¿De qué vamos a vivir? (*)

 

Francisco-Pablo DeLuca López  (**)

 

   El proceso de debilitamiento político nacional de Canarias camina ajecho por las veredas que impone Madrid. Una vez concluído el  proceso electoral dirigido desde la metrópoli, surgen las lógicas preguntas que cuestionan, para qué negarlo, la manifiesta endeblez ideológica actual del nacionalismo canario institucional y, llamésmole, mayoritario. El pueblo canario, sobre todo el que se abstuvo (el 33%), además de amplios sectores de población votante afín, pudieran indirectamente estar interpelando a CC su hasta ahora leal condescendencia. A partir del resultado de las urnas se está produciendo un saludable debate interno que se está ampliando paulatinamente a todo el movimiento nacional canario, compuesto de distintas sensibilidades. Aunque la verdad es una y absoluta. Nacionalismo viene de nación y las naciones tienden, lógicamente, hacia la soberanía y la constitución de un estado propio. Lo demás son florituras eufemísticas que a nada conducen y que son finamente captadas por una estimable fracción del pueblo isleño que responde con intuición abstencionista cuando observa el vacío ideológico de los últimos 28 años. Si a esto añadimos la escasa formación política nacionalista de la que adolece nuestra gente y cuya responsabilidad recae en las élites partidistas, el resultado es desalentador.

 

   Sin embargo y pese a lo expuesto más arriba da la sensación que aún subsisten algunos sectores dentro de CC que no han captado muy bien que algo debe cambiar radicalmente en las relaciones con Madrid. La diputada Ana Oramas, oradora sincera, brillante y defensora a ultranza, por sentimiento y razón, del bienestar de nuestro pueblo, ha perdido, a nuestro juicio, una ocasión propicia de hablar claro sobre la realidad de las Islas. El lenguaje no es inocente. Es simplemente eso, una cuestión de lenguaje. Estamos seguros de que si hubiera citado, por ejemplo, la palabra “colonia” al referirse a Canarias en el Parlamento español todas las señorías que displicentemente abandonan por sistema el hemiciclo cuando un canario o canaria sube al estrado, hubieran vuelto a sus escaños. El  vocablo colonia es “políticamente incorrecto”, pero refleja una realidad encubierta vestida con los ropajes de “comunidad autónoma”. La Sra. Oramas porta en su apellido isleño la nobleza y el linaje del gran guerrero canario Doramas. Esperamos de ella, y sabemos que es valiente, el arrojo dialéctico. Tampoco hubiera supuesto una catástrofe que el susodicho vocablo hubiese salido a relucir. Sólo que, si no lo sabían, se hubieran enterado en Madrid. ¿Confrontación? Vale. ¿Y qué? A lo mejor en nuestro pueblo, que es el que nos interesa, el impacto social y mediático hubiera sido mayúsculo y de un gran efecto revulsivo. La reacción de un pueblo que despierta en las difíciles condiciones actuales.

 

   La absoluta falta de respeto que siempre ha mostrado el stablishment colonial español por nuestro territorio insular es la prueba palpable de la tolerancia endémica respecto a Madrid que ha caracterizado a todos los gobiernos isleños nacidos al amparo de la llamada “autonomía de vía lenta” o del artículo 143. Y aquellos, callados como tusos sin rebelarse ante la desesperante lentitud de la “vía”, en franca oposición al rápido artículo 151 que sí supieron conseguir los territorios “históricos” europeos (Catalunya, Euskadi..) con menos derechos que Canarias, territorio colonizado, situado en otro continente y conquistado a sus legítimos habitantes por la fuerza de las armas. Recordando los históricos resultados de la UPC en 1979, formación nacionalista calificada de “radical” por los poderes fácticos de la época, cabe pensar: ¿podría ser el descaro político frente a Madrid, con el apoyo de una sociedad canaria concienciada, una fuente inagotable de votos?

 

   La pusilanimidad con los gobernantes de un país, herederos de aquellos que llevaron a cabo la conquista militar de finales del siglo XV, cruenta, por mucho que se empeñen algunos en extender un manto de olvido, integración y mestizaje, no es buena. ¿Porqué se les da todo a cambio de nada o casi nada? ¿Qué tiene que ocurrir para que las venas del cuello canario se hinchen?  

