CUIDADO Y REGENERACIÓN CEREBRAL

 

Doctor Víctor P. García

 

Para estimularnos ingerimos proteínas. Para relajarnos hidratos de carbono.

El cerebro es uno de los órganos más complejos de los seres vivos y su correcto funcionamiento exige que le dediquemos las atenciones que necesita, sobre todo la reparación de los daños ocasionados por la oxidación de sus componentes neuronales, encargados de biosintetizar los neurotransmisores, que son las sustancias encargadas de transmitir los impulsos nerviosos. Los neurotransmisores son los responsables de la memoria, la concentración, el aprendizaje, la energía, la felicidad, la sexualidad y un largo etc. La dieta nos suministra los componentes de los neurotransmisores, entre los que podemos citar el óxido nítrico, la acetilcolina, la noradrenalina, la dopamina y la serotonina.

El óxido nítrico es un gas que se obtiene a partir del aminoácido arginina. Es el neurotransmisor descubierto más recientemente. Tiene un amplio uso terapéutico al intervenir en la regulación del calibre de los vasos sanguíneos. Interviene también en la erección del pene.

La acetilcolina es responsable de los pensamientos y los recuerdos. Su deficiencia ocasiona pérdida de memoria y disfunción cognitiva, pero restablecer sus niveles normales es fácil, rápido y económico: basta suministrar a nuestro organismo los nutrientes necesarios para biosintetizarla. Entre estos nutrientes se encuentra la colina que se puede obtener tanto en farmacias como en tiendas dietéticas. Se puede suministrar también al organismo en forma de lecitina, que incluso se consigue en tiendas no especializadas como los supermercados y ventas. Cuantitativamente el tipo de colina más necesaria para el funcionamiento cerebral es la fosfatidilcolina, componente importante de las neuronas. La lecitina es abundante en alimentos como la soja, el huevo (la yema), el germen de trigo, los manises, el hígado, el jamón y el gofio. Sin embargo en una dieta normal no se obtiene más de un gramo de lecitina, pudiéndose tomar hasta doce (12) gramos (g) al día, siendo necesario recurrir a consumirla en forma de suplementos a la dieta, por ejemplo en forma granulada y mezclarla con alimentos como el yogur, la ensalada, zumo de naranja, etc., tomando una cucharada tres o cuatro veces al día. La lecitina se debe acompañar de vitamina C (zumos de naranja y limón, kiwi, fresa, etc.) o en pastillas (la dosis mínima recomendada diariamente es de 60 miligramos (mg) y debe también ir acompañada de vitamina B5 (ácido pantoténico), del que el National Research Council recomienda entre 5 y 10 miligramos diarios para niños y adultos, respectivamente, mientras que el Heinz Handbook of Nutrition sugiere de 10 a 15 miligramos. No se conocen efectos tóxicos de esta vitamina; son alimentos ricos en ella la levadura de cerveza, la yema de huevos, las vísceras (hígado y riñón), la jalea real, algunos pescados (atún, salmón, trucha y caballa), los cereales de grano entero, lentejas, habas, nueces y el gofio. Con lecitina y las vitaminas C y B 5, y además vitamina B6 (piridoxina) y cinc nuestro organismo biosintetiza la acetilcolina. La vitamina B6 se encuentra en las nueces, las legumbres, los huevos, la carne, el pescado, los granos integrales, al igual que en los panes y cereales enriquecidos y en el gofio. La dosis diaria recomendada para adultos es de 1.5 mg. Las principales fuentes de cinc son pescados y mariscos (crustáceos, cangrejos, camarones, almejas y especialmente las ostras), carnes rojas, de res y cordero sin grasa; pollo, en especial los muslos, vísceras (hígado de ternera, riñones, mollejas, etc.), cereales como el germen de trigo; frijoles, habas, nueces y gofio. Las necesidades diarias de cinc son las siguientes: en el primer semestre de la vida 3 mg/día, en el segundo semestre 5 mg/día, entre 1 y 10 años de edad 10 mg/día, mayores de 10 años y adultos 15 mg/día, durante el embarazo y la lactancia adicionar 5 y 10 mg/día, respectivamente.

La noradrenalina ayuda a regular la actividad global de la mente y el estado de humor. La noradrenalina nos hace recordar los sucesos emocionantes, felices o traumáticos, da energía y optimismo. La carencia de adrenalina conduce a la depresión, baja resistencia al estrés y desconcentración. Este neurotransmisor se libera en las células que acumulan la grasa o adipositos. Durante el ejercicio físico enérgico se liberan adrenalina (otro neurotransmisor) y noradrenalina. Ambos neurotransmisores desencadenan un mecanismo que en última instancia conduce a la oxidación de los triglicéridos en ácidos grasos y glicerol, que se liberan al torrente sanguíneo.

