Para estimularnos
ingerimos proteínas. Para relajarnos hidratos de carbono.
El cerebro es uno de los órganos más complejos de los seres vivos y su
correcto funcionamiento exige que le dediquemos las atenciones que necesita,
sobre todo la reparación de los daños ocasionados por la oxidación de sus
componentes neuronales, encargados de biosintetizar los neurotransmisores, que
son las sustancias encargadas de transmitir los impulsos nerviosos. Los
neurotransmisores son los responsables de la memoria, la concentración, el
aprendizaje, la energía, la felicidad, la sexualidad y un largo etc. La dieta
nos suministra los componentes de los neurotransmisores, entre los que podemos
citar el óxido nítrico, la acetilcolina, la noradrenalina, la dopamina y la
serotonina.
El óxido nítrico es
un gas que se obtiene a partir del aminoácido arginina. Es el neurotransmisor
descubierto más recientemente. Tiene un amplio uso terapéutico al intervenir
en la regulación del calibre de los vasos sanguíneos. Interviene también en
la erección del pene.
La acetilcolina es
responsable de los pensamientos y los recuerdos. Su deficiencia ocasiona pérdida
de memoria y disfunción cognitiva, pero restablecer sus niveles normales es fácil,
rápido y económico: basta suministrar a nuestro organismo los nutrientes
necesarios para biosintetizarla. Entre estos nutrientes se encuentra la colina
que se puede obtener tanto en farmacias como en tiendas dietéticas. Se puede
suministrar también al organismo en forma de lecitina, que incluso se consigue
en tiendas no especializadas como los supermercados y ventas. Cuantitativamente
el tipo de colina más necesaria para el funcionamiento cerebral es la
fosfatidilcolina, componente importante de las neuronas. La lecitina es
abundante en alimentos como la soja, el huevo (la yema), el germen de trigo, los
manises, el hígado, el jamón y el gofio. Sin embargo en una dieta normal no se
obtiene más de un gramo de lecitina, pudiéndose tomar hasta doce (12) gramos
(g) al día, siendo necesario recurrir a consumirla en forma de suplementos a la
dieta, por ejemplo en forma granulada y mezclarla con alimentos como el yogur,
la ensalada, zumo de naranja, etc., tomando una cucharada tres o cuatro veces al
día. La lecitina se debe acompañar de vitamina C (zumos de naranja y limón,
kiwi, fresa, etc.) o en pastillas (la dosis mínima recomendada diariamente es
de 60 miligramos (mg) y debe también ir acompañada de vitamina B5 (ácido
pantoténico), del que el National Research Council recomienda entre 5 y 10
miligramos diarios para niños y adultos, respectivamente, mientras que el Heinz
Handbook of Nutrition sugiere de
La noradrenalina ayuda
a regular la actividad global de la mente y el estado de humor. La noradrenalina
nos hace recordar los sucesos emocionantes, felices o traumáticos, da energía
y optimismo. La carencia de adrenalina conduce a la depresión, baja resistencia
al estrés y desconcentración. Este neurotransmisor se libera en las células
que acumulan la grasa o adipositos. Durante el ejercicio físico enérgico se
liberan adrenalina (otro neurotransmisor) y noradrenalina. Ambos
neurotransmisores desencadenan un mecanismo que en última instancia conduce a
la oxidación de los triglicéridos en ácidos grasos y glicerol, que se liberan
al torrente sanguíneo.
La dopamina es
un neurotransmisor responsable del control de los movimientos corporales. Su
carencia origina el descontrol y descoordinación muscular, frecuente en los
ancianos. La enfermedad de Parkinson es una afección incapacitante
debido a la carencia de dopamina en ciertas regiones cerebrales y se caracteriza
por rigidez muscular, temblor constante, movimiento lento (bradicinesia) y
dificultad en los movimientos voluntarios. Entre las funciones de la dopamina se
han descrito su contribución a elevar el ánimo, quemar grasas, aumentar el
impulso sexual, mejorar la longevidad y la inmunidad.
