Día Mundial contra la Corrupción

 

Justo Fernández Rodríguez

 

La corrupción política constituye un abuso de poder y un engaño para quienes han confiado la administración de los intereses públicos a una determinada fuerza política, creyendo las promesas de honestidad y transparencia de sus líderes. Abarca un amplio espectro de irregularidades y delitos, y múltiples formas de actuación. Las más extendidas son la aceptación de sobornos por concesión de licencias de construcción; recalificaciones de terrenos rústicos en urbanizables; privatización de servicios públicos o adjudicación de costosas campañas publicitarias a televisiones, emisoras de radio y empresas cercanas al poder.


No escapan a la corrupción los grandes proyectos de obras públicas, autopistas, tranvías, trenes, auditorios, palacios de exposiciones, embalses, abastecimiento de aguas o nuevas y discutibles instalaciones deportivas o portuarias mediante informes falsos, descalificaciones y presiones a todos los que intentan oponerse. Muchas veces importa más el negocio de construir grandes obras, que proporcionan enormes beneficios a los socios-protectores empresariales, a veces multinacionales, que los beneficios que puedan proporcionar a los ciudadanos.


La más negativa consecuencia de la corrupción generalizada es el clima de impunidad creado por una justicia controlada por los intereses, legales o ilegales, de gobiernos y sectores empresariales; organismos de control de la acción pública supeditados al poder; medios de comunicación, en buena medida, serviles a los poderes políticos o económicos y, especialmente, la indiferencia cómplice de una ciudadanía que se escandaliza en tertulias callejeras, reuniones de amigos, bares y cafeterías del lodazal donde se revuelcan los políticos, pero sumisa, domesticada, manipulada y clientelar a la hora de emitir su voto en cada convocatoria electoral.


Teniendo presente que la prevención y erradicación de la corrupción es responsabilidad de todos los estados, y que éstos deben cooperar entre sí, con el apoyo y participación de personas y grupos que no pertenecen al sector público, como la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales, para que sus esfuerzos en este ámbito sean eficaces. Preocupados por las amenazas que plantea la corrupción para la estabilidad y seguridad de las sociedades, al socavar las instituciones y los valores de la democracia, la ética y la justicia, y comprometer el desarrollo sostenible y el imperio de la ley, en 2004 las Naciones Unidas establecieron el 9 de diciembre de cada año como Día Internacional Anticorrupción, ratificado por 137 países, entre ellos España, como un paso decisivo para acabar con la corrupción, facilitando asistencia para repatriar bienes robados por dictadores u otros funcionarios públicos, la prevención del lavado del dinero, la persecución de empresas e individuos corruptos, la prohibición del soborno a funcionarios públicos y la mejora de la normas contables y de auditoría en el sector privado.


Sin embargo, al no tomarse medidas eficaces para eliminarla o, por lo menos, reducirla, la corrupción aumenta en casi todo el mundo, tanto en países ricos como en los más pobres; tanto en los sistemas de gobierno democráticos como en los autoritarios, como vienen reflejando, cada año, los informes del Banco Mundial, el Grupo de Estados contra la Corrupción (Greco) y Transparencia Internacional.


En España, con las lógicas excepciones, se ha generalizado el incumplimiento de las promesas electorales, los abusos de poder, las mentiras, el oscurantismo, el despilfarro, el nepotismo, la financiación ilegal, el amiguismo, el tráfico de influencias, la información privilegiada, el enriquecimiento ilícito y la utilización sectaria de las instituciones en favor de empresarios amigos. El sobrecoste artificial de las obras públicas e infraestructuras, cuatro o seis veces mayor que el presupuestado inicialmente, tiene negativas consecuencias en los servicios públicos como educación, sanidad, protección social o medio ambiente. La Ley del Suelo, promovida por el Gobierno de Aznar, declarando urbanizable todo el suelo, ha generado el mayor nivel de especulación y corrupción urbanística de todos los países de la Unión Europea.


La Comunidad Europea mantiene abierto un procedimiento contra la Ley Urbanística de Valencia, por vulnerar la ley europea en materia de contratación pública. Mientras, Miloon Kotheri, relator especial de las Naciones Unidas para la vivienda, alertaba de la "especulación urbanística desenfrenada, mucho más grave de lo que la opinión pública ha podido saber". "España tiene un problema muy grave con la especulación y el enriquecimiento de los promotores".


En Canarias gobiernan, desde hace más de diez años, Coalición Canaria y el Partido Popular, y, con independencia de la incompetencia, ineficacia y sectarismo de su acción de gobierno, han proliferado los escándalos de presunta corrupción que, lejos de llevar a sus dirigentes, cómplices por acción u omisión, a cesar a los imputados por los Tribunales, han colocado a Canarias rivalizando con Valencia, Málaga, Murcia, Madrid o Alicante, gobernadas por el PP, en el pelotón de cabeza de la corrupción urbanística. En cualquier caso, los dirigentes del PP y CC han intentado eludir sus responsabilidades, responsabilizando de la publicación de los casos de corrupción a la propia justicia y su connivencia con algunos medios de comunicación. Solo en Canarias y Murcia el PP acumula más de 40 cargos públicos imputados en distintos casos de corrupción.


Un e-mail enviado por error a la prensa ha evidenciado que esas imputaciones, el hecho de culpar a la Justicia y los medios de comunicación de una interesada intencionalidad en la difusión de noticias sobre la corrupción que salpica a sus cargos públicos, para generar "confusión en la opinión pública", es una estrategia del Partido Popular.

En los últimos días, el Grupo de Estudios de Política Criminal, en el que se integran más de 200 penalistas y criminalistas (catedráticos, jueces y fiscales) ha exigido el endurecimiento de las penas contra la corrupción urbanística. Entre otras medidas, piden la elevación de las penas para delitos urbanísticos; controles más estrictos para impedir la "connivencia o negligencia" de notarios y registradores de la propiedad; castigar como prevaricadores a los que voten o informen favorablemente planes urbanísticos ilegales y la disolución de los ayuntamientos corruptos.


En cualquier caso, no basta con un día para luchar contra la corrupción...