Cándido Quintana
Lo de Las
Teresitas, lo del Mamotreto, lo del Hotel, lo del Valle de las Huertas, lo de
Montaña Morera, lo de etc., etc., etc., no tiene ninguna razón de ser, no es mínimamente
admisible. Alto precio, muy alto precio, estamos pagando los santacruceros, los
tinerfeños, por unas actuaciones claramente especulativas que sólo
pretenden enriquecer un poco mas a determinadas empresas y a ciertos
empresarios, amén de todo lo que pudiera girar a su alrededor, que esperemos
que
Pero si nosotros, la ciudadanía en general, viene pagando un alto precio, hay
un buen número de familias, que, además, están perdiendo su salud por todo lo
rechazable e inadmisible que allí está sucediendo. Y es que ni siquiera hay
que ponerse permanentemente en la piel de esas familias, para entenderles y ser
solidarios con su causa, basta con que, por un instante, nos imaginemos sus
situaciones en nuestras propias carnes. Pensemos que en cualquier momento de
nuestras vidas, ante rumores de ciencia ficción, acudimos al Registro de
Gravísimas situaciones por las que los responsables deberían de pagar más allá,
mucho más allá, de las obligatorias restituciones de las propiedades birladas.
Personalmente, siento una profunda vergüenza de que estas cosas estén
sucediendo en democracia y en mi tierra, y es por ello que me solidarizo con los
afectados y estoy a su lado, acudiendo a su llamada en cualquier acto
reivindicativo que crean necesario en cada momento.
Las Teresitas tiene aún mucha tela que cortar, pero entre todos debemos y
podemos imponer la vergüenza y la cordura. Y cordura es, considerando que la
playa es pública, que es la única que tenemos y que ya se nos ha quedado pequeña,
que no permitamos que nadie se apropie de espacios que son de todos, como ha
pasado con la ubicación de esa horripilante edificación, popularmente ya
conocida como el mamotreto. A mí, a muchísimas personas, no nos cabe la menor
duda que su solar se encuentra, íntegramente, dentro del dominio público, no
en vano ese espacio antes era ocupado por el campo de fútbol del San Andrés,
campo que se anegaba totalmente de agua del mar con mucha frecuencia, por el
embate de las olas.
No sólo el mamotreto invade el dominio público, también se apropia de la
preceptiva servidumbre de paso, que si bien pudiera aceptarse al tratarse de un
edificio de aparcamientos públicos, de pago no se olviden, nada justifica que
se haya construido prácticamente dentro de la arena, ya que más atrás hubiera
hecho el mismo servicio. Claro, no lo justifica nada que no sea privilegiar a
unos propietarios o concesionarios de los locales comerciales que también
acogerá esa edificación, locales que por su inmejorable situación, nada más
y nada menos que dentro de la arena de la única playa de Santa Cruz, alcanzarían
un incalculable valor. Por ello, tampoco se justifica, para nada, la apropiación
de la obligatoria servidumbre de paso.
El hotel previsto sobre la montaña de la antigua batería militar,
tampoco procede por diversos e importantes motivos. Bastaría sólo con sopesar
el negativo y brutal impacto visual que generaría, que acabaría con la bonita
imagen que la playa siempre ha tenido, para desecharlo. Tampoco sería de
recibo privilegiar a un elevado número de personas con la cercanía a nuestra
ya saturada única playa, extremo este que se agravaría de forma significativa,
por el brutal crecimiento poblacional derivado de las numerosas construcciones
previstas en el Valle de las Huertas, en Montaña Morera, etc., que aún estamos
a tiempo de impedir. Me imagino los apoyos publicitarios para la venta de esas
viviendas, ¡compre a un par de minutos a pie de la única playa...!,
lamentable.
Y termino repitiendo la misma petición que le hice a Mapfre en uno de mis
recientes artículos, abandonen el Valle de las Huertas, los vecinos se lo
agradecerían profundamente y la paz retornaría a aquel antes pacífico y hoy
beligerante lugar. Si como se dice, es cierto que pueden rescindir la
compraventa en base a alguna reserva hecha ante posibles situaciones jurídicas
adversas de alguno de los solares, pues adelante, está pasando y nada perderán.
Al contrario, ganarán mucho en estimación e imagen pública ante la ciudadanía
tinerfeña, que lo tomará como una loable iniciativa hacia esas familias que
tan mal lo están pasando. Por supuesto, proceden igualmente, a cargo de quien
corresponda, todas las obras de reposición que fuesen necesarias, para
devolverle al Valle de las Huertas la belleza que poseía, antes de que estas
desafortunadas actuaciones lo transformaran a su actual lamentable estado. ¡Ah!,
se me olvidaba, siempre se ha visto la playa desde San Andrés y San Andrés
desde la playa, ahora no, ¿por qué será?, ¿será culpa del mamotreto?
Y son capaces hasta de decir que no tiene impacto visual, ¡que desvergüenza!
© Cándido Quintana