Documento Fundacional del
Partido
Revolucionario
de los
Comunistas de Canarias
I. UN
PARTIDO NECESARIO Y POSIBLE.
a) ¿Partidos
independentistas o partidos de clase?
La sociedad está dividida en clases o
grupos sociales con intereses distintos y, con frecuencia, antagónicos. El
progreso social, es decir el avance continuo del proceso histórico, está
determinado por la lucha entre las distintas clases sociales en la defensa de
sus intereses materiales, relacionados con la propiedad de los medios de
producción y con la apropiación de los productos. Podemos afirmar entonces que
la lucha de clases es el motor de
El modo de vida de cada clase social en
cada época histórica, y las relaciones sociales de producción que mantiene con
las otras clases, determina además una cierta representación mental de la
realidad, una concepción del mundo y de la sociedad elaborada con elementos
filosóficos o religiosos.
Este conjunto de ideas y representaciones,
teorizadas y estructuradas, constituye la ideología de cada clase social. Y los
partidos políticos no son más que la expresión organizada de la ideología de
cada clase, y los abogados y defensores
de sus intereses.
Naturalmente que esto no debe entenderse
de forma mecánica. La relación dialéctica entre clase y partido es siempre
cambiante y aparece en formas a veces sorprendentes y paradójicas. En ciertos
momentos, una clase social puede verse representada por más de un partido, de
la misma manera que, a veces, alguna de ellas se encontrará sin representación
política, e incluso pueden surgir temporalmente partidos políticos que no
representen a ninguna clase social.
Pero, como regla general, la tendencia
común es que cada clase social destaque a un partido como vanguardia
organizada, portavoz de sus concepciones ideológicas, mediador e intercesor de
sus ambiciones políticas y económicas.
¿Cabe hablar entonces de un "partido
independentista"? La independencia no es una ideología, sino un objetivo
táctico para las clases sociales interesadas en él. Y que cada una incorpora o
no en función de su estrategia propia. Nosotros, como comunistas, vanguardia
organizada de la clase obrera, queremos la independencia y el fin del sistema
colonial para poder abrir paso al socialismo en Canarias.
La independencia sólo puede convertirse en
objetivo general de nuestro pueblo si aparece encarnada por una alianza de
partidos que representen a las distintas clases sociales que necesitan la
liberación nacional para desarrollarse y alcanzar sus objetivos políticos y
económicos.
Intentar poner en pie un "partido
independentista" que adopte distintos puntos de vista, distintos objetivos
estratégicos y distintos intereses de clase, es una tarea condenada al fracaso,
como hemos podido constatar en los últimos treinta años.
En cambio, el reconocimiento de esas
diferencias de ideas y de intereses de clase, concretadas en partidos
diferentes, permitirá llegar a acuerdos claros y posibilitará la creación de un
amplio Frente político por la independencia.
Por el contrario, un "partido
independentista", apurado por las exigencias electorales y de
supervivencia política, que trata de ampliar su base social con una ambigüedad
más o menos calculada, está condenado a disputar una nebulosa en la que otros,
con planteamientos iguales o parecidos, tratan también de hacerse un hueco. E igualmente de forma infructuosa:
queriendo representar a todos, por medio de la indefinición ideológica,
terminan por no representar a nadie.
Es significativo que en Canarias, los
partidos propiamente dichos, representantes de ideologías e intereses de clase,
hayan venido siempre desde fuera. Lo cual pone en evidencia el subdesarrollo
político de la sociedad canaria. Y en ese subdesarrollo chapotea aún el
independentismo.
Durante décadas hemos estado oyendo
continuos llamamientos a la unidad, cuya imposibilidad sólo se ha explicado por
razones psicológicas del llamado "personalismo". Pero lo cierto es
que resulta imposible llegar a acuerdos con quién dice ser lo mismo que uno es,
y disputa con nosotros su propia identidad como fuerza política. Tal y como
señalaba Lenin, antes de unificar, y precisamente para unificar, es preciso
delimitar los campos.
Nosotros, como comunistas, no ocultamos
nuestras ideas ni nuestras intenciones. Nuestro objetivo es llevar a Canarias
al socialismo y al comunismo. Para ello, consideramos que el único camino hoy
previsible pasa, inexorablemente, por la independencia nacional. Y que para
lograrla es preciso el acuerdo de distintas clases y fuerzas políticas en un
Frente revolucionario.
Un Frente revolucionario en el que los
trabajadores asalariados y su Partido gocen de total autonomía para defender su
propia ideología, sus propios planteamientos y sus propios intereses de clase.
Y esta ideología, desarrollada como ciencia, es el marxismo-leninismo. Sin un
partido revolucionario marxista-leninista, es imposible conducir a la clase
obrera y al pueblo canario a la victoria sobre el colonialismo, a
Un partido disciplinado, pertrechado con
la teoría marxista-leninista, que practica la crítica y la autocrítica y se
mantiene ligado al pueblo canario; y un Frente único de todas las clases y
grupos revolucionarios dirigido por ese partido: son éstas las dos armas
principales con las que venceremos.
b) Condiciones objetivas.
La mayoría de los planteamientos políticos del
independentismo en Canarias se mantienen esencial-mente inalterados desde la
década de los 60 del siglo pasado, cuando se desarrollaban a imagen
y semejanza de lo que era el PCE y no a partir de las condiciones
nacionales canarias.
Lo cierto es que desde los "60" hasta la
actualidad, nuestro país ha vivido drásticos cambios. De una sociedad volcada
en la agricultura y, en parte, en la pesca artesanal, con el predominio de
pequeños propietarios campesinos, hemos pasado al desarrollo del capitalismo en
Canarias, fundamentado en la locomotora del turismo, que lleva consigo el
dominio absoluto del sector servicios.
Como consecuencia de este desarrollo acelerado,
nuestra sociedad sufre otros fenómenos que cambian radicalmente sus
características. Por un lado, nuestra población, que era esencialmente rural,
ha pasado a ser mayoritariamente urbana. Por otro, hemos pasado de ser un
pueblo emigrante a ser receptores de inmigración. Paralelamente, estructuras
económicas fundamentales, como la de distribución de alimentos y productos de
primera necesidad, han sido deshechas para concentrarse en manos de unas pocas
multinacionales extranjeras.
