¿Crisis económica o de modelo?
Wladimiro Rodríguez Brito
Hasta ahora nos tienen acostumbrados a que
el mercado lo regula todo, que el modelo urbano consumista nos da la felicidad
y, por supuesto, la prosperidad. Sin embargo, esta semana el señor Bush
nacionaliza los bancos en crisis; últimamente le incorporamos tintes o
conservantes, cosméticos de sostenibilidad, a casi todo.
Sin embargo, en el faro que ilumina el
modelo de la aldea global, nos dice el señor Bush, en una mañana de septiembre,
que la factura de la luz la han de pagar los ciudadanos de la calle, que el
mercado ahora no corre con los costes de la fiesta y que han de nacionalizar
las pérdidas de un negocio que otros han gestionado a su antojo, con lujos y
despilfarros incluidos. Cuesta la primera factura de la broma la cuantiosa
cifra de las hipotecas basuras o "subprain"
de 200.000 millones de dólares; es decir, en caso de que la factura la paguen
sólo los americanos de Estados Unidos han de pagar unos 600 $ por habitante,
lo que supone más de la renta per capita de más del
50% de los habitantes del planeta. No nos aclara el señor Bush si quedan otras
facturas por pagar, o cuánto tendremos que pagar los habitantes de otros
territorios en los que no ondea la bandera de las barras y las estrellas. Seguramente
tendremos que pagar parte de la factura en este mundo que socializa las
pérdidas y privatiza los beneficios. Puede resultar curioso que los
presidentes que han nacionalizado bancos en quiebra en los últimos 25 años han
sido Reagan y Bush, los mismos que quieren cortar toda protección a la
agricultura.
Echamos de menos un modelo que proponga
alternativas a la situación; es decir, hemos de asumir todos que el actual
modelo de vida basado en un crecimiento ilimitado no sólo es socialmente injusto
con los habitantes del planeta (los cayucos son un ejemplo), sino que es
inviable ambientalmente, con o sin cambio climático.
No podemos mantener los actuales niveles de
derroche en algo más del 20% de la población del planeta, siendo insolidario con el resto, en la que el consumo de 86
millones de barriles de petróleo diario es una referencia de la inviabilidad
del sistema. Valga como ejemplo que el consumo diario de petróleo del planeta
supera la capacidad de la mayor presa de Canarias en volumen de agua
almacenada (
Por todo ello, la
nacionalización de las pérdidas de las empresas compradoras de las hipotecas
basura en Estados Unidos y la subida de las bolsas mundiales indica que en la
aldea mundial hay muchos puntos débiles, en los que los rituales tienen un
papel importante. Porque el gesto de Bush no incrementa el aparato productivo,
ni cambia los hábitos de consumo y derroche de recursos, ni tan siquiera dice
si la nacionalización de las empresas en ruina la pagan los ciudadanos
norteamericanos, o la tenemos que pagar otros paganinis fuera del mundo USA.
No se están ofreciendo medidas serias,
menos derrochadoras, para salir de la crisis, porque no se dan alternativas a
la producción de alimentos o al uso y disfrute de materias primas que impone el
modelo de vida en los países occidentales. Tanto se han incrementado las demandas
de proteínas y alimentos, que son más de 2.000 millones de personas los que en
los últimos años se han incorporado al mercado, procedentes de China, India,
Rusia, Brasil, etcétera. Esto significa no sólo más energía, sino más carne,
más cereal, más pescado, más madera, hierro, acero, agua, etcétera, etcétera.
La bolsa ha subido, los precios del petróleo
han bajado. Estamos en un marco económico-social muy inestable, en el que
todos tenemos que hablar de una relación con el medio
más respetuosa con la naturaleza, cuidando del campo y la producción de
alimentos. Lo que parecía hace unos años que estaba resuelto en nuestro entorno
geográfico, como era el tema de la alimentación con montañas de leche y
mantequilla, sin demanda en el mercado, hoy es historia: baja el petróleo, sube
la bolsa, pero los alimentos continúan con demandas superiores a las ofertas.
Comer cada día para la humanidad no debe ser un asunto sólo del mercado y la
bolsa.
Hagamos una tarea responsable en Canarias,
la bolsa y el precio del barril de petróleo son referencias importantes. Sin
embargo, el agua y los alimentos, unidos con el petróleo y las materias primas,
son la clave. Además, debemos fomentar una cultura de compromiso social y
ambiental. Los aspectos coyunturales y las bolsas o cómo les va el negocio en
las empresas hipotecarias no deben ser el faro que guíe y oriente a las naves
en un mar con demasiadas tempestades. Las medicinas que aplica el señor Bush
al final de su mandato no parece que sean una alternativa a los problemas que
tiene
Aún estamos
a tiempo de poner el rumbo de la nave hacia una zona protegida de los vientos
dominantes, para recuperar fuerzas que nos permitan volver a navegar en mar
abierto.