Y encarando ya abiertamente el tema de la autodeterminación e independencia como posible y viable solución, la pregunta con la que automáticamente se responde al deseo de soberanía de una buena parte de nuestro pueblo frente al sempiterno colonialismo español (excepción hecha de las masas votantes del PSOE, por puro desconocimiento de la realidad cultural e histórica isleña o del PP, convictos españolizados sin remedio a corto y medio plazo), la ya conocida ¿de qué vamos a vivir?, es la cómoda respuesta a una situación que exige de una vez por todas una enérgica determinación. ¿De qué vamos a vivir con la independencia? ¿No es esa la cuestión? Veamos.

 

Consideraciones socio-económicas

 

   Es -y siempre fue- característico el doble lenguaje empleado tradicionalmente por Madrid a la hora de negociar, por ejemplo, la ZEC , papel mojado durante años y aún hoy con retrasos y reticencias en la compatibilización con la Zona Franca de Tenerife. O una RIC, Reserva de Inversiones, que debidamente fiscalizada y agilizada habría supuesto la creación de puestos de trabajo en el sector industrial. O los sinsabores que ocasióno el REF, verdadera columna vertebral de la economía isleña. Se centró toda la actividad económica en el turismo y la construcción y ahora se están viendo las orejas al lobo. El hundimiento de la industria canaria estable (conservas, tabaco, etcétera) ha sido un seguro colonial para el gobierno de Madrid para hacernos cada vez más dependientes. Y ante esta circunstancia la resistencia isleña ha sido casi nula.

 

   Nuestras especifidades fiscales y nuestros fueros histórico-económicos que arrancan desde 1852 con la Ley de Puertos Francos, escasamente han importado a los españoles y demás socios del norte. Una degradación de estos Fueros la constituyó la mal llamada Ley del REF de 1972 impuesta por el régimen dictatorial de la época. A partir de ahí, nuestro septenario país arrastra un gradual deterioro socio-económico acentuado desde 1986 con la entrada en la CEE y agravado en 1991 con la plena integración, definitiva destructora del puertofranquismo como verdadero motor de la economía isleña. La incorporación forzosa a la UE y al área del euro, sin referéndum popular necesario en tan importante cuestión, fue avalada por un Parlamento canario salido del despiste popular basado pura y exclusivamente en el hiperconsumismo a partir de los años 90, ejercido de manera compulsiva en las grandes superficies, en detrimento del pequeño y mediano comercio canario (en la actualidad literalmente asfixiado) el cual, todo hay que decirlo, no supo crear fuertes grupos empresariales isleños cimentados en la necesaria unión para hacer frente a la competencia extranjera. Como consecuencia, el índice de ahorro de las familias canarias constituye actualmente un dramático indicador del caos económico. Se ha maquillado, con el gasto irracional y el afán frenético de poseer, el rostro deforme de la economía canaria para la gran masa de nuestro pueblo absolutamente dependiente de las empresas privadas foráneas.

 

   La política de puertas abiertas a la inmigración masiva, europea y no europea, impuesta por la UE y con el beneplácito del gobierno español desde hace casi dos décadas, ha supuesto un brutal incremento de la población canaria en un territorio “fijo” de 7. 447 Km2. La evolución de la población del Archipiélago desde 1950, por períodos censales y en los últimos cuatro años, la podemos apreciar en la siguiente tabla.

 

Año

Población

(habitantes)

Densidad (hab/Km2)

1950

807.773

108,46

1960

966.177

129,74

1970

1.125.442

151,12

1981

1.367.646

183,65

1991

1.493.784

200,58

2001

1.694.477

227,53

2004

1.915.540

257,22

2005

1.968.280

264,30

2006

1.995.833

268,00

2007

2.025.951

272,04

 

(Fuente: INE)

 

   Se observa especialmente el importante incremento de población entre 2001 y 2004, cifrado en términos absolutos en 221.063 habitantes, un 13,04% (4,34% anual) de incremento relativo. Si lo comparamos con los datos de la década anterior a la plena integración en la UE (entre 1981 y 1991, el ∆P absoluto = 126.138 habitantes, un 9,22 % de aumento, es decir un 0,92 % anual), la relación entre los incrementos anuales de ambos períodos 4,34 / 0,92 = 4,71. Es decir, en tres años la población ha cuatriplicado el crecimiento de la década 1981-1991. En realidad, la tendencia incremental positiva comenzó a afianzarse a partir de 1991: los datos entre 1991 y 2001 ya supusieron un aumento absoluto de 200.693 habitantes, un 13,43 %, aunque repartido en un ya respetable 1,34 % anual. La plena integración, pura y dura, de Canarias en la UE , sin especificidades ni singularidades que hubieran atenuado o controlado el aumento de población, primero europea y más tarde universal, propiciada esta última por el gobierno español y pensada para un territorio continental, ha supuesto un fuerte impacto demográfico en las islas. El Archipiélago no está diseñado, de forma natural, para esta avalancha humana con todo lo que conlleva de servicios, infraestructuras, etcétera. No se tuvieron en cuenta, en nuestro caso, las medidas restrictivas de población residente vigentes en territorios europeos como Groenlandia, las islas Feroe o las islas del Canal, igualmente pertenecientes a la UE. Canarias fue marginada y sus respectivos gobiernos ninguneados por la Metrópoli.