Este brutal desarrollo del capitalismo en Canarias ha
supuesto la proletarización masiva de nuestro pueblo, convirtiéndonos, en menos
de 50 años, en una sociedad mayoritariamente asalariada. Y especialmente vulnerable
a la crisis del capitalismo, con sus secuelas de paro, precariedad, caída del
consumo, etc.
Las condiciones objetivas que se han ido fraguando en
la sociedad canaria durante las tres últimas décadas, determinando profundos
cambios en la estructura de la propiedad y en la división clasista, son las
siguientes:
1º) Desarrollo capitalista acelerado,
concentración del capital cada vez en un menor número de grandes empresas.
2º) Gran aumento de la población (de un
millón de habitantes en los sesenta, a dos millones en la actualidad) y
urbanización masiva por el abandono de la actividad agraria de subsistencia, y
la emigración a las grandes ciudades.
3º) Proletarización creciente hasta alcanzar
la proporción de
4º) Crisis económica, financiera y de mercados que afecta a los
principales sectores productivos (agricultura de exportación, construcción y
turismo), con sus secuelas de inflación y desempleo que castigan severamente a
los trabaja-dores.
c) Condiciones subjetivas.
1. La burguesía:
Desde la conquista, la sociedad canaria ha estado
marcada por el Pacto Colonial Histórico entre la clase dominante canaria
(señores terratenientes esclavistas y feudales y, posteriormente, burgueses
capitalistas) y el Estado español.
A partir del siglo XV, el reparto de tierras y feudos
con la clase alta nativa, que se fusionó con la de los conquistadores, fue la
base de la dominación colonial de nuestro país.
Es en el siglo XIX, con la revolución industrial y la
expansión del capitalismo en el mundo, la independencia de las colonias
americanas y la colonización intensiva de África cuando aparece el
independentismo en Canarias. Y cuando se recompone el Pacto Colonial con la
concesión de los Puertos Francos como reorientación hacia el comercio.
En el último tercio del siglo XX, sin embargo, los Puertos
Francos decaen, perdiendo su interés, apareciendo además como factor decisivo
la entrada del Estado español en
Y, especialmente, los últimos años han supuesto la
entrada importante de fondos europeos, que daban la liquidez necesaria para el
reparto de dinero público desde una administración autonómica -que cobraba así
una gran importancia, y en torno a la cual se construye CC- a través de obras
públicas y del reparto de subvenciones.
El final de la llegada de fondos europeos, que se intenta solucionar mediante la
adopción de la fórmula RUP como excepcionalidad, vuelve a poner en cuestión el
Pacto Colonial, que se encuentra ahora mismo en plena reformulación.
Precisamente por ello, aparecen claros indicios de que una parte de la
burguesía canaria baraja la opción independentista, aunque sea de forma
instrumental.
Los coqueteos actuales de ciertos sectores de la
burguesía canaria con el "soberanismo", clamando por un "nuevo
encaje" de Canarias en
Esto obliga a los comunistas de Canarias a denunciar
con firmeza los manejos de nuestros burgueses, a los que sólo les mueve la
conservación de sus privilegios y el aumento de sus beneficios. Y que
únicamente esperan que Madrid les haga una buena oferta para unirse a sus
hermanos de clase extranjeros y vender una vez más a su país, traicionando los
intereses del pueblo canario.
2. La
pequeña burguesía:
A diferencia de la burguesía, que dispone de sus
propios representantes políticos (Partido Popular y Coalición Canaria), la
pequeña burguesía no ha destacado aún una vanguardia ideológica organizada
capaz de defender sus intereses de clase.
Entendemos por pequeña burguesía fundamentalmente al
conjunto de pequeños propietarios de la ciudad y del campo, pequeños
empresarios que emplean a no más de 10 trabajadores asalariados, profesionales
liberales "autónomos", y también a la capa superior de intelectuales,
profesores, asesores y burócratas que disfrutan de altos salarios, asimilados e
ideólogos y defensores convencidos del sistema capitalista colonial.
Desde luego que el papel de representantes políticos
de la pequeña burguesía canaria no les corresponde a los numerosos grupos que, con una nostalgia
enfermiza de los gloriosos tiempos de
Por el contrario, todos estos Frentes, Uniones,
Alternativas y Movimientos están
condenados a desaparecer pues, tal como se señala más arriba, se empeñan en
representar a todos ignorando la profunda división clasista de la sociedad
canaria actual, y llevados por su obsesión electoralista (que contrasta
llamativamente con su proverbial incapacidad para unirse), terminan por no
representar a nadie.
Se puede entender que resulta más fácil, menos
comprometido e, incluso, más divertido jugar, cada uno desde su pequeño
grupúsculo, a la "izquierda independentista rojiverde", el
"socialismo democrático no radical", o "el bloque nacional y
progresista" (todo esto según sus propias palabras "con un claro
componente electoral"); que, asumiendo una posición ideológica clara,
impulsar la creación de un Partido Socialdemócrata (o socialcristiano), unido y
capaz de representar dignamente los legítimos intereses sociales y nacionales
de amplios sectores de la población de Canarias.
Mientras tanto, los únicos partidos que pueden
representar a estos sectores pequeñoburgueses son Nueva Canarias, hasta que
vuelva al redil de Coalición Canaria, y el PSOE.
Sea como sea, para los comunistas de Canarias no hay
otro camino para avanzar en el proceso revolucionario hacia
3. La clase obrera:
Consideramos clase obrera (tal como lo entendían Marx
y Engels) al conjunto de los trabajadores asalariados, es decir, a todos
aquéllos que, no disponiendo de otros medios de subsistencia, se ven obligados
a vender su fuerza de trabajo (convertida en una mercancía más por el capitalismo),
para sobrevivir.
