre,
y en particular en el monte de Teyde, Adoraban por cosas celestial y suprema
deidad a
Creemos que la afirmación de Abreu Galindo en cuanto a
que los guanches no adoraban ídolos, fue fruto de la
desinformación. Evidentemente, en la rica cosmogonía guache, tenían y adoraban
a determinadas imágenes no menos de nueve según Sedeño como tendremos
oportunidad de ver.
El único de los historiadores canarios que supo ver el
origen Oriental de
Veamos algunas de las notas que sobre el origen
Oriental de
...Mirlaban los canarios sus difuntos, fue uso de
Sirios y Egipcios dice Alejand. En Alejandro lib. 3 cap. 2 Divrum Génesis,
donde dice que ponían dentro del cadáver resina de pino, y polvo de cedro, sal
y mirra: Muchas naciones los Agrigentinos, Tártaros y Hebreos, los primeros
tenían sus difuntos en sus moradas haciéndoles sacrificios con luces, fuegos y
comidas, o los tenían presentes mirlados, o pintados en tablas o pared escritos
con loores de vencedor, a el Capitán o Rey, y a éstos llamaban Lares; los
Tártaros hacían debajo de tierra aposentos a sus embalsamados, los Hebreos en
sepulcros arcas de piedra, y los romanos lo mismo en mármoles, y alabastro; en
los canarios se hallaron estos modos de mirlados y sepulcros entre pedregales,
el cual tienen los Árabes. (Tomás Marín de Cubas, 1993:379)
Genios.
Los Egipcios fueron lo que adoraron Idolos primeros
que otros, en forma de animales, o en aquella en que al Demonio le era más
convenible, no tuvieron esto los canarios, aunque el Demonio se les aparecía en
forma de perros, de gallina con pollos o caballo y pava. (Ibiden: 380)
Diezmos.
Fue costumbre de muchas naciones el cierta limosna de
las cosechas de sus frutos a modo de diezmos; en
Los Romanos ofrecían al genio que adoraban, asaduras
de animales sacrificados envueltos en harina de centeno. Según Plutarco, y
Pausianas lib. 3, hacían sacrificios de perros al genio, Pan y Lycro, y a los
genios de los Campos Elíseos era de Cabras y Cabrones blancos; y así los Romanos
como los Sirios hacían sacrificios a la estrella de los Caniculares matando en
sus fiestas gran cantidad de perros; y Plutarco dice que este sacrificio era
también a Gessia; y al genio Rubigo sacrifican perrillos pequeños como los
Argivos a Proserpina en el mes de Abril para limpiar el pulgón, y los comían
por regalo, y los Boecios sacrificaban a Diana perros, y los hombres forasteros
a modo de los Indios Mexicanos; los Romanos al templo de
Los Griegos y muchas naciones rodeaban el campo,
templo o riscos, pidiendo a voces el remedio para los campos, y ganados, y lo
mismo hacían los Romanos cantando himnos o canciones a su genio, sacrificaban
una puerca parida o una vaca; luchaban y bailaban, comían carne asada, haciendo
lo mismo en sus casamientos sacrificaban a los Lares un cochino; ofrecían para
hacer rebaño de cabras pintadas las fiestas de Pan, y Minerva, y también leche,
miel, vino, y un castrado, cabrito o cabrón pintado de blanco.
Los paganos que adoraban al sol, luna o estrella de
Júpiter no tenían templo, y en su lugar montones de grandes piedras, y en los
altos riscos hacían corrales, que les servían de templo.
Los Mauritanos según Lucano lib. De Farsalias, y
Plutarco Lib. 5 Inita Cosaris tuvieron en adoración a su Rey Juba como los
Romanos a Rómulo, y fue costumbre de muchas naciones: En Canaria hacían los
Canarios juramento por Tirma en cierto risco llamado de este nombre, Silio
Itálico refiere muchas veces en las Guerras Púnicas, a Agua Tirma y parece que
fue Gigante como fue Jucancha, o Junicaso en Thenerife; y los majoreros
tuvieron a Magot, y todos lo referían al Sol.