 

   Por otra parte, la evolución de la población extranjera en los cuatro últimos años, es decir, sin contar a los canarios ni a los residentes españoles, es la siguiente:

 

 Año

Población (hab)

  %

2004

 125.543

6,55

2005

 161.470

8,20

2006

 172.644

8,65

2007   

 206.364

10,18

 

Fuente: Wilkipedia

 

 

   Se observa una tendencia general creciente, acentuada entre 2004 y 2005, y entre 2006 y 2007, con un aumento porcentual entre los extremos del período 2004-2007 del 3,63%.  Es posible que la acentuación de la crisis económica (iniciada a finales de 2007) en el turismo y la construcción con la que se inició el año 2008, contribuyera a una desaceleración de la afluencia extranjera. Así, se aprecia un incremento porcentual del 1,65% entre 2004 y 2005 y un menor aumento, el 1,53 %, entre 2006 y 2007, lo que parece confirmar dicha desaceleración. 

 

   Naturalmente, y desde la óptica estatal sobre todo, se quiere obviar el carácter de colonia ultraperiférica de Canarias, situada en un espacio geográfico diferente al europeo -al igual que los territorios DOM (domaine outre-mer) Reunión, Martinica y Guadalupe- contribuyendo con la superpoblación a la desaparición de la identidad nacional del pueblo canario como pueblo diferenciado. Los intereses económicos de la Metrópoli son demasiado fuertes para perder las prebendas y beneficios que producen, por ejemplo, la gestión de puertos y aeropuertos, vieja aspiración del movimiento nacional independentista retomada en la actualidad por el gobierno canario como uno de los principales contenidos del llamado “Estatuto de Autonomía”, paticorto y pleno de carencias e indefiniciones que impiden llegar a la verdadera soberanía. En línea alternativa y de cara al futuro de nuestro país, el Ldo. A. Cubillo, presidente del CNC, ha publicado en EL DIA durante varias semanas un Proyecto de Constitución de la República Federal Canaria sujeto a debate público.   

 

   Consecuentemente, y desde el punto de vista económico, el grueso del dinero que tendría que dar Madrid (infraestructuras, ayudas, etcétera) lo da ahora Bruselas desde la incorporación forzosa en la UE. De ahí el gran interés de España en introducirnos en el seno de la Organización europea y de ahí la afirmación del primer ministro hispano de que una buena parte de los recursos que llegan a Canarias proceden de más allá de los Pirineos, de la UE , en su reciente réplica a Ana Oramas en el parlamento metropolitano. Es decir, España sigue manteniendo su colonia norteafricana con todos los beneficios que ello comporta (ingresos por turismo, gestión de puertos y aeropuertos, sector bancario y Aseguradoras instaladas en el Archipiélago, etc.), mientras que a la hora de financiar y destinar recursos para las Islas el grueso del montante lo pone Bruselas. Inteligencia y habilidad proverbiales, típicas de la mentalidad castellana, por otra parte ya demostradas con Canarias a lo largo de los sucesivos reinados españoles desde principios del siglo XVI (ya anexionado desde esas fechas el territorio insular a la Corona ) y, por supuesto, salvando las circunstancias históricas, políticas y económicas de aquella época.  

