Cultivo del tomate en Canarias: situación actual

Teófilo Bello

El pasado mes de febrero, las entidades exportadoras de tomate en Canarias mantuvieron una reunión para examinar la grave situación económica que atraviesa este sector, con especial relevancia social y económica en el sur de Tenerife, desde Fasnia hasta Santiago del Teide, sin olvidar Buenavista del Norte.

El cultivo del tomate representa el 24,7% de la producción agrícola del Archipiélago, con casi 1.000 agricultores en el sector, 40 empresas comercializadoras y, sólo en Gran Canaria, Tenerife y Fuerteventura, genera directa o indirectamente 27.000 puestos de trabajo. Para llegar a la delicada situación financiera actual de este cultivo debemos remontarnos a los antecedentes históricos del mismo, puesto que hace 123 años que Canarias exporta tomates hacia Europa.

Como hijo de agricultor, recuerdo que la principal plaga de tomatera en los años 50 era la denominada "borrachera", condicionada por el exceso de lluvia almacenada en los surcos. Este problema, además de subsanable, ha dejado de existir con el cambio climático.

En los años 60 se introdujo el cultivo del tomate en el Levante peninsular y en Marruecos. No obstante, a pesar de esta competencia, las inversiones en tecnología punta en los cultivos canarios, tales como invernaderos bajo malla, sistemas hidropónicos y el riego por goteo supusieron que en los años 90 se alcanzara la cifra de 390 Tm. de tomates en todas las zonas productoras, concretamente en doce términos municipales de Canarias.

En la campaña 2000/2001 la aparición del denominado "virus de la cuchara" significó un antes y un después para este sector. Desde entonces han descendido los rendimientos, con una fuerte pérdida de la producción que obligó a los agricultores canarios a cultivar con semilla tolerante a este virus, pero menos productiva y más sensible a la acción de otras plagas y enfermedades. Dicha pérdida y el alza de los costes, no superados con los precios obtenidos, ha provocado en el sector graves problemas económicos, que se traducen en la imposibilidad de hacer frente a pagos inmediatos de salarios, Seguridad Social y compromisos con proveedores y entidades bancarias.

A pesar de esta situación casi insostenible, el sector tiene la decidida voluntad de continuar en la actividad y salir adelante mediante la puesta en marcha de un plan de choque que permita la viabilidad del sector para remontar esta negativa circunstancia.

Tras siete años de agonía sin que la Administración se haya sentido responsable de que las plagas y los virus entren "a sus anchas" en el Archipiélago, debido al escaso control de entrada de productos vegetales afectados, la coordinadora de organizaciones de agricultores y ganaderos de Canarias solicita al Gobierno: La subvención del 100% del coste del transporte del tomate hasta Cádiz, para estar en igualdad de condiciones con respecto al resto de productores españoles; Cobrar 20 céntimos del Poseican por kg. de tomate, en origen y la refinanciación de la deuda, con al menos, tres años de carencia.

Con estas medidas se podrán seguir llevando a cabo las correspondientes prácticas agrícolas, respetuosas con el medio ambiente y con el mayor grado de calidad, teniendo las empresas la certificación EUREP GAD y el agricultor la consolidación de una vida digna. El citado plan, ejecutado con claridad, favorecerá el mantenimiento de los puestos de trabajo de esta actividad agrícola tradicional.

* Concejal de Agricultura y Sanidad de San Miguel de Abona