La dopamina es un neurotransmisor responsable del control de los movimientos corporales. Su carencia origina el descontrol y descoordinación muscular, frecuente en los ancianos. La enfermedad de Parkinson es una afección incapacitante debido a la carencia de dopamina en ciertas regiones cerebrales y se caracteriza por rigidez muscular, temblor constante, movimiento lento (bradicinesia) y dificultad en los movimientos voluntarios. Entre las funciones de la dopamina se han descrito su contribución a elevar el ánimo, quemar grasas, aumentar el impulso sexual, mejorar la longevidad y la inmunidad.

 

Noradrenalina, adrenalina y dopamina se biosintetizan de forma parecida, mediante un proceso bioquímico en el que intervienen los aminoácidos tirosina y fenilalanina, que hay que ingerirlos junto con el ácido fólico, magnesio y vitaminas C y B12. La dosis recomendada para cada uno de estos aminoácidos, si no hay una patología cognitiva descrita, estaría entre 500 y 1000 mg diarios. Las dosis diarias recomendadas de ácido fólico son 30 microgramos (µg) para lactantes de 6 kg y 45 µg para los de 9 kg, 100, 200 y 300 µg para niños de 13, 20 y 28 kg, respectivamente y 400 µg para adultos independientemente del sexo. En cuanto al magnesio la dosis debe llegar hasta los 400/día mg. La de vitamina B12 3.0 µg/día.  

 

 

Mujeres junto al mar (César Manrique, 1953)

Son alimentos ricos en tirosina y fenilalanina la carne de ave, el pescado, la soja y los lácteos (en general todos los alimentos ricos en proteínas), los cereales y el gofio. El nombre del ácido fólico deriva del latín folium, que significa hoja, dado que es en las hojas verdes donde más abunda, también en las legumbres, cítricos, granos enteros, carnes de ave y cerdo, mariscos e hígado y en los cereales y el gofio. Las fuentes de magnesio son las semillas y frutas secas, el germen de trigo, la levadura de cerveza, los cereales integrales, el gofio, las legumbres y las verduras; también se encuentra, pero en menor cantidad, en carnes, lácteos y frutas.

La disociación de los alimentos y nutrientes. Es muy importante no comer conjuntamente proteínas e hidratos de carbono. Al ingerir la tirosina debe pasar por lo menos una hora antes de tomar hidratos de carbono, pues si ingerimos hidratos de carbono (papas, pastas, dulces, arroz, etc.) antes de tomarla , los hidratos de carbono impedirán la entrada de la tirosina en el cerebro y ello por una razón bioquímica y es que la tirosina tiene que competir, para entrar en el cerebro, con otros aminoácidos entre los que se encuentra el triptófano, lo que se traduce en que cuando se ingieren los hidratos de carbono antes estos favorecen la entrada del triptófano en el cerebro y no de la tirosina. Si en lugar de ingerir suplementos de tirosina decidimos obtenerla a partir de los alimentos que la contienen pues procederemos de igual manera, comiendo primero los alimentos ricos en proteínas y pasada una hora como mínimo los hidratos de carbono o no tomar estos en esa comida.

Cuando ingerimos hidratos de carbono se produce una intensa relajación y sensación de bienestar, provocados por la entrada del triptófano en el cerebro que al disponer de esta aminoácido produce el neurotransmisor relajante serotonina, que describiremos a continuación. Resumiendo, para estimularnos ingerimos proteínas. Para relajarnos hidratos de carbono.

A mediodía la ingesta de proteínas nos estimula y nos mantiene activos. Al final de la jornada la ingesta de hidratos de carbono permiten la entrada en el cerebro del triptófano que induce la biosíntesis de la serotonina, un relajante inductor del sueño y el descanso, así como de la relajación.

La serotonina inhibe el dolor en la médula y ayuda a controlar el estado de ánimo de las personas. Se han acumulado numerosos datos que demuestran la relación entre la depresión y la disminución de la biosíntesis de noradrenalina, serotonina o ambas. Estas personas son infelices, pierden el apetito sexual y experimentan insomnio. Se tratan con sustancias que inhiben la degradación de noradrenalina y serotonina y antidepresivos que bloquean la recaptación de ambos, conservándose activos durante más tiempo.

 El mar, fuente de proteínas (C. Manrique)

Otras personas alternan la depresión con la manía, experimentando psicosis maniacodepresiva o incluso sólo manía. Pueden ser eficaces los compuestos de litio que inhiben la biosíntesis o la actividad de noradrenalina y serotonina. Noradrenalina y serotonina actúan incrementando la sensación de bienestar, produciendo felicidad, alegría, apetito e impulso sexual apropiado y equilibrio psicomotor, pero su exceso puede originar manía.

La serotonina se biosintetiza cuando el triptófano entra en el cerebro, lo que ocurre al ingerir hidratos de carbono, que liberan insulina. La insulina estimula a que las células no cerebrales asimilen todos los aminoácidos a excepción del triptófano, quedando en la sangre en elevadas concentraciones, penetrando fácilmente en el cerebro, dando lugar a la formación de serotonina.