 

   La llamada política de subvenciones, debilitando los distintos sectores productivos tradicionales (tabaco, agricultura, pesca..) y dejando el turismo de sol, playa y hooligans borrachos y baratos, como casi la única fuente de ingresos ha sido un error que pagaremos con el tiempo, máxime cuando la competencia de los países del entorno, mediterráneos y centroamericanos se revela cada vez mayor. La política turística que llevan a cabo esos países está basada principalmente en sus respectivas identidades nacionales: tipismo, gastronomía, folkore y costumbres propias sabiamente explotadas que atraen al turista europeo, aparte del sol y playa. Esta es, a nuestro juicio, una de las causas entre otras como calidad, precio y profesionalidad, del debilitamiento del turismo canario. Ser una especie de prolongación de Europa, sin atender a nuestra idiosincrasia y peculiaridades como pueblo. Para muestra, un botón. En la prensa británica acaba de salir un reportaje sobre otra boda guanche, con gran afluencia de público, celebrada el pasado 16 de Marzo en la montaña de Guaza, en la más ancestral tradición religiosa y etnográfica. A esta celebración acudieron turistas extranjeros que supieron apreciar las antiguas costumbres del país, aparte de las televisiones locales.

 

   Y ya que hablamos de cultura, fuera de lugar estuvo la iniciativa de un grupo de mujeres nativas de Las Palmas (según la TV “canaria”), posiblemente vinculadas familiarmente a españoles de la Metrópoli, de promover en aquella ciudad, por todo lo grande, una Feria de Abril andaluza celebrada recientemente, bendecida, apoyada y organizada, como no, por el Ayuntamiento socialista español (antes, del PP). Como es normal, la gran colonia andaluza residente en la isla se volcó literalmente en la sevillana fiesta, amenazando con volver con mayores bríos -y olé- el año próximo. Aquí se ve la endofobia de ciertos sectores burgueses de Las Palmas, que prefieren publicitar lo foráneo antes que promocionar las costumbres y cultura canarias. Y todavía existen algunas mentes obtusas que no entienden que el “meollo” o sustancia españolizante que dificulta (cual eficaz tapón) el avance soberano del Archipiélago reside en Las Palmas capital, concretamente en el conocido y colonial “Sanedrín de Vegueta”, continuadores en cierta forma de la labor divisionista de Fernando León y Castillo. La herencia política de este último (fallecido en 1918 en Francia, siendo embajador de España) se plasmó por fin en la ruptura de la unidad territorial canaria en 1927, con gran contento de la Metrópoli, gobernada por la Dictadura de Primo de Rivera. Nada que ver pues con el resto de los actuales habitantes de la isla hermana (aquella Tamarant…), nobles canarios en una buena parte descendientes de Doramas, Bentejui o Tasarte, que lucharon con dignidad contra los conquistadores españoles de finales del s.XV. Gentes del pueblo llano, muchas veces  engatusados sin querer por el gran insularismo y la prensa venal y asalariada, así definida en 1897 por el prócer Secundino Delgado en el periódico El Guanche en relación, entre otras publicaciones, con las vinculadas a los sectores liberales canarios y prohispanos liderados por el citado León y Castillo (también ex-ministro español de Ultramar), que ya desde aquella época intentaba la absoluta hegemonía política sobre el Archipiélago como garantía de españolidad. Célebre fue la frase de su programa: Todo por Gran Canaria, todo para Gran Canaria.   

      

   Siguiendo con el preocupante tema económico, la alta tasa de paro que padecemos (casi 160.000 parados), demuestra el carácter colonial de nuestra sociedad, sin industrias estables de manufactura, perfectamente viables, sin suficiente agricultura de exportación, sin un sector ganadero fuerte o sin la explotación de nuestra riqueza pesquera. Por otro lado, el intercambio comercial con el continente africano (import-export) ha mermado considerablemente en los últimos años debido a la rígida política de trabas aduaneras ejercida desde Madrid, en un ejercicio de falta de visión política verdaderamente increíble.  

 

   Por todo lo expuesto, sólo la soberanía plena que como pueblo y nación nos corresponde, sustentada en el plano económico por los Fueros históricos de libertad comercial,  pondría las cosas en su justo término, con un estatuto específico de íntima colaboración comercial y económica con la UE como tercer país, similar a los del entorno del Mediterráneo. Se trata de la creación de puestos de trabajo estables para los canarios que podrían venir de una agricultura de exportación moderna y organizada, de un turismo selecto y diversificado, de un control efectivo de la inmigración extranjera y, sobre todo, de un impulso a la industria manufacturera, como una posible solución a la creación de puestos de trabajo fijo con vistas a la exportación. Pero claro, esto sólo es posible con la soberanía y la independencia política y económica. 

