NI EN DIOSES, REYES NI TRIBUNOS
Teodoro Santana
Históricamente, los movimientos de
liberación nacional han sido siempre republicanos, desde Estados Unidos a
Irlanda o desde Latinoamérica a
En Canarias hemos vivido una experiencia similar. Bajo la dictadura, los
independentistas apostamos por acabar con el fascismo y propiciar la
democracia. ¿Significaba eso que renunciábamos a la descolonización, a la
independencia nacional? En absoluto. Sólo desde la mayor estupidez se hubiera
podido decir que acabar con el franquismo era un “asunto de España” que a
nosotros no nos concernía.
Si bien entonces no se atrevió nadie a semejante totorotada,
sí que escuchamos ese tipo de argumentos en torno al referéndum sobre la ahora
fallida “constitución” europea. Se llegó a decir que era “un asunto de los
europeos” ante el cual deberíamos abstenernos los canarios. Como si las
políticas que desarrollaba el Tratado no fueran de aplicación en Canarias.
Según esa misma línea de razonamiento, no nos preocupemos por
La lucha contra la monarquía española y a favor de la forma republicana del
Estado es un debate del cual tampoco podemos ni debemos sustraernos. Como bien
han explicitado los defensores de la corona española, esta representa “el orden
constitucional y la unidad de España”. Habría que añadir que también encarna
los poderes fácticos económicos y políticos de la “España de siempre” y del
Estado que subsiste a pesar del maquillaje de la transición. Amén de ostentar
la jefatura de las fuerzas armadas, que tienen como misión encomendada por el
artículo 8º de la vigente constitución “garantizar la soberanía e independencia
de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento
constitucional.”.
No deja de ser significativo que la principal oposición republicana en el
Estado parta de dos territorios que cuentan con los sentimientos nacionalistas
más fuertes y, precisamente, desde las organizaciones independentistas. Lo que
pone en evidencia que la monarquía es el nudo gordiano de una España concebida
como cárcel de pueblos. Pero también es la viga maestra del capitalismo
monopolista de Estado español y de sus aspectos más reaccionarios.
La alternativa a la monarquía es harto complicada desde la vía estrictamente
legal, porque la actual constitución es inmodificable en la práctica en lo que
hace referencia al Título II (“
Si bien es cierto que la oligarquía española puede recomponer su poder
adaptándolo a la forma republicana, la crisis política que la caída de la
monarquía supondría, abriría una ventana de oportunidad a un giro a la
izquierda en todo el Estado y a que temas tabú en el actual régimen pudieran
abrirse camino. Entre ellos, el derecho a
Desde el PSOE se argumenta que una parte de la derecha más reaccionaria está
también contra la monarquía. Cierto, aunque habría que decir que están más bien
contra este rey. Pero la ceguera de una parte de la derecha ante lo que ellos mismos
están contribuyendo a desencadenar –ceguera que no es más que una anécdota– no justifica el blindaje “de orden” a la corona
que desde los poderes mediáticos y fácticos –y también desde el PSOE– se viene haciendo.
Lo cierto es que cada vez es mayor el número de ciudadanas y ciudadanos que se
cuestionan la necesidad y la conveniencia de la monarquía, y ven en la
alternativa republicana la rendija por la que se abre paso el aire fresco de
otra situación política. Y ello en plena desaparición de escena de la izquierda
política española.
La transición se quedó en tierra de nadie, a medio camino del fascismo
(monarquía, jueces, policía, poderes económicos) y de la democracia. Los
independentistas canarios podemos quedarnos también en tierra de nadie. O empujar
en la dirección correcta para ayudar a salir del empantanamiento
político a todos los niveles.
(*)
Teodoro Santana es
miembro del Consejo Nacional de UNIDAD DEL PUEBLO
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