Según esto, la clase obrera de Canarias, contando a
los parados que aparecen en las estadísticas oficiales y también a los que no
se contabilizan en las mismas, incluye en la actualidad a más de 900.000 hombres
y mujeres, lo que supone casi el 90 por ciento de la población activa de las
Islas.
Sin embargo, aunque cuantitativa-mente la clase obrera
canaria dispone de un enorme potencial, el desarme ideológico y la
desorganización política le impiden realizarse como clase hegemónica, y
desempeñar su papel como fuerza revolucionaria capaz de transformar la
sociedad, y acabar con el régimen capitalista-colonial a la que está sometida.
La carencia de una vanguardia política revolucionaria,
que represente su concepción del mundo y defienda sus intereses generales,
elevando su nivel de conciencia y de organización, hace imposible que la clase
obrera de Canarias desempeñe el papel que le corresponde como dirigente de
todas las clases populares en la consolidación de un amplio y unitario
Movimiento de Liberación para conquistar
Por eso es imprescindible que los comunistas de
Canarias iniciemos la tarea de construir el partido revolucionario
marxista-leninista, pues sin él la clase obrera no podrá cumplir su misión
histórica de agrupar a todas las fuerzas democráticas de la nación contra el
Poder colonial español, abriendo la posibilidad de transformar
II. ¿QUÉ PARTIDO?
a) Un
partido revolucionario.
Si admitimos, y asumimos con todas sus consecuencias,
la necesidad y la posibilidad de iniciar la ardua y complicada tarea de
construir el partido revolucionario de los comunistas de Canarias, debemos, en
primer lugar, definir nuestra actitud y nuestra posición ante la cuestión del
Poder.
Porque de nada serviría crear otra organización, de
las que tanto abundan, dedicada casi exclusiva-mente a competir en las
convocatorias electorales del colonialismo español, como si esos comicios
limitados por la muy borbónica, capitalista y colonialista Constitución
española, tuvieran algún valor aparte del de calibrar en cada momento el nivel
de conciencia política de las masas populares.
Las ilusiones pequeñoburguesas de acceder a
"parcelas de Poder" en el seno de la falsa e hipócrita democracia
capitalista-colonial, y que en realidad sólo les puede conducir a la
colaboración en la gestión de los intereses de la oligarquía, deben ser
denunciadas firmemente por los comunistas.
Nuestro objetivo, por el contrario, debe ser la
destrucción por vía revolucionaria del Poder colonial español en Canarias, a
través de la transformación de las huelgas económicas en políticas, y de éstas
en Huelga General Revolucionaria y
De manera que, para el partido de los comunistas, la
participación de algunos de sus cuadros en las instituciones de la democracia
capitalista-colonial, no tiene más utilidad que su utilización como tribunas
públicas de agitación y propaganda revolucionarias.
b) Táctica y estrategia.
En
Para conseguir este objetivo la clase
obrera debe buscar la alianza con la pequeña burguesía, clase social que, como
decíamos en el capítulo anterior, agrupa a los pequeños propietarios urbanos y
rurales, los profesionales liberales, los trabajadores autónomos o por cuenta
propia, y también a la capa superior de los intelectuales y burócratas
asalariados.
Se trata, por tanto, de consolidar un
frente político anticolonial entre todos los sectores sociales marginados y
perjudicados por el Pacto Colonial histórico entre la burguesía capitalista y
el Poder Colonial español, es decir, los trabajadores asalariados y autónomos y
los pequeños empresarios que, como los esclavos y los siervos en tiempos de la
conquista, y los aparceros, medianeros y arrendatarios hasta hace pocos
decenios, son las víctimas sociales del colaboracionismo político y del reparto
de beneficios económicos con los invasores extranjeros, producto de la indigna
complicidad de las clases dominantes de Canarias con el colonialismo, desde
Guanarteme y los menceyes traidores de Los Realejos, hasta la burguesía
dependiente, intermediaria y comisionista de nuestros días.
Un Pacto Colonial que, a pesar de las
dificultades actuales, acabará con toda seguridad por recomponerse. Pues el
imperialismo español ha necesitado siempre (tal como le resultó imprescindible
para la conquista militar en el siglo XV) asociarse con los explotadores
nativos contra las clases populares, que seguirán pagando los costes de la
opresión y la explotación compartida y
acordada después del más repugnante regateo, con amenazas de ruptura,
lloriqueos, pataletas, reproches mutuos, reconciliaciones sentimentales y, por
fin, renovadas promesas de eterna fidelidad. Hasta la próxima crisis, pues es
bien sabido que "las peleas entre
enamorados forman parte del amor".
El Pacto Colonial se renovará, sin duda,
porque el principal argumento de la burguesía para obtener concesiones del
colonialismo español no es otro que el peligro de que los independentistas se
unan y se organicen canalizando el descontento popular. Peligro y espantajo
esgrimido por los burgueses que está presente siempre en estas negociaciones. Y
Madrid sabe muy bien que sólo la colaboración de los capitalistas canarios, les
ha permitido hasta ahora neutralizar la influencia de las organizaciones
revolucionarias anticolonialistas.
Por ello la táctica del partido
marxista-leninista, es decir, el plan que define los objetivos, los medios y la
política de alianzas para la fase democrática de
Esta reivindicación innegociable de la
creación de
Este Programa debe concretar la consigna
genérica de
En la fase socialista el objetivo de la
clase obrera será la destrucción de la burguesía como clase -enemigo principal
en esta fase-,
por medio de la alianza con los sectores semiproletarios y la
neutralización de la pequeña burguesía.
La revolución socialista, que se impulsa y
se desarrolla a partir de las conquistas democráticas y revolucionarias de la
lucha por la independencia, abrirá la vía específica de la sociedad canaria
hacia el comunismo y evitará, por otra parte, la salida neocolonial al proceso
de liberación nacional.
La estrategia de los comunistas consiste,
por tanto, en la creación de
Como expondremos con detalle más adelante,
la prolongada fase histórica del socialismo, debido a su fundamental carácter
transitorio, adopta formas y contenidos muy diversos y cambiantes.
