MANIFIESTO POR LA DEROGACIÓN

DEL REGLAMENTO DE DISCIPLINA ACADÉMICA

 

 "No sólo nos hacen sufrir los vivos, sino también los muertos" C. Marx  Hoy, cuando Rectores de Europa se estrechan las manos para converger en  la llamada "sociedad del conocimiento", para hacer realidad su modelo de  universidad del siglo XXI, dichas manos se echan al cuello de løs  estudiantes, de la crítica y del disenso para llevar a cabo su proyecto.

 

 Las muestras de rechazo por todo el orbe estudiantil a este proceso  privatizador,  escondido tras palabras grandilocuentes ("Espacio Europeo de  Educación", "economía del conocimiento", "revolución pedagógica"), desde  Grecia hasta Francia, pasando por el Estado español y Canarias, no han  dejado de ser reprimidas ni un instante. Mientras Ministros, Rectores,  empresarios y banqueros cantaban las loas a su nueva alianza, los  caribinieri italianos, los mossos de escuadra catalanes o la gendarmería  francesa expresaban con sus porras las muestras del interés que suscitan en  los poderes públicos las críticas estudiantiles a todo este proceso.

 

 Ya en Sevilla, con el primer capítulo de la Convergencia Europea en el  Estado español, la Ley Orgánica de Universidades, se descabezó a un  movimiento estudiantil que desbordaba las expectativas de su Rectorado.  Expulsados de la Universidad, contemplaron a sus mismos inquisidores, la  Conferencia de Rectores de Universidades Españolas, en cabeza de pancarta  contra esa norma.

 

 Ahora, le ha tocado el turno a La Laguna. Este Rector, cuya primera  intervención pública fue para expresar que no quería radicalismos en la  Universidad, ha demostrado en todo este tiempo con su talante que en la  Universidad sólo existe un radicalismo: el suyo propio. Y para ello, se vale  de un recurso viejo, tan viejo como la humanidad misma: la represión. De los  cacheos a la entrada de Claustro a estudiantes, ahora desempolva del olvido  un manual de represión fascista para cortar de raíz la crítica a su  Rectorado: el Reglamento de Disciplina Académica de 1954.  Fecha en la que el Estado español todavía era rechazado por la propia  Naciones Unidas por encarnar un régimen fascista, fecha de hambre y  represión con la Ley contra el Bandidaje y el Terrorismo, de tribunales  militares y de catedráticos nombrados a dedo por un régimen de sangre y  fuego. 1954 es el año en el que el régimen elige ponerse "serio" con una  oposición estudiantil incipiente que ya había salido tres años antes en  Barcelona para apoyar la huelga de tranvías. Será con este Reglamento de  1954 con el que el Caudillo expulsará de la Universidad en 1956 a aquellos  que gritaron "Ni en Hungría ni en España hay democracia", denunciando tanto  la dictadura fascista como la invasión soviética a ese país. Y con el que,  en 1965, expulsará a los profesores López Aranguren y García Calvo por  participar en una marcha por la falta de libertad de asociación. O por el  que, en 1969 en Barcelona, se expulsó a estudiantes que, como este año en La  Laguna, acudieron al Rectorado para protestar contra un nuevo Rector.

 

 Al igual que entonces, en pleno Estado de Derecho, se nos aplica la misma  normativa que a aquellos luchadores por la libertad. Y se nos aplica sólo a  estudiantes, pues, parcialmente derogado por dos sentencias del Tribunal  Supremo, docentes y personal de administración y servicios se guían por sus  propios regímenes disciplinarios: hechos en época constitucional, con  garantías como el principio de tipicidad de las  conductas para que exista  sanción, o como la irretroactividad de disposiciones sancionadoras no  favorables. Regímenes sancionadores que, mejor o peor, han sido realizados  con el acuerdo de sindicatos de trabajadores y la administración pública y  que nada tiene que ver con el reglamento vetusto y franquista, que hace  digna de sanción grave conductas tales como "manifestarse contra  instituciones y principios del Estado", algo que va en contra de la propia  Constitución de 1978 actualmente en vigor.

 

 Abogamos pues, por la derogación inmediata de este Reglamento fascista, para  que pase a donde siempre debió estar: a las bibliotecas y archivos, para que  nunca jamás salga de allí. Que los fantasmas del pasado no vengan más al  presente para hipotecar el futuro.

 

 DEROGACIÓN INMEDIATA DEL REGLAMENTO FASCISTA

 

 SOBRESEIMIENTO INMEDIATO

DE TODOS LOS EXPEDIENTES DISCIPLINARIOS EN CURSO

 

* Este manifiesto fue leído por el propio compañero en el último Claustro de la ULL, y ante una apelación directa al rector Domenech para que se posicionara en contra del reglamento disciplinario fascista a fin de derogarlo, éste evitó contestar diciendo que era el que está vigente.