 

   Es hora ya de maduras reflexiones, serias, constructivas y exentas de crispación, que lleven a todos los sectores de la sociedad canaria actual a considerar que la prioridad absoluta es Canarias, su futuro y por tanto el de nuestros hijos y nietos. Ellos no tienen porqué emigrar ni a Europa, ni a América. Somos territorio distinto que exige soluciones distintas y estrategias distintas. Debe prevalecer la proverbial dignidad del espíritu canario de antaño, heredado de los antepasados.

   Todavía recordamos como en 1998, el máximo representante del pueblo canario afirmó que no importaba el lugar donde lo recibiera el primer ministro español (al presente ni siquiera ha recibido al actual). ¿Es que nuestro pueblo no es merecedor de respeto y dignidad? ¿O es que la Metrópoli no permite esa deferencia, que sí le otorga al presidente vasco o catalán? Debemos ser tratados como diferentes, asimétricamente, por muchos motivos: históricos, geográficos, culturales y económicos. En absoluto, al menos con Canarias, con el consabido “café para todos” de la época de la transición, comparando sin ningún pudor un territorio insular norteafricano con Cuenca o Guadalajara.

 

   Hoy, el nacionalismo canario está ninguneado por el Estado español aunque, de todas formas, tarde o temprano las inevitables contradicciones coloniales se impondrán torrontudas ante nuestro pueblo que, al fin, podría reaccionar. Tratarán, España y la UE , de resolver la crisis estructural con subvenciones millonarias para callar al personal, practicando el consabido “pan para hoy y hambre para mañana”. Pero, ¿qué pasará cuando no exista un solo m2 donde construir o cuando el turista considere que el destino canario es caro y poco atractivo?    

 

   Tenemos territorio, nación, una cultura propia... Sólo falta, que no es poco, que nuestro pueblo reaccione, democrática y pacíficamente, a esta situación insostenible de paulatino deterioro social, cultural y económico. El reto está ahí. La lucha por el bienestar y la calidad de vida siempre ha sido-y será-una constante histórica en el devenir de los pueblos conquistados y colonizados. Gobernarse a sí mismo es la mejor salida. ¿Porqué deben gobernarnos otros? ¿Es que no somos capaces? Cómo decían, dicen y dirán, las madres canarias: ¿Tú me vas a gobernar a mí?

 

Las propuestas de solución  en el plano económico. ¿De qué vamos a vivir?

 

   Desde siempre, el problema de la industrialización de Canarias ha sido una constante preocupación de los expertos y economistas progresistas del Archipiélago. Es evidente que en los años 60 y 70 se alcanzó un cierto grado de industrialización en los sectores tabaquero, conservas de pescado y naval, aparte de la Refineria de petróleo de Tenerife. Esta circunstancia generó una clase obrera revolucionaria que no convenía a los intereses de la gran burguesía canaria ni a los de la Metrópoli española. Por otra parte, el sector agroindustrial, la incipiente industria turística y el paulatino desarrollo de la construcción, supusieron en cierto modo la “industrialización” isleña por su rápido crecimiento real en comparación con España, que generó un cierto bienestar económico ayudado por las bondades del puertofranquismo. Pero, al margen de la capacidad potencial de estos sectores laborales, el problema siempre ha radicado en la imposibilidad de crear ente 10.000 a 15.000 puestos de trabajo anuales para, en esa época, absorber la alta demografía existente en las islas. Con el “boom” de las construcciones turísticas del Sur de Tenerife y G. Canaria, unido a la mejora de las comunicaciones con la construcción de la autopista en nuestra isla impulsada por Galván Bello, se alcanzó un buen nivel de empleo en el período 1968-1972, previo a la crisis internacional del petróleo de 1973. 

 

   Hasta tal punto existía esa preocupación que la Compañía para el Desarrollo de Canarias (CODECA) elaboró, a principios de los 70,  un primer estudio e informe sobre la industrialización, en el que se analizaban una serie de variables socioeconómicas, medioambientales, climáticas, etcétera, que hicieran posibles tales aspiraciones. Más tarde, el Cabildo de G.Canaria, a través de CODECA, encargó un segundo informe a la Compañía japonesa Mitsui Consultant Company que, bajo el título “La industrialización de las Islas Canarias”, fue al fin presentado en 1973 a la OCDE.  Dicho estudio, a partir de la localización industrial, se sustentaba en la pregunta: “Cómo crear puestos de trabajo en Canarias” teniendo en cuenta, según Mitsui, tres principios básicos en relación al Archipiélago: 

a) Alejado de los mercados consumidores

b) Inexistencia de materias primas en las islas

c) Falta de una base industrial preexistente. 