Por eso la clase obrera de cada país y su
partido de vanguardia deben determinar su propia forma de socialismo y su
propia vía hacia la futura sociedad comunista. Lo más importante es el firme
control del Poder estatal para desarrollar y modernizar las fuerzas productivas
en beneficio de los trabajadores. Y en cada momento político y en cada
situación económica supeditar cualquier iniciativa y cualquier decisión
política al objetivo de mejorar las condiciones de vida de las clases
populares.
Y para lograrlo, de nada nos servirán las
recetas, ni los manuales ni los dogmas. Por el contrario, los comunistas están
siempre obligados a analizar la situación concreta y las características específicas de la
sociedad y del momento histórico para, por medio de la reflexión y a la luz de
la ciencia marxista-leninista, encontrar soluciones creadoras que nos permitan
avanzar, paso a paso y sin saltarnos las etapas necesarias, hacia la civilización
comunista de
c) Organización.
El carácter, la forma y el estilo de la organización
de un partido están siempre en consonancia con sus objetivos políticos y con
los medios que emplea para alcanzarlos. El partido revolucionario de los
comunistas que persigue ante todo tomar el Poder, conservarlo y ejercerlo, debe
necesariamente dotarse de un tipo de organización extremadamente sólida, capaz
de resistir los esfuerzos del enemigo de clase por destruirlo. El Partido debe
evitar la vulnerabilidad ante la represión y la infiltración de la policía
política y, lo que es más peligroso, la debilidad ideológica de sus militantes.
Por eso la organización debe basarse en principios
leninistas.
En el Partido sólo pueden participar los hombres y
mujeres más conscientes, comprometidos y combativos. La tentación de incorporar
a muchos, rebajando el nivel de exigencia revolucionaria, es la muerte de la
organización de vanguardia de la clase obrera.
Dentro de la fase democrática de
Esto plantea la necesidad de disponer de un sólido
aparato legal del Partido. Pero aparte de esto, la organización debe siempre
mantenerse en el máximo nivel de discreción que las circunstancias de la lucha
política y del trabajo de masas de sus militantes, permitan en cada momento.
La democracia interna combinada con la centralización
de las decisiones y con la disciplina consciente de todos los militantes es un
sistema de organización necesario para un Partido de acción revolucionaria. El
desarrollo de los principios del centralismo democrático deben ser claramente
definidos en los Estatutos del Partido y asumidos por todos sus miembros, para
evitar tanto la anarquía organizativa como el burocratismo y la arbitrariedad
de los dirigentes.
III. SITUACIÓN POLÍTICA INTERNACIONAL.
a) El imperialismo de EEUU y
La acelerada concentración y centralización del
capital y, como resultado, el desarrollo desigual a escala planetaria, han
agravado la crisis del sistema imperialista mundial y creado las condiciones
objetivas para las revoluciones socialistas en todo el mundo en el comienzo del
siglo XXI.
Sin embargo, subjetivamente, el movimiento comunista
internacional aún no se ha recuperado del daño causado por el estalinismo
primero, y por el restablecimiento del capitalismo en Rusia y los países de su
órbita después. No obstante, los comunistas se reorganizan y vuelven a tomar la
iniciativa en multitud de países.
El mundo actual se caracteriza por una profundización
sin precedentes de la crisis del capitalismo. Los imperialistas están llevando
a cabo la «globalización» y la
«liberalización» como la panacea para un sistema que agoniza. Estas políticas, propagadas a través de las
instituciones imperialistas como el Banco Mundial y el FMI, han agudizado las
diferencias entre el puñado de países ricos y gran número de países pobres. A
tal escala que esas diferencias, que fueron
La globalización neoliberal tiene como objetivo la
privatización de los recursos públicos, el desmantelamiento del llamado
"Estado del bienestar", la "desregulación" o supresión de
los derechos laborales y de la seguridad social de los trabajadores; el
desamparo y la desprotección de los campesinos pobres para beneficio de las
grandes transnacionales agrícolas; la mercantilización de los servicios
públicos; y el abandono de las políticas de estímulo a los mercados internos. Y
especialmente, una feroz disputa por las fuentes de materias primas,
especialmente de petróleo, en un momento en que otros países emergentes (China,
India) buscan garantizar sus suministros.
Todo ello exportando la crisis al tercer mundo y
apropiándose de los mercados y de los medios de producción y servicios,
sustituyen-do los que no eran rentables y estableciendo un neocolonialismo cada vez
más acentuado y represivo, y en el que comparte los beneficios con las
oligarquías locales, civiles y militares.
El saqueo de los países oprimidos, con la mediación de
A la vez, se agudizan las contradicciones
interimperialistas, especialmente entre EEUU y
Esta posición privilegiada del dólar, impuesta por los
Estados Unidos a todo el mundo capitalista al final de
Pero desde que existe el euro y la eurozona, esa
situación se ha hecho aun más anómala porque no corresponde al peso real de
EEUU en la economía global.
Europa ya tiene una mayor participación en el mercado
global que Estados Unidos y sus cuentas están más saneadas. Pero lo
verdaderamente amenazante para Estados Unidos es el fuerte comercio de
Si el euro lograra ganar la batalla contra el dólar, y
lo sustituyera como moneda mundial, buena parte del papel moneda que durante
sesenta años ha saturado las reservas de todos los bancos centrales del mundo,
y que ha estado circulando como medio de cambio para el comercio internacional,
terminaría por volver a la masa circulante interna de los Estados Unidos a
través, sobre todo, de los fondos de inversión internacionales, provocando una
explosión inflacionaria en ese mercado y la drástica devaluación de su moneda.
Tras la invasión de Irak (guerra por el control del petróleo
y guerra contra el euro, pues Sadam Husein ya había decidido nominar sus
exportaciones petrolíferas en esta moneda), también Irán se dispone a efectuar
el tránsito al euro, y su banco central ya tiene sus reservas en esa divisa.
Venezuela, Rusia, China y Brasil han diversificado las reservas de sus bancos
centrales.