Los Árabes sacrificaban al Dios no conocido llamado de
otros mismos Hado fatal, y de los griegos y romanos Forti Fortuna, y de los
filósofos la voluntad de un solo Dios todopoderoso, Causa de todas las causas;
por medio de ciertas Vírgenes que tenían en clausura en forma de comunidad
hasta tiempo de casarse, engordaban cuanto fuese posible a un camello nuevo que
les sacrificaban, y estas también solían pedir buenos temporales: y de esto
usaron los Canarios, menos el no tener camellos. (Tomás Marín de Cubas,
1993:380-1)
Como podemos apreciar, existe un amplio especio dentro
de las religiones orientales y greco-latinas en que se alojan infinidad de
figuras de seres intermedios que tienen sus respectivos exponentes en
El viaje de
los espíritus
Quisiéramos referirnos en este apartado a la
existencia del viaje de los Espíritus Vitales, o si se quiere, al lugar definitivo
en que se hallan, puesto que si atendemos al texto de Scory, citado ut supra,
las «almas» de los que han sido malos «están detenidas en aquel lugar», no como
una situación definitiva, sino como un paso previo antes de su ubicación final
en el seno de
“Esta tradición
solar se sintetizaría de la siguiente manera: creían que los espíritus
de sus antepasados iban a parar al Sol, y cada mañana a su salida por el Este
aparecían en el firmamento, realizando el itinerario diurno hasta que
finalmente desaparecían, para de nuevo regresar al día siguiente. En muchas
culturas este viaje de las almas en su morada solar se ha simbolizado con un
carro; en Tenerife, este medio ha sido sustituido por pájaros y, en islas como
El Hierro, se asimiló a una casa.” (Tejera Gaspar)
El
concepto de Infierno en la sociedad
guanche:
El concepto que del Infierno en el ancestral pueblo guanche-entendiendo
como tal a todos los primitivos habitantes de todas las islas del
Archipiélago-nos ha sido trasmitido por los cronista y primeros historiadores
de la invasión y sometimiento de esta nación, ha sido ciertamente manipulados
por dichos cronista e historiadores, o al menos desarrollados desde una óptica
etnocentrista, ya que la mayoría de ellos fueron miembros del clero de la secta
católica y los otros estaban profundamente influenciados por un cristianismo
fanático propio de aquellos tiempos.
En época más recientes, la actitud del
estamento académico y docente oficial y oficialista sustentado por la metrópoli
ha continuado manteniendo las misma primicias doctrinales que sus antecesores,
repitiendo y repitiéndose continuamente, sin que en la mayoría de los casos se
hayan preocupado en investigar de manera seria y coherente el rico legado
espiritual y cultural recibido de nuestros antepasados plasmados en muchos
documentos generados por el propio sistema, además de la riquísima historia oral
de nuestro pueblo trasmitida mediante
Veamos algunos aspectos en torno al Infierno relativos a la primitiva
sociedad canaria
recogidos por diversos autores.
El Teide y
las fuerzas fatídicas
Tal como recoge el profesor A. Tejera Gaspar: “De
entre los fenómenos que forman parte de la cosmovisión guanche se hallan todos
los relacionados con lo que denominaremos genéricamente como fuerzas del mal,
seres demoníacos, fatídicos, espíritus malignos, que se ubican en puntos
distintos del paisaje o se significan en forma animada en zonas determinadas de
él, o se materializan en árboles, fuentes; en forma de animales. A todos ellos
se les considera como seres animados y dotados de vida propia.
Los autores que transmitieron información sobre
nuestros antepasados guanches, coinciden en afirmar que concebían al Teide como
el lugar que albergaba las fuerzas del mal.
Es posible que estos fenómenos producidos por un
volcán como El Teide, son los que expliquen su relación con las fuerzas
malignas de la naturaleza, procedentes del mundo inferior y, posteriormente,
concibiéndolo así en su cosmogonía y asimilándolo, por tanto, a todos los
hechos negativos: seres demoníacos, espíritus malignos, etc. La propia
denominación, Eheide, una de las variantes con que se conoce al Teide, ha sido
considerada por diferentes autores con el sentido de «ser malo», «área
fatídica», J. Al-varez Delgado (1945:38), explica Echeide bajo la forma Ech-Eheide, sería «paraje fatídico» y Teide
= T -Eheide significaría «el fatídico» o «el infernal», A, Cubillo (
1983), piensa que Teyde puede asimilarse al verbo tuareg ESSED y que la forma
ECHCHED, según el P, Ch, Foucauld significa «ser malo, ser fatídico», Asimismo,
en la lengua de los kabilas de Argelia, se encuentra el primer fenómeno AZZED
con valor de «ser malvenido». Este lugar, concebido como ubicación de las
fuerzas malignas, se creyó la morada en donde se hallaban detenidas «las almas
de sus predecesores que han sido malos» (Scory, en B, Bonnet, 1936:51 ).”
