Democracia represiva y limitada

 

Bogotá 1948-Caracas 2002

 

* COLOMBIA. Hace unos días, Venezuela recordó un nuevo aniversario del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y sus consecuencias. A raíz de aquel crimen, Colombia fue sumergida en un terrible laberinto de violencia. Sesenta años de guerra civil han cobrado un alto precio en vidas, en desplazados, en hogares destruidos, en heridas profundas en el cuerpo social, en irreconciliables pugnas fraticidas. Fenómenos malsanos, como las drogas y el narcotráfico o como el paramilitarismo y la parapolítica, o como los secuestrados, prisioneros de guerra y presos políticos, han tejido y hondado sus estructuras como resultado del caldo de cultivo de la violencia. Colombia es hoy un país desgarrado y sin paz.

 

* ATERRAN LAS CIFRAS de los muertos y desaparecidos como fruto de la violencia. Lo mismo ocurre con los miles y miles de desplazados, obligados a abandonar sus hogares y pueblos acosados por la interminable guerra civil. La paz se fue de Colombia desde hace sesenta años. La mayoría de los analistas establecen el asesinato del carismático líder como el punto de partida de esta cruel realidad. Los relatos son conmovedores. Unos minutos apenas después de conocerse la noticia, densas multitudes llenaron las calles de Bogotá. El asesino de Gaitán fue despedazado a puñetazos. Edificios públicos, locales comerciales, casillas policiales, vehículos y hasta sedes de la Curia fueron convertidos en ruinas o incendiados. El pueblo protestó de manera profunda el vil asesinato.

 

Dominio salvaje de los conservadores

 

* ESTE ESCRIBIDOR comparte el juicio de muchos escritores colombianos quienes sostienen que no fue propiamente el asesinato de Gaitán, aunque fuera el punto de partida, la causa más profunda de la crisis de violencia y guerra civil en Colombia. Sin duda, los disparos que cegaron la vida del gran tribuno popular representó el estallido de hondas contradicciones en lo más profundo del estamento social colombiano. Sin embargo, la violencia se convirtió en una vorágine telúrica e infinita cuando la oligarquía conservadora, con el pretexto de la protesta popular, inició una despiadada persecución de las masas afiliadas al partido liberal y especialmente a los partidarios de Gaitán. La oligarquía conservadora pretendió usar los sucesos del 9 de abril para saldar cuentas definitivas con sus adversarios políticos. Es decir, liquidar de raíz a las organizaciones y líderes populares hasta exterminarlos para que nunca más pudieran significar un peligro para el dominio absoluto del poder oligárquico. Quien desata la guerra es la oligarquía. Es la dictadura abierta y brutal de los grandes capitalistas y latifundistas, de los generales y la policía de los conservadores, de los agentes de los intereses norteamericanos, instaurada después del asesinato de Gaitán y con el pretexto de la protesta indignada del pueblo, el verdadero origen de la guerra civil de 60 años que destroza a Colombia.

 

La guerra contra el pueblo

 

* LA REPRESIÓN CONSERVADORA derramó sangre a borbotones después del 9 de abril de 1948. Miles de liberales y gente de la izquierda, militantes de los sindicatos de trabajadores y de las asociaciones de campesinos, dirigentes populares de todo género, fueron buscados en sus casas para asesinarlos. Los locales de las organizaciones democráticas y progresistas fueron clausurados. Los conservadores armaron bandas para asaltar las aldeas en donde los liberales o la izquierda dominaban alcaldías o eran mayoría. Los liberales gaitanistas o los militantes de izquierda se vieron obligados a huir hacia los montes o resistir con las armas a fin de salvarse ellos y salvar a sus familias de una muerte segura. Así nació la guerra civil en Colombia hace 60 años.

 

 Venezuela al borde de la guerra civil

 

* EN VENEZUELA pudo darse una situación semejante a la de Colombia a partir del 11 de abril de 2002. A raíz del golpe de Estado y de la formación del gobierno presidido por Pedro Carmona, la vieja política desató una furiosa represión. Se liquidaron todas las instituciones electas democráticamente por el pueblo. En los barrios populares, la policía perseguía y hacía presos a los militantes chavistas. El canal 8 fue cerrado. Ministros y personajes destacados del Gobierno bolivariano fueron sacados de sus casas, golpeados y encarcelados. Con toda seguridad, la represión hubiera adquirido proporciones más brutales y sangrientas si no ocurre la rebelión triunfante del 13 de abril y los golpistas no hubiesen sido aislados y derrotados rápidamente. Es evidente que si no se da el 13 de abril triunfante, la única respuesta del movimiento revolucionario y bolivariano al gobierno represivo, patronal y oligárquico de Carmona hubiera sido en el terreno de las armas. A partir del 11 de abril de 2002, Venezuela estuvo al borde de la guerra civil.

 

Chávez tiene razón

 

* CHÁVEZ TIENE RAZÓN cuando dice que el regreso de la oligarquía y de los intereses norteamericanos al poder significaría la guerra. Esta afirmación no está apoyada en un afán belicoso sino en la propia estructura de la oposición y en la madurez de los cambios ocurridos en nuestro país. La oposición a Chávez no tiene un carácter democrático y pacífico sino está impregnada hasta los tuétanos de un espíritu revanchista, odio social y carácter contrarrevolucionario, antipopular y subordinado a Estados Unidos. El pueblo venezolano no se dejará arrodillar por la represión ni sometido por la fuerza. No aceptará le sean arrebatadas las conquistas bolivarianas, las misiones, la democracia participativa, la política exterior independiente, las industrias nacionalizadas, los avances en educación, salud y vivienda. Chávez es la paz y la justicia social.-

 

 

Guillermo García Ponce