De seguir esta tendencia, y es bastante probable que
así sea, se produciría el fin del monopolio global en dólares y la mengua del
poderío estadounidense, quedando seriamente limitadas sus posibilidades de
mantenerse como superpotencia imperialista económica y militar.
La estrategia de EEUU para prevenir una estampida de
A pesar de la subordinación militar y política de
Esta disputa se hace particular-mente visible en
África Occidental, donde asistimos a maniobras por situar a Canarias como
plataforma de control militar y asalto a las riquezas de nuestro continente en
la zona, y donde EEUU, por un lado, y
b) El Socialismo. Los partidos comunistas en el mundo.
El Socialismo es una formación socioeconómica de
transición que llena toda la etapa histórica del paso, a escala mundial, de la
sociedad capitalista a la sociedad comunista del futuro. Y tratándose de una
formación transitoria debe necesariamente caracterizarse por la diversidad de
formas y la evolución en los métodos y sistemas políticos y económicos,
determinados por el nivel de desarrollo alcanzado, en cada momento histórico,
por las fuerzas productivas en cada Estado socialista, condicionado a su vez
por la situación de partida con la que se encuentra la clase obrera de uno u
otro país en el momento de tomar el Poder, y por la correlación de fuerzas
internas e internacionales con la que debe enfrentarse.
Por ello, en esta fase de transición no pueden
establecerse rasgos acabados ni definitivos, sino tendencias en constante
desarrollo hacia la fase comunista de la civilización.
También es propio de la sociedad socialista la
presencia simultánea de elementos y categorías tanto del capitalismo, en el
seno del cual nace, como del comunismo hacia el que se dirige. En la sociedad
socialista sobreviven, por ejemplo, categorías económicas heredadas del
capitalismo tales como la mercancía y el mercado, el valor y el precio, y la
distribución según el trabajo y no según las necesidades. Pero, al mismo
tiempo, existen ya elementos de la sociedad comunista como la propiedad social
(en sus distintas formas) de los medios fundamentales de producción.
Para orientarnos correctamente en este tema es muy
importante que, aplicando consecuentemente el materialismo dialéctico,
consideremos que el comunismo (a través de una fase histórica a la que llamamos
socialismo), se desarrolla del capitalismo. Y que, en ese largo y complicado
proceso que avanza hacia la futura sociedad comunista, van apareciendo grados
sucesivos de madurez política y económica del socialismo. Desde formas no
desarrolladas e inmaduras hacia formas cada vez más avanzadas y complejas.
Aunque, por supuesto, sería una simpleza pensar que
esto ocurre de forma rectilínea. Nada en la vida transcurre de esa manera. De
hecho este proceso está lleno de avances y retrocesos, de aciertos,
vacilaciones y errores, de desviaciones y de esfuerzos por recuperar la
dirección correcta. Todo ello condicionado por las circunstancias históricas y
las experiencias nacionales, e influido por factores subjetivos.
Pero lo dicho anteriormente no significa, ni mucho menos,
que disculpemos el estalinismo ni que pensemos, como hacen algunos, que fue
"algo necesario". Lo que queremos decir, más bien, es que los altos
ideales del comunismo están hasta tal punto cargados de humanismo, de
progresismo y de futuro, que avanzan superando todos los reveses y
dificultades. Y que el tránsito histórico del capitalismo al comunismo sigue su
mar-cha inexorable a pesar del estalinismo.
Pero, ¿qué es el estalinismo? El estalinismo
significa, ante todo, la transformación del partido comunista, de representante
y defensor de los intereses de la clase obrera, en administrador y garante de
los privilegios de la pequeña burguesía intelectual y burocrática. Fracción de
clase que, lejos de ser destruida por la revolución socialista, tiende a reforzarse
y a infiltrarse en las filas del partido comunista.
Como consecuencia de esta usurpación, los principios
leninistas del centralismo democrático, la dirección colectiva y el ejercicio
permanente de la crítica y la autocrítica, son sustituidos por el culto a la
personalidad, la lucha por los puestos de dirección en las instituciones y las
empresas; y la represión de cualquier iniciativa creadora que cuestione los
privilegios de la burocracia, o se atreva a poner en duda las palabras del
líder infalible.
La negación del mercado socialista regulado en favor
de los trabaja-dores, y la aparición inevitable del mercado negro, conduce a la
degradación moral, la indiferencia política, la negligencia en la producción, el
desabastecimiento y el estancamiento económico, destruyendo toda posibilidad de
avance y perfeccionamiento del socialismo.
La negación burocrática de la existencia del mercado
socialista es un absurdo similar a aquél de abolir por decreto la lucha de clases,
como queda fácilmente demostrado por la existencia, esta vez sí reconocida por
los estalinistas, de la mercancía, la distribución de las mismas, el precio y
el dinero, es decir, los elementos esenciales del mercado.
Curiosamente, esta negación irracional del mercado
socialista ha permitido a los economistas burgueses utilizar el eufemismo
vergonzante de "economía de mercado" para definir al sistema
capitalista. O, peor aún, propagar la falacia de la supuesta "economía de
libre mercado".
En realidad, el mercado existe desde que las
comunidades humanas primitivas empezaron a intercambiar productos por medio del
trueque, ampliándose y perfeccionándose en la sociedad esclavista y
posteriormente en el feudalismo. De manera que los capitalistas no han inventado
el mercado como pretenden y, además, el mercado "libre" no existe ni
ha existido nunca. Por el contrario el mercado siempre está regulado,
mediatizado y restringido, en función de los intereses de la clase dominante,
por todo tipo de leyes, reglamentos, impuestos y aranceles.
Así, de la misma manera que existió un mercado
regulado en favor de los terratenientes e industriales esclavistas que
convirtieron al propio ser humano en mercancía; y que en la sociedad feudal
funcionaba un mercado regulado por los nobles para su propio beneficio; vemos
hoy como se articula un mercado capitalista en el que los obreros se ven
obligados a vender, como una mercancía más, su fuerza de trabajo para
sobrevivir; y como al fin, después de décadas de estalinismo, aparece en los
países socialistas un mercado controlado y reglamentado en beneficio de la
clase obrera que ejerce firmemente el Poder del Estado, después de haberlo
conquistado por vía revolucionaria y a costa de enormes sacrificios.
