¿"Obediencia debida", o deber insoslayable?

 

Ramón Moreno Castilla

Es una realidad incuestionable que los medios de comunicación -sobre todo la prensa escrita- están en crisis, y padecen un descrédito creciente. En ese contexto, el espectáculo se abre paso a costa de la información y el análisis, acentuando la falta de credibilidad de los medios de comunicación a medida que estos se echan en brazos del interés comercial y de la corrupción de sus principios. Conocíamos la propaganda de guerra, pero desde un tiempo a esta parte el nuevo paradigma se basa en la repetición frecuente y sistemática de emociones puestas en escena, retransmitidas, difundidas y rápidamente olvidadas y sustituidas.

Otro de los aspectos relevantes en el mundo actual de la comunicación es la concentración de medios. Adaptar el discurso a los fines más utilitaristas. He aquí la cuestión. En los años ochenta del pasado siglo imperaba la necesidad de frenar la propaganda oficial, romper los monopolios públicos y derribar fronteras políticas para instalar la libertad de prensa, poner fin a la restricción de ondas y demás barreras al campo de la comunicación. Abrir espacios a la competencia que garantizaría el mercado de las ideas. Tras veinte años de desregulaciones en todos los países occidentales, un pequeño grupo de multinacionales controlan la información y el mercado de la cultura. Los movimientos sociales son despreciados. Los periodistas regresan a la precariedad, mientras la propiedad cambiante y concentrada aumenta sus beneficios. ¿Misión cumplida?

Es sumamente difícil, por consiguiente, el equilibrio informativo; y en este aspecto, afloran los periodistas privilegiados y precarios. Con gran influencia pero utilizados por múltiples intereses y alejados en muchos casos de la información. Por ello, y a propósito de una serie de entrevistas realizadas por el periodista Carmelo Martín (el "Larry King" canario) a los distintos editores y "sucedáneos" de los diferentes periódicos que se publican en nuestro Archipiélago, emitidas por la TvC; quisiera hacer algunas consideraciones al respecto, habida cuenta de que en nuestra tierra -aparte de la crisis apuntada- padecemos un mal endémico informativo, alienante y encubridor, que nos denigra como pueblo.

Se trata, como a nadie se le esconde, de esa abyecta y nociva "opinión publicada", que viene sustituyendo de forma subrepticia a la "opinión pública" -tan denostada, por otra parte- en detrimento de la propia realidad de Canarias; donde se informa de lo "que pasa" y se omite intencionadamente lo que verdaderamente "está pasando". Porque, si bien es cierto que en pura ortodoxia periodística la información está reñida con la opinión, en nuestro Archipiélago ese imperativo deontológico se vulnera sistemáticamente -en aras de espúreos intereses- con la pertinaz perversión del lenguaje, los eufemismos al uso, las connivencias con el "poder establecido" y la clamorosa ausencia del periodismo de investigación.

Se impone, pues, la resistencia, ya que, en Canarias, la cuestión que se debe dilucidar cuanto antes en esta vorágine mediática es si los periódicos que se editan aquí deben seguir sujetos a esa "obediencia debida", por "imperativo legal" del poder colonial -obviando los verdaderos intereses del pueblo canario- o, por el contrario, tienen el deber insoslayable e ineludible de defender a ultranza esta tierra y a sus naturales, por encima de cualquier otra consideración. Y aquí tengo que destacar, sin ningún rubor, y lejos del halago fácil y ramplón, el ejemplo edificante y esperanzador de EL DÍA que se ha erigido como el único periódico independiente y plural de Canarias (yo, personalmente, he sido vetado en algunos), que ha enarbolado la bandera de la libertad de expresión y encarna al verdadero y auténtico "cuarto poder" que defiende sin reticencias, ni ataduras o servidumbres de ningún tipo a nuestro pueblo, ¡como tiene que ser! Un periódico que, gracias a la constancia, clarividencia y amor a esta tierra de su Editor-Director, don José Rodríguez Ramírez -junto a un equipo de cualificados profesionales- ha conseguido situarlo como el indudable "buque insignia" de la prensa escrita canaria.

Con el valor añadido de que EL DÍA pertenece a una importante empresa tinerfeña y, por tanto canaria con capital netamente canario, que junto a las actividades radiofónicas y televisivas está llamado a ser el gran grupo mediático que necesita imperiosamente Canarias, y en todo un referente de la comunicación de masas.

Frente a ese formidable desafío de EL DÍA -con "establecidos" costes, de toda índole- para que se le restituya al pueblo canario la soberanía que un día le fuera arrebatada, por la fuerza de las armas en un sanguinario y cruento proceso de conquista y colonización, están "los otros" que siguen medrando como meras correas de transmisión de la metrópoli, absolutamente politizados -pro PP o PSOE, según quien gobierne en España-, y de espaldas a la verdadera realidad de Canarias. Uno, "provincial"; otro que "opina"; el de las " 7 Islas"; y otro que "avisa diariamente"; y el último, de falsa "cobertura mundial". ¡Es lo que hay!

De ahí el enorme predicamento que tiene este periódico en toda la sociedad canaria en su conjunto y entre los canarios de la diáspora. Su inequívoca línea editorial y su irreductible compromiso con sus lectores han dejado al resto fuera de juego; no solo en rentabilidad, con una gestión económica impecable, sino en número de ejemplares editados y en cantidad de lectores, que aumenta progresivamente cada día.

¡El futuro de Canarias ha empezado a escribiese, y EL DÍA es, sin duda alguna, el vehículo informativo que canaliza nuestras legítimas y justas aspiraciones!

rmorenocastilla@hotmail.com