(A.Tejera Gaspar, 1988:41)
La tradición literaria, como no podía ser menos,
concibió al Teide como la ubicación del Infierno
al interpretarlo a través de la cosmogonía cristiana.
«Los antiguos isleños lo llamaron Eheide que significa
«infierno», por el fuego espantoso, ruido y temblor que solía hacer, por lo
cual 1o consideraban morada de los
demonios». ( L. Torriani, 1978: 176).
«con todo esto conocían haber infierno, y tenían para
sí que estaba en el pico de Teide, y así llamaban al infierno Echeide» (A.
Espinosa, 1980:35).
Al asimilarse el Teide con la concepción cristiana del
Infierno se desvirtuó una realidad de difícil comprensión -porque se halla
inevitablemente mediatizada, por quienes son portadores de una cosmovisión
contrapuesta-, dificultando así comprender cuál fue su sentido real. De manera
semejante sucede con la personificación del demonio «mas conocían haber infierno,
i que solamente era para el demonio llamado Guaiota» (A. Sedeño, en F. Morales
Padrón, 1978:378),
Parece lógico que este Guaiota o Guayota se asemeje a
la concepción de las fuerzas malignas, pero sin que sepamos qué papel desempeñó
en su cosmogonía, puesto que como hemos señalado, aquéllas se manifiestan de
manera muy diversa. ¿Es acaso el símbolo máximo de las fuerzas fatídicas? En
todo caso, la documentación que poseemos permite plantear otras lecturas
alternativas, En una misma información que figura en la denominada Crónica de
A. Sedeño, se hace referencia a la creencia de los guanches en un «demonio
llamado guaiota (,',) i que hauitaba en el volcán del pico de Teide» (A,
Sedeño, en F. Morales Padrón, 1978:378),
“Decían que
el alma no tenía pena o gloria; más conocía haber infierno, y que solamente era
para el demonio llamado guaiota y al infierno llamaban Echeyde, y que habitaba
en el volcán del pico del Teyde así le llamaron
isla del infierno.” (A. Sedeño, 1983: 29)
De este pasaje de Sedeño, podemos deducir que guiota -
guayota o Gabiot no es un demonio tal como lo conciben los católicos, un diablo
cuyo reino se basa en las llamas eternas donde se achicharran aquellos que no
siguen los preceptos de la iglesia católica.
Es en todo caso, un espíritu mediador entre la deidad
y los hombres, que asume sobre sí los aspectos negativos de la comunidad. Tiene
sus dominios en el Echeyde, es decir es en cierta manera un espíritu protector
de los hombres y de lugar, cuyos
dominios territoriales son el gran
volcán, causa perenne de inquietud entre la población, por la amenaza que
supone las erupciones del mismo, siendo misión del genio protector Guayota el
velar por mantener al Teide calmado.
Además de su consideración de lugar fatídico por su
propia naturaleza volcánica, el Teyde
era considerado un lugar de estacionamiento para los espíritus que no habían
observado una vida honesta, sin que ello suponga una concepción de purgatorio o
infierno según los dogmas judeos-cristianos, mas bien se produce un periodo de
tiempo indeterminado durante el cual el espíritu esta sometido a un proceso de
purificación antes de emprender el viaje a
Como hemos dicho el concepto de infierno no es el
mismo para los guanches y para los católicos. Para nuestros antepasados, este
concepto se refiere a lugares fatídicos, sitios con connotaciones poco deseadas
bien porque las energías telúricas de estos lugares sean negativas o bien
porque en ellos hayan sucedido hechos luctuosos que afectan a la comunidad,
adquiriendo así. la calidad de lugar fatídico, este aserto queda corroborado
por el hecho de que gran número de lugares y más concretamente barrancos de
nuestras isla ostentan el topónimo castellanizado de infierno, sin que ello
presuponga ni está recogido en ninguna fuente que estos barrancos estén
considerados como lugares de estacionamientos temporales de espíritus o maxios.
Al respecto el Dr. Bethencourt Alfoso nos legó un
catálogo de topónimos correspondientes a la isla Chinet (Tenerife) con el
nombre de Infierno, veamos:
“Veremos al tratar de la teogonía guanche, que situado
Chinechi en el centro de
* Guayre Adarguma
Anez’ Ram n Yghasen
Ciudad colonial de Eguerew, noviembre de 2007.