Por consiguiente, el mercado existe desde los
primitivos tiempos del trueque directo, y existirá hasta que la sociedad
comunista del futuro, por medio de un colosal desarrollo de las fuerzas
productivas, declare el principio de "a cada cual según sus
necesidades".
Pero todavía falta mucho para eso. Considerando el
actual nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, durante un largo período
de tiempo se deberá mantener el principio socialista de "a cada cual según
la cantidad y la calidad de su trabajo".
Por eso en la regulación y organización del mercado
socialista debe establecerse como prioridad el desarrollo de las fuerzas
productivas ya que para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y
para avanzar decididamente por la senda de la justicia social, debemos disponer
para repartir de algo más que pobreza y subdesarrollo.
Porque el socialismo no consiste en convertirnos a
todos en pobres, ni en resignarnos a la miseria y el desabastecimiento. Por el
contrario, el socialismo se construye para que todos vivamos mejor que bajo el
dominio de la burguesía capitalista.
Esto, desde luego, no es nada sencillo y exige a la
clase obrera, sobre todo en una primera etapa, ciertos sacrificios. Si
necesitamos, por ejemplo, inversión extranjera para desarrollar nuestra
economía y para situarnos al más alto nivel científico y tecnológico, tendremos
que aceptarla aunque provengan de países capitalistas desarrollados y nos
exijan condiciones poco favorables.
Lo fundamental aquí es mantener el poder estatal
firmemente en manos de la clase obrera y su partido de vanguardia, utilizar los
mecanismos del mercado, tanto interno como internacional, para mejorar
constantemente las condiciones de vida de los trabajadores y sus familias,
desarrollar las fuerzas productivas lo más rápidamente posible y combatir de
forma implacable la corrupción.
Mientras que en algunos Estados socialistas se avanza
con decisión por la vía de eliminar los obstáculos y frenos que el estalinismo
introdujo para el desarrollo de las fuerzas productivas (China, Vietnam), otros
en cambio se resisten obstinadamente a ello, manteniéndose en los estereotipos
antimarxistas de la negación absurda del mercado y del equitativo reparto de la
pobreza (Corea, Cuba), corriendo el riesgo de perder los frutos de la
revolución socialista a los que las masas populares tienen derecho después de
tanto sacrificio y tanto heroísmo.
Y en cuanto a los partidos comunistas de los países
capitalistas, debemos distinguir entre los que hace tiempo que abandonaron la
línea revolucionaria leninista, entregándose atados de pies y manos a la
burguesía, tales como los partidarios del revisionismo
"euro-comunista", que acabarán desapareciendo e incorporándose
progresivamente a la socialdemocracia reformista; de aquéllos otros que, sobre
todo en América Latina, mantienen en alto dignamente la bandera de la
Revolución Socialista y se esfuerzan honestamente en elaborar su propia teoría
revolucionaria y determinar su propia vía al Socialismo.
c) Las
fuerzas antiimperialistas: Venezuela, Irán, Rusia. Movimientos
antiimperialistas en el mundo.
Asegura Ghadafi que el socialismo está
en el Corán. Chávez, sin embargo, insiste en que se encuentra en el Evangelio.
Ahmadineyah, por su parte, cree como buen musulmán que las desigualdades sociales se resuelven por medio de un cierto
"capitalismo caritativo": el que tiene mucho debe ayudar al que tiene
poco. Pero Vladimir Putin en Rusia, en línea con el acusado carácter
nacionalista de
Afortunadamente los comunistas, como
ateos militantes, no tenemos necesidad de entrar en el debate
teológico-nacionalista de la burguesía nacional antiimperialista que ejerce de
clase dominante en estos países, a pesar de toda la palabrería sobre los
supuestos socialismos "árabes", "cristianos" o "del
siglo XXI".
La burguesía, siempre y en todas
partes, tiene una marcada preferencia por expresar su ideología y sus
concepciones políticas y económicas por medio de claves religiosas. La
religión, que siempre ha sido y continúa siendo el opio del pueblo, con toda su
corte de seres sobrenaturales, misterios, normas autoritarias, preceptos
arbitrarios de obligado cumplimiento, sumisión incondicional a un "Ser
Supremo" y, desde luego, a sus "representantes en la tierra", le
sirve muy bien para controlar sicológicamente a las masas populares con su
constante invitación subliminal a no pensar y a no cuestionarse su
modo de vida que, aunque sea injusto y lleno de privaciones y miserias,
se le recompensará, con toda seguridad, en la "otra vida".
Por consiguiente en Irán como en Rusia,
en Venezuela como en Libia, nos encontramos con regímenes que, a pesar de sus
diferencias secundarias, coinciden en la cuestión fundamental de que en estos
Estados y los de su órbita próxima, (Siria, Hezbolá en Líbano, Hamás en Gaza;
Bielorusia, Kazajstán; Bolivia, Ecuador, Nicaragua), la clase social que está
en el Poder es la fracción nacional anticolonialista y antiimperialista de la
burguesía.
En algunos de estos países,
singularmente en Venezuela, la dominación neocolonial imperialista que
sustituyó al colonialismo después de sus independencias formales, ha durado
tanto tiempo y ha sido tan intenso el sometimiento económico y político, que la
fracción intermediaria de la burguesía, importadora y comisionista, dependiente
y subordinada a las empresas multinacionales, se desarrolló y fortaleció hasta
convertirse en la clase social dominante y hegemónica, detenta-dora del Poder
del Estado.
Respaldada y sostenida económica,
política y militarmente por el imperialismo, para mayor beneficio de las
empresas multinacionales, mantuvo durante mucho tiempo firmemente en sus manos
el Poder del Estado, subordinándose completamente a los intereses
imperialistas, reprimiendo al pueblo y a sus representantes políticos y
sindicales y combatiendo a las guerrillas revolucionarias con el apoyo militar
directo del imperialismo.
