VENEZUELA Y UNA
DERROTA CONVERTIDA EN VICTORIA (y II)
Con lo sucedido
¿Quién gana? ¿Quién pierde?
Andrés García Montes
La explicación que se da se basa en el
fenómeno que 3 millones de votantes que en la última elección votaron por Chávez
se abstuvieron. No se pasaron a la oposición, pues no votaron por ellos,
simplemente se abstuvieron. Es aquí donde comienza la duda y la especulación
¿Por qué se abstuvieron? ¿Qué poderosa razón convenció a tanta gente? ¿Qué es
lo que no les gusta? ¿Por qué no han protestado? Esta realidad reclama un
razonamiento que responda a la pregunta: Con lo sucedido ¿Quién gana? ¿Quién
pierde?
Es indudable que dada la pública y
conocida actitud del Presidente Chávez,
éste no estaba interesado en ganar las elecciones, al menos con un porcentaje
tan reducido ¿Qué efectos tiene esta actitud en las condiciones existentes en
estos momentos? Veamos:
Sabido es que esa derecha mundial, con Bush a la cabeza, venía desde hace años preparando el
ambiente para destruir el proceso de cambios que vive Venezuela, centrando su
costosa campaña en crear una imagen negativa de Chávez, al cual se tilda de
dictador, tirano, antidemocrático, incapaz, represor, entre otros epítetos. La
decisión de Chávez al reconocer la victoria de la oposición en forma tan amplia
y generosa, derrumba de un solo tirón la imagen negativa creada por una
propaganda sistemática y científicamente dirigida por varios años,
principalmente en el campo internacional, a un costo de miles de millones de
dólares y lo peor, los deja desarmados al desnudar la mentira y arrojar sobre
sus espalas el peso del desprestigio y el claro propósito que sus mentiras y
calumnias persiguen, golpeando la credibilidad que pueden tener, mientras el
prestigio de Chávez se dispara en el campo internacional, elevando su estatura
de líder democrático.
Otro aspecto a destacar es que, dado el
interés de la reacción mundial en destruir la revolución bolivariana para
detener la perturbadora influencia en
América Latina y desde aquí al resto del mundo, a cuya necesidad se une el
impostergable dominio de los centros energéticos, ante la creciente pérdida de
la hegemonía, ocultando este doble propósito tras la cortina de
Esto no son suposiciones, pues la
enloquecida oposición dijo y publicitó por diferentes medios buena parte de
esto. El Presidente neutralizó todo este aparataje
con su oportuna decisión, dejándoles como novia vestida y alborotada y, a no
dudarlo, salvándole la vida a muchos venezolanos e indecibles sufrimientos al
pueblo.
Otro aspecto a destacar es que la propaganda
nacional e internacional ha propagado la imagen de un estado sumiso, cuyas
instituciones no tenían libertad de acción, todo estaba supeditado a los
caprichos de Chávez, el poder legislativo, judicial, electoral, estaban
controlados por el tirano. La campaña electoral centró su ataque en el CNE, del
cual dijeron miles de veces que no daría un resultado adverso a Chávez y a
cuyos miembros acusaron, con sus excepciones, de serviles peones de Chávez.
Cuando este organismo dio el primer boletín, sobre el 87 por ciento de las
actas escrutadas, dando como ganador a la oposición, seguido de un Chávez reconociendo
la derrota, estos señores quedaron sin discurso y sin mensaje, perdiendo
credibilidad y mordiéndose la lengua y cayendo en la disputa de quien puso más
y estuvo más acertado en el logro de la victoria, lo que los ha fraccionado más
en la pelea por las cuotas de dólares que envía el Departamento de Estado, lo
que a todas luces beneficia al proceso revolucionario.
Hacemos abstracción de algunos otros
beneficios de menor importancia, para preguntarnos: ¿Qué costo ha tenido para
el proceso revolucionario estas evidentes victorias? Fuera de retrasar el poner
en práctica las reformas, no hay otros costos, pues dentro de un prudencial
tiempo nada impide que las reformas se aprueben, la totalidad del poder se
mantiene y este revés no cambia esa estructura, así que podemos decir que el
costo para
Nos queda por analizar los costos y beneficios
que obtuvo la oposición con esta ¿victoria?
Seguramente muchos opositores se estarán
preguntando: si nuestro objetivo es salir de Chávez y acabar con
Cómo negar ante un cuadro como el descrito,
que esta aparente derrota electoral, no ha sido convertida en una fulgurante
victoria por quienes, con una visión histórica, clara y consciente, toman
decisiones oportunas con proyecciones propias de cerebros capaces de ver y leer
en el complejo mundo de procesos tan intrincados como los que plantea una
revolución pacífica, en medio del laberinto de sus múltiples complejidades.
Conscientes estamos que el enemigo es
poderoso y no abandonará la lucha por destruir este proceso que libra el pueblo
venezolano en busca de la justicia, la paz, el progreso y una vida digna, a la
cual tiene derecho, pero lo que no se puede desconocer ni ocultar, es que con
esta aparente derrota neutralizó por ahora, un inminente peligro y le puso más
difícil el camino a la bestia colonial.