La
dinámica del Nacionalismo Canario en los últimos 30 años
A la sombra de
las Cuevas de los Canarios
Felipe Ros
Brandon
Desde el poblado de “Las Cuevas de los Canarios”, como
desde buena parte de
Se ven con claridad las laderas, los riscos, las montañas, con ese dorado de
los días de sol en nuestra tierra, y hace de El Confital
un lugar ideal para repasar cosas, incluso para pensar sobre esas cosas y sus
por qués.
Y recordar, entre otras cosas; que pronto oí, leí eso de que las personas son
lo que hacen y no lo que dicen que son.
En casi todas las escuelas de pensamiento se transmite ese principio; Para
analizar las dinámicas de desarrollo de las acciones humanas, todas las
escuelas recuerdan que hay que mirar a lo que se hace y no a lo que se dice.
Igualmente muchas de esas escuelas enseñan como aparentar que se hace lo
contrario de lo que se dice, de forma que se pueda actuar de una forma mientras
los que miran crean que se está haciendo otra. Y así tener el poder de
modificar la realidad sin que grupos de intereses contrarios interfieran.
Como si el canelo dorado de nuestras laderas, riscos y montañas en un día
soleado, no fuera producido por el reflejo del sol en nuestra tierra, sino el
efecto de cartones y luces artificiales bien combinados, tras los cuales ya
esté todo hormigonado con calificación de obra
desmontable y respetuosa con el medio, obra de arte de la modernidad, sin que
de verdad quede tierra para disfrutar.
Pues cartones con luces artificiales bien combinados es lo que parece la
dinámica que ha escrito la historia del nacionalismo canario en los últimos 30
años, cuando uno observa, repasa y piensa en las cosas descubiertas en la
defensa de los valores culturales, históricos y naturales de El Confital.
¿Qué define a una persona?
1. Que se diga nacionalista, independentista, y esté afiliado a una
organización nacionalista, e incluso dé dinero para esa organización y sus
campañas.
2. O que sepamos con pruebas que coge sobres dados por el aparato del estado
colonialista; Sobres sacados de desviación de fondos públicos; Sobres para que
saltándose “las garantías” democráticas y de derecho de ese estado, se atente
contra la cultura viva de los canarios; Atente contra el territorio, las
riquezas naturales de Canarias; Que atente por lo tanto contra
Sobres que vulneran los principios de la declaración
1514 de las Naciones Unidas sobre el colonialismo. En concreto, un sobre que
actúa sobre el territorio (El Confital de Las Palmas
de Gran Canaria); destrozando el mismo, aniquilando la cultura y el patrimonio
histórico que hay en el mismo (acampadas, asaderos, restos del yacimiento del
poblado “cuevas de los canarios”); destruyendo el tejido social canario (parte
de cuya vertebración se construye, articula, socializa como para todo pueblo,
en las formas de convivir las celebraciones colectivas, entre las que destacan
sin ninguna duda, los asaderos y acampadas en las costas, tal como se recoge en
nuestra oralidad nacional –la historiografía oral, viva–
y en la historiografía escrita por parte de los múltiples visitantes, en donde
queda reflejado incluso que buena parte de nuestro Beñesmen
se realizaba tal como se siguen practicando dichas practicas culturales). Todo
aderezado con la violencia de cuerpos armados.
Y el silencio de la mayoría de grupos que se dicen
nacionalistas.
Desde los papeles de El Confital, conseguidos a
cuenta gota en la batalla legal, como en los días clareados se puede rastrear
la conexión; El sobre que recibe un independentista (Antonio Suárez Linares),
viene de manos de los comunistas españolistas (Carmelo Suárez Cabrera), que
intermedia con el propio aparato colonial (José Fernández y Carmelo Padrón).
Con ese sobre en el expediente 35-0309 de
Si miro para atrás en esos 30 años, y repaso lo que pasó en Meloneras, en
Si se modifica nuestro espacio y se ataca a nuestra cultura, ¿Qué diferencia
hay entre que lo haga un español, un canario que se defina españolista, o un
canario que se defina canarista (nacionalista, en
este caso como en los últimos 30 años, de los independentistas - socialistas)?
¿Qué nos condiciona más; lo que se modifica en connivencia con el colonialismo
o las declaraciones de principios?
Parece que va a tener razón ese periodista que varias veces ha publicado que a
poco de llegar a Canarias, en el patio de su colegio, aprendió que todo estaba
en saber repartir caramelos entre los más combativos (Pomares).
Se nos llena la boca con la declaración 1514, pero nunca nos ponemos en marcha.
Al menos en El Confital se han dado todos los
supuestos descritos en la misma; El Estado, para ocupar y usurpar un
territorio, actúa para eliminar la cultura y el patrimonio histórico existentes
en el territorio (coloniza). Y lo hace utilizando la violencia para expulsar a
los nativos, y negándole a estos los derechos que tienen los ciudadanos del
Estado. Saltándose todas las garantías legales que marca su propio marco
jurídico (El derecho de reunión y manifestación; El derecho a disfrutar de las
costumbres culturales; Los procedimientos de ordenación urbanística), y ¿dónde
están los compañeros, abogados nacionalistas, más aún independentistas? Y
¿Dónde están los compañeros arquitectos?, realizando la obra ilegal.
Con los caramelos bien repartidos resulta que el colonialismo consigue que
hayan, nacionalistas – independentistas que expresan su oposición a la
“subcultura” canaria para disfrutar las costas, y abogan por “el mejor modelo
de vivir dichas costas”, el urbanismo importado, impuesto por la metrópolis. O
miran para otro lado cuando se agrede al pueblo canario.
Ondeando como una hoja más al son del tambor, viento que impulsa
Acunado en
Los que claramente no estamos en busca de los caramelos, seguimos intentando
que El Confital, el territorio y la cultura, la parte
de Nación que hay en el Confital, no sea destruido, y
lo intentamos por todos los medios que tenemos, a pesar del boicot de esos
arquitectos, abogados y sus entornos nacionalistas, independentistas –
socialistas.
Y una esperanza, sacada de que las únicas colaboraciones de abogados,
procuradores y técnicos recibidas son de gente joven, de militantes que no
estaban hace 30 años, y es mi esperanza que no nos vuelvan a engañar, que no
vuelvan a paralizarnos repartiendo caramelos. Que a los nacionalistas que cojan
los caramelos se les descubra, marque y se les impida hacer la labor de zapa
contra
Esperanza que desde El Confital podamos seguir
disfrutando de la cultura, del dorado luminoso real de Gran Canaria, e incluso
del viaje milenario de la luz al atardecer tras la montaña sagrada, todas
experiencias que aún podemos vivir en un Confital no
colonizado, no urbanizado.