La burguesía intermediaria mantuvo su
dominación, alternando la democracia neocolonial con la más sangrienta
dictadura fascista, hasta que el escandaloso fracaso de las políticas
neoliberales impuestas por el imperialismo y sus organismos internacionales
(FMI y Banco Mundial), crearon las condiciones para que por vía electoral
llegaran al Poder los representantes de la fracción más débil y minoritaria de
la burguesía, la fracción nacionalista antiimperialista y partidaria de la
segunda independencia. Se inicia entonces un proceso reformista democrático
antineocolonial, con el apoyo masivo de los sectores más pobres y marginados de
la población, que acertadamente lo considera como un claro avance progresista y
democrático.
Pero no se trata de una revolución. Y
mucho menos de una revolución socialista. A pesar de la resistencia desesperada
de la burguesía dependiente, que no se resigna a la pérdida del Poder y que,
con el apoyo directo del imperialismo norteamericano, está dispuesta a todo,
incluso al golpe militar, para recuperar sus privilegios, este proceso de
transformaciones económicas centradas en la nacionalización de la propiedad
extranjera de los recursos mineros, tiene carácter democrático-burgués, no
socialista.
Por supuesto que las políticas
asistenciales, la modernización de los sistemas educativos y sanitarios y la
mejora y expansión de la infraestructura del transporte, las comunicaciones, la
vivienda y el saneamiento público, benefician a las clases populares. Pero se
trata de avances democrático-burgueses realizados hace mucho tiempo en los
países capitalistas desarrollados.
Debemos aclarar este punto para
diferenciar claramente entre Estados socialistas, donde la clase obrera detenta
el Poder –tal como se expone en el capítulo anterior–, de los países donde la
burguesía nacional es hegemónica y defiende sus intereses frente a la burguesía
importadora aliada del imperialismo.
Por supuesto que esto al imperialismo
no le hace ninguna gracia. De hecho, tanto el imperialismo norteamericano como
el europeo intentan destruir estos regímenes, empleando para ello todos los
medios políticos, económicos y militares a su alcance. Pero la hostilidad
imperialista, que llega fácilmente desde la calumnia y las intrigas hasta el
sabotaje económico y la amenaza militar, les obliga a unirse entre sí y con los
Estados socialistas, sus aliados naturales frente a la agresión norteamericana
y europea.
Esta necesidad de alianzas
internacionales como garantía frente a las amenazas imperialistas, ha llevado a
la creación y el fortalecimiento de
En América Latina,
Los comunistas debemos, naturalmente,
reconocer y apoyar consecuentemente la opción antiimperialista de estos
gobiernos que, además, cuentan con un considerable respaldo popular a su
política de soberanía y dignidad nacional. Pero, al mismo tiempo, estamos
obligados a denunciar su esencia capitalista y explotadora, por mucha
"caridad barrio adentro" que nos presenten. Sabiendo que estas
acciones que presumen de "socialistas" no son sino la realización de un mínimo de justicia social
y el reparto de las migajas que caen de la mesa de los burgueses. Reparto
caritativo posibilitado, por otra parte, por los fabulosos ingresos de las
exportaciones energéticas.
El objetivo de la clase obrera de estos
países y de sus partidos comunistas de vanguardia, sigue siendo impulsar
decididamente los avances democráticos con la participación directa de las
masas, la neutralización política de la burguesía nacional, representada en Venezuela por los militares anticomunistas
y los intelectuales burgueses (la derecha del PSUV), para elevar el nivel de
conciencia de la clase obrera y de todo el pueblo, creándose así las
condiciones para desarrollar (ahora sí)
Por último, y a pesar de su carácter
"apolítico", contradictorio e inestable, consecuencia inevitable de
su carácter fundamentalmente pequeñoburgués, hemos de considerar como aliados
frente al imperialismo a los diversos grupos que, desde posiciones
antibelicistas, ecologistas y democráticas anticapitalistas, enfrentan al mundo
de la injusticia y la explotación su propia visión, aun inconexa y utópica, de
la posibilidad de otro mundo más justo y sin guerras.
d)
La situación política en el Estado español.
A finales de los setenta, durante la llamada
"transición", muchos estaban convencidos de que, a pesar de todo, se
mantenían en España posibilidades revolucionarias. Algunos soñaban hasta con la
restauración de
Pero toda la oposición a la dictadura, unida en torno a
Para culminar el proyecto de la "transición democrática"
(que todavía hoy, con toda razón, se pone como ejemplo del cambio, en un Estado
cuya esencia es la dictadura de la burguesía, de la forma dictatorial a la forma
democrático-capitalista) la oligarquía franquista necesitaba mantener algunas
instituciones de la dicta-dura, particularmente la monarquía creada por Franco,
la cúpula militar más reaccionaria, y el aparato policial y jurídico. Y junto a
ello, crear elementos nuevos imprescindibles para su operación de cambio de
apariencia del sistema de explotación capitalista, tales como el nuevo partido
UCD, dirigido por el ex secretario general del Movimiento (el partido de
Franco), y el nuevo PSOE, que con la asesoría de los servicios secretos de
EEUU, se convirtió en la coartada primero y en la alternativa después, de la
"democracia".
Y blandiendo la amenaza y el chantaje del "golpe
militar", la alta burguesía española hegemónica consigue la rendición
incondicional del Partido Comunista, que acepta la monarquía franquista y la
nueva Constitución de la oligarquía financiera.
La traición del PCE de Carrillo, derivada de su deserción
ideológica revisionista (el "eurocomunismo"), la progresiva
desmovilización popular, la burocratización de los dos grandes sindicatos y su
complicidad con la burguesía y
La llegada al Poder de Felipe González y el despliegue de su
política de recortes sociales y limitación de derechos de los trabajadores; y
la definitiva incorporación a
La decidida apuesta electoralista del PCE al sumergirse en 1986 en
Izquierda Unida, culminó la deriva revisionista, antileninista y
liquidacionista, iniciada muchos años antes por Santiago Carrillo y sus
cómplices.