Noradrenalina,
adrenalina y dopamina se biosintetizan de forma parecida, mediante un proceso
bioquímico en el que intervienen los aminoácidos tirosina y fenilalanina, que
hay que ingerirlos junto con el ácido fólico, magnesio y vitaminas C y B12. La
dosis recomendada para cada uno de estos aminoácidos, si no hay una patología
cognitiva descrita, estaría entre 500 y 1000 mg diarios. Las dosis diarias
recomendadas de ácido fólico son 30 microgramos (µg) para lactantes de
Son alimentos ricos en
tirosina y fenilalanina la carne de ave, el pescado, la soja y los lácteos (en
general todos los alimentos ricos en proteínas), los cereales y el gofio. El
nombre del ácido fólico deriva del latín folium, que significa hoja, dado que
es en las hojas verdes donde más abunda, también en las legumbres, cítricos,
granos enteros, carnes de ave y cerdo, mariscos e hígado y en los cereales y el
gofio. Las fuentes de magnesio son las semillas y frutas secas, el germen de
trigo, la levadura de cerveza, los cereales integrales, el gofio, las legumbres
y las verduras; también se encuentra, pero en menor cantidad, en carnes, lácteos
y frutas.
La disociación de
los alimentos y nutrientes. Es muy
importante no comer conjuntamente proteínas e hidratos de carbono. Al ingerir
la tirosina debe pasar por lo menos una hora antes de tomar hidratos de carbono,
pues si ingerimos hidratos de carbono (papas, pastas, dulces, arroz, etc.) antes
de tomarla , los hidratos de carbono impedirán la entrada de la tirosina en el
cerebro y ello por una razón bioquímica y es que la tirosina tiene que
competir, para entrar en el cerebro, con otros aminoácidos entre los que se
encuentra el triptófano, lo que se traduce en que cuando se ingieren los
hidratos de carbono antes estos favorecen la entrada del triptófano en el
cerebro y no de la tirosina. Si en lugar de ingerir suplementos de tirosina
decidimos obtenerla a partir de los alimentos que la contienen pues procederemos
de igual manera, comiendo primero los alimentos ricos en proteínas y pasada una
hora como mínimo los hidratos de carbono o no tomar estos en esa comida.
Cuando ingerimos
hidratos de carbono se produce una intensa relajación y sensación de
bienestar, provocados por la entrada del triptófano en el cerebro que al
disponer de esta aminoácido produce el neurotransmisor relajante serotonina,
que describiremos a continuación. Resumiendo, para estimularnos ingerimos proteínas.
Para relajarnos hidratos de carbono.
A mediodía la ingesta
de proteínas nos estimula y nos mantiene activos. Al final de la jornada la
ingesta de hidratos de carbono permiten la entrada en el cerebro del triptófano
que induce la biosíntesis de la serotonina, un relajante inductor del sueño y
el descanso, así como de la relajación.
La serotonina inhibe el dolor en la médula y ayuda a controlar
el estado de ánimo de las personas. Se han acumulado numerosos datos que
demuestran la relación entre la depresión y la disminución de la biosíntesis
de noradrenalina, serotonina o ambas. Estas personas son infelices, pierden el
apetito sexual y experimentan insomnio. Se tratan con sustancias que inhiben la
degradación de noradrenalina y serotonina y antidepresivos que bloquean la
recaptación de ambos, conservándose activos durante más tiempo.
Otras personas alternan
la depresión con la manía, experimentando psicosis maniacodepresiva o incluso
sólo manía. Pueden ser eficaces los compuestos de litio que inhiben la biosíntesis
o la actividad de noradrenalina y serotonina. Noradrenalina y serotonina actúan
incrementando la sensación de bienestar, produciendo felicidad, alegría,
apetito e impulso sexual apropiado y equilibrio psicomotor, pero su exceso puede
originar manía.
La serotonina se
biosintetiza cuando el triptófano entra en el cerebro, lo que ocurre al ingerir
hidratos de carbono, que liberan insulina. La insulina estimula a que las células
no cerebrales asimilen todos los aminoácidos a excepción del triptófano,
quedando en la sangre en elevadas concentraciones, penetrando fácilmente en el
cerebro, dando lugar a la formación de serotonina.