DESDE
EL Guiniguada
DEMOCRACIAS
DE MASCARITAS
Félix
M. Arencibia
El invierno
anda disfrazado en el carnaval estacional cubierto de calimas, veranillos y
ventoleras. Doramas Martín contempla cómo nace la mañana mientras medita sobre
este carnaval democrático que festejamos: elecciones estadounidenses, rusas, españolas, francesas… Quiere compartir sus
ideas en un correo con su amigo Margarito García, viejo
disfrutador de la mascarita. Hola amigo Garo:
Aún resuenan en nuestros oídos las resacas de las
estridentes músicas carnavaleras. Las
fiestas de la mascarita continúan en el mundo de la política. Estamos
informados al instante de las elecciones estadounidenses. Vemos cómo se
utilizan miles de millones de dólares en algo que más parece una falla, que una
fiesta de la democracia, como se pretende hacernos creer. No es que añoremos sanguinarias
dictaduras militares que son el arma utilizada por los codiciosos cuando les
fallan todas las demás. No podemos negar que algunos progresos se puedan
filtrar entre tanta escandalera embaucadora.
Tenemos que insistir una y otra vez en las
limitaciones de las democracias formales. Así ante tanta cacharrería que suena
en los EE.UU, no se supera el 50% de los votantes.
Hay un importante sector de la población a la que no se convence a pesar del
tan ostentosos despliegue publicitario, pues la libertad, justicia y la
equidad no llegan a ellos. El poder del
dinero es que el impregna y domina las democracias en este capitalismo salvaje
que nos ha tocado vivir.
Amigo Garo, a
veces nos preguntamos cuánto valdrían
esos enormes carteles que empañan nuestros paisajes y adornan al cemento de
nuestras ciudades. Cuánto esas incontables cuñas televisivas, radiofónicas o
esas páginas en la prensa escrita. Otra pregunta sería de dónde salen las
cantidades de euros para pagarlas. Con los fondos públicos no alcanza para ello
ni sería conveniente. Sospechamos que en el origen de ese dinero están la
corrupción, las comisiones… Algunos casos parece que se descubren por motivos
electorales y llevan a unos pocos ante los jueces, pero que terminan cayendo en
el olvido cuando pasan los períodos electorales. Pocos de ellos pagan con la cárcel
o restituyen los dineros extraviados.
Querido Garo,
a pesar de esas peleas de gallos, que se escenifican en los debates televisivos
da la sensación que se pacta no tocar determinados temas como sería la
corrupción. Uno candidato presenta unos datos y el otro los contrarios, ambos
dicen que los suyos son verdaderos. Los espectadores nos quedamos con la boca
abierta o nos embelesamos con el espectáculo pugilístico que nos ofrecen. No
vamos a negar ciertos progresos que puedan tener, pero nuestras democracias no
están para tirar voladores. El camino de la libertad, la justicia y la equidad,
amigo Garo, es muy largo y tortuoso y creo que vamos por uno equivocado.
http://doramas1924.
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