 

   A pesar de los diversos aspectos interesantes contenidos en el estudio de los japoneses, este, en opinión de algunos expertos, partía de premisas dudosas, ya que no es del todo cierto que Canarias esté alejada de los mercados consumidores, cuando se puede suplir la “lejanía” con el transporte aéreo. Tampoco la inexistencia de materias primas constituía un handicap, ya que en muchos países existieron-y existen- las mismas carencias y esto no debe suponer un problema para importar dichas materias primas necesarias para producir manufacturados, y más estando cerca del continente africano. Y en relación al tercer principio no era tampoco del todo cierta la falta de base industrial de Canarias, que  por otra parte no era en esa época un país subdesarrollado ni en vías de desarrollo, ni con sueldos muy bajos, ya que el obrero canario estaba preparado para la gestión industrial: mecánica, refinería, aire acondicionado, abastecimiento a los barcos, etc.. Es posible que el ávido imperialismo económico, desde la óptica japonesa, tuviera algo que ver con estas falsas apreciaciones. No obstante, partiendo de la localización geográfica y al margen de estos errores de apreciación, el estudio ofrecía un considerable grado de fiabilidad, ya que se estudiaron concienzudamente durante un tiempo suficiente todas las variables y parámetros que podrían incidir en el establecimiento de una economía estable en las Islas. Así por ejemplo, el Informe Mitsui preveía que entre las diez industrias susceptibles de potenciar en las islas, la primera era la pesquera y cinco actividades más relacionada con ella. La flota pesquera canaria era potente y operaba en Lanzarote y G. Canaria, una flota artesanal que podía modernizarse que operaba entre esas islas y Fuerteventura y Tenerife. En nuestra isla la flota atunera se mantenía, además de una flota de litoral y bajura que surtía de “pescado de playa” a la demanda popular. Aparte, las industrias conserveras y transformadoras de pescado en Tenerife, G. Canaria y La Gomera , entre otras, hacía prometer un futuro esperanzador. Los años posteriores, con la cuestión del Sahara y la ampliación unilateral de las aguas jurisdiccionales marroquíes hasta las 200 millas en febrero de 1973 (con la consciente pasividad de Madrid), el Acuerdo Tripartito de noviembre de 1975, en el cual España hizo absoluta dejación de su responsabilidad en relación a su antigua colonia, y cuya consecuencia fue la ocupación por Marruecos de los caladeros canario-saharianos y, en fin, los acuerdos de pesca con el país maghrebí, en 1977, letales para la flota canaria, dieron al traste con uno de los subsectores más potentes de un incipiente sector pequeño-industrial isleño.  

 

Desde un objetivo análisis de la realidad todas estas circunstancias supusieron en el fondo un alivio político para un receloso gobierno español, que vio el cielo abierto para acabar con el auge que estaba registrando la industria pesquera como actividad propia, autosuficiente y exportadora de Canarias, aparte de otras potenciales ramas industriales  manufactureras. Se explican así algunas claves políticas de una época favorable en lo económico para el futuro industrial de Canarias, a pequeña escala, al margen del sector turistico que comenzaba a despuntar.  Fue, a nuestro juicio, una época esperanzadora   oscurecida, en el plano exterior diplomático, por el colonialismo para neutralizar la actividad industrial de un futuro-y posible- Estado independiente canario el cual, desde principios de 1976, constituía ya una verdadera preocupación para el gobierno español.

 

   Los acontecimientos posteriores, de sobra conocidos por nuestro pueblo, que desembocaron con el atentado de Estado a Cubillo en abril de 1978 (cuando se disponía a acudir a la Sede de la ONU en Nueva York a fin de tratar la descolonización ante el Comité de los 24), no cabe duda que supusieron un punto de inflexión en el devenir histórico de Canarias. A pesar de todo el pueblo canario, como postrer acto de dignidad política, votó en 1979 a favor de la opción nacionalista “radical” de la UPC , histórica coalición isleña que a través de sus siglas (Unión del Pueblo Canario) marcó una época de ilusión jamás vivida por nuestra gente.

 

   Retomando el tema que nos ocupa y hechas estas consideraciones políticas, justas y necesarias para entender el contexto general del artículo, el histórico informe Mitsui estableció una serie de criterios de selección a fin de elaborar un listado de actividades industriales manufactureras, en orden decreciente de prioridad y viabilidad. Estos criterios atendían a :

a) mayor capacidad de empleo                                     e) menor necesidad de agua   

b) mayor valor añadido                                                f) menor polución atmosférica

c) menor inversión por puesto de trabajo                      g) utilización de materias primas 

d) menor capitalización                                                    con menor coste de fletes.  

 

   El informe MITSUI propuso en su estudio 37 industrias viables, además de los siguientes nueve subsectores con futuro:

A)  Sector PESCA:

     1.- Conservas.;     2.- Congelación;   3.- Frío para barcos;   4.- Redes de pesca; 

     5.- Reparación  naval.

B)  Sector ALIMENTARIO:

      6.- Conservas vegetales;    7.- conservas cárnicas

C)  Sector TABACO:    8.- Manufacturas de cigarrillos y puros habanos

D)  Sector PAPEL:   9.- Cartonaje y papel reciclado  

 

   Las 37 industrias viables por prioridad y viabilidad, en orden decreciente y en las que se aprecian algunas de las ya citadas, fueron las siguientes: 

1.- Aguardientes y licores;   2.- Conservas vegetales;   3.- Conservas de pescados y

 mariscos ;  4.- Manufacturas plásticas ;  5.- Productos de papel ;  6.- Reparación

 naval ;  7.- Colchones, somiers;   8.- Labores de tabaco;  9.- Reciclaje de chatarra;

 10.- Redes de pesca ;  11.- Artes gráficas;  12.- Pernos, tornillo y tuercas; 13..- Pescado

 congelado;  14.- Aparatos de radio y TV;  15.- Recauchutado de neumáticos; 16.- Calzado de cuero;  17.- Aparatos electrodomésticos;  18.- Hielo; 19.- Cajas de embalaje; 20.- Ropa de deporte, sanidad y trabajo; 21.- Artículos de viaje;  22.- Envases de vidrio; 23.- Productos de metal estampado; 24.- Pilas secas y acumuladores; 25.- Dulcería y productos panaderos, gofio; 26.- Pinturas; 27.- Cemento; 28.- Hojalata para botes; 29.- Prendas de punto; 30.- Transformados metálicos.- 31.- Jabones y detergentes sintéticos.-

32.- Productos cárnicos; 33.- Fósforos; 34.- Forrajes y piensos; 35.- Calzado de goma; 36.- Instrumentos de pesca y medición; 37.- Insecticidas y plaguicidas.

 

   Posiblemente, muchas de estas actividades hayan quedado desfasadas u obsoletas por el tiempo transcurrido, por la introducción de nuevas tecnologías o por otros factores que las puedan hacer inviables y poco rentables en la actualidad. De todas formas las hemos enumerado desde el punto de vista histórico-económico a fin de hacer ver las posibilidades de futuro de algunas de ellas, como la pesca, el sector alimentario, el sector electrónico o algunas otras que sí pueden aplicarse en el presente.

 

   

Comenzado ya el siglo XXI  y con vistas al futuro no es conveniente obviar los sectores de la medicina, la industria farmacéutica y la investigación bioquímica y/o genética (dado el alto nivel tecno-científico de nuestra juventud) dirigida desde las dos Universidades que podrían tener aplicación directa en el desarrollo y cooperación técnica con nuestro continente africano, aparte del abastecimiento puramente comercial y empresarial, dada su cercanía geográfica en relación a Europa.

 

   El sector agroalimentario, artesanal en serie y perfumes (derivados de las flores), destinados a un turismo de calidad, constituirían asímismo serias posibilidades a estudiar en el futuro, junto a la incorporación al mercado de la tecnologia punta: equipos informáticos, montaje, repuestos, consumibles, etcétera, de cara al pujante auge consumista de algunos países desarrollados o en vías de desarrollo de la costa occidental africana. Y, en fin, el impulso de las energías renovables (placas solares, hélices eólicas, etcétera,) con vistas a la exportación a nuestro entorno próximo, sin olvidar las inmensas posibilidades de la explotación de los yacimientos petrolíferos cercanos a las islas orientales  (pretendidos por empresas europeas) nos permiten responder de forma bastante satisfactoria a la pregunta en cuestión.

 

(**) (Vpte. del  Centro de Estudios Imazighen de Canarias-Asociación Sociocultural Tamusni)

 

(*) Publicado en EL DÍA, 29 y 30-04 / 1 y 3-05-2008