Por otra parte, la degradación moral del PSOE de González y
Guerra, con los tremendos escándalos de corrupción y de terrorismo de Estado,
abrieron las puertas del gobierno al Partido Popular de Aznar, con las
consecuencias conocidas de la completa subordinación al imperialismo
norteamericano, el bochornoso espectáculo de las Azores, la participación en la
guerra de Irak, y el atentado terrorista islamista del 11 de Marzo de 2004 en
Madrid.
El nuevo líder del PSOE, Rodríguez Zapatero, ha rectificado la
política exterior orientándola hacia los intereses europeos, y la política
interior con una serie de cambios, más bien cosméticos, buscando votos por la
izquierda. Lo que ha acabado de machacar a Izquierda Unida.
El resultado de todo esto es la transformación de
Ya en 1976 algunos comunistas canarios habíamos llegado a la
conclusión de que las posibilidades revolucionarias en España eran muy escasas.
Tan escasas nos parecían, que decidimos que la vía de Canarias hacia el
Socialismo, pasaba necesariamente por la libe-ración nacional y la
descolonización.
Nos enfrentamos desde entonces con el enfoque nacionalista-burgués
español de los "comunistas" sucursalistas, cuya proverbial ceguera
ante el problema colonial canario (y de Ceuta y Melilla que siguen siendo
consideradas por esos seudomarxistas imperialistas como "ciudades
autónomas") no tiene hoy más justificación que la burocratización de estas
organizaciones, que les impide analizar desde una perspectiva revolucionaria y
de clase, este problema teórico. O, peor aún, el desconocimiento de los más
elementales principios del marxismo-leninismo sobre este tema.
Los que nos discutían hace treinta años nuestra opción táctica por
la liberación nacional anticolonialista, basada en nuestro análisis sobre la
consolidación del Estado burgués-capitalista e imperialista español, podrían
quizá ser disculpados por el entusiasmo y la euforia política del fin de la
dictadura franquista.
Pero si a estas alturas queda algún comunista canario que crea
seria-mente que en España puede, en un futuro previsible, desarrollarse la
revolución socialista y que nosotros deberíamos sumarnos a ella, tendremos que
concluir que en esos compañeros pesa más el patriotismo español y el
nacionalismo burgués, celoso de salvaguardar las fronteras de "su"
Estado capitalista e imperialista, que sus convicciones socialistas y revolucionarias.
Lo que les lleva inevitablemente, y puede que inconscientemente, a convertirse
en valiosos aliados de la reacción colonial y de la oligarquía imperialista
española.
V.-
Entendemos por fase histórica al período de tiempo en
el que se mantiene vigente una determinada contradicción principal. Por eso
llamamos fase democrática de la revolución a la época de dominación colonial
española, en la que se mantiene como contradicción principal la que se
establece entre el Poder Colonial y el Bloque Nacional Canario, conjunto de
clases y fracciones de clase objetivamente interesadas en la liberación
nacional.
Dentro de una misma fase histórica, distinguimos
diferentas etapas en las que se mantiene una determina-da forma de la
contradicción principal. Después de una etapa dictatorial-fascista, hemos
entrado, a partir de finales de los años setenta del siglo pasado, en una etapa
de parlamentarismo colonial "autonómico".
Las formas que la contradicción colonial adopta, en
cada etapa histórica, determinan a su vez las formas de lucha revolucionaria.
En la etapa actual de parlamentarismo colonial, en la que la opresión y la
dominación imperialista española se ejerce, con la colaboración de la burguesía
canaria, más por el engaño que por la fuerza, el trabajo político del partido
de los comunistas debe centrarse en la agitación y la propaganda, en la
formación ideológica de sus cuadros y militantes, la elevación del nivel de conciencia
y de organización de la clase obrera, y la acumulación de fuerzas como
preparación para la lucha abierta, en alianza con todas las clases populares,
contra el Poder colonial español.
Porque los comunistas no nos hacemos ilusiones de
alcanzar mayorías parlamentarias "autonómicas". Ni mucho menos de
fantasiosas soluciones externas del tipo de enviar cartas a
El proyecto político autonómico no es más que la forma
actualizada del Pacto Colonial histórico entre la clase dominante canaria y el
imperialismo español (que facilitó la conquista y el mantenimiento de la
dominación extranjera hasta hoy), y surgió como una alianza estratégica
postfranquista entre la burguesía canaria y la oligarquía española. Esta alianza,
propiciada e impuesta por la fracción más dependiente, intermediaria y
procolonialista de la burguesía, se materializó primero en
El colonialismo prometió entonces a nuestros burgueses
traidores que conservarían sus privilegios de clase, y que protegerían los
intereses de los importadores a costa de la destrucción de la producción
canaria, sobretodo de alimentos. Y les garantizaron también la continuidad de
las exportaciones tradicionales de frutas y hortalizas.
Sin embargo, ahora ven como los grandes monopolios
españoles y europeos de la distribución han desplazado a las empresas
comerciales canarias, y como se pierden progresivamente los mercados fruteros
protegidos, lo que ha sumido al Pacto colonial en una profunda crisis, fuente
de algunos devaneos soberanistas. Pacto que apenas se mantiene, ante los
lloriqueos de nuestros empresarios, con concesiones fiscales como
Frente al proyecto de "Comunidad autónoma"
de la alianza de la burguesía canaria con el Poder Colonial español, el partido
de los comunistas y sus aliados, como representantes políticos de las clases
sociales que forman el Bloque Nacional Canario, deben levantar el proyecto
revolucionario de
Ésta debe ser la consigna principal de toda la labor
de agitación de los comunistas, unida a la promoción de un frente político en
torno a un Programa de transformaciones democráticas antiimperialistas, como
eje de la alianza patriótica por la liberación nacional y la independencia.
Pero esta alianza debe materializarse necesariamente
en un Frente político, es decir, en un acuerdo entre los partidos políticos que
representan y defienden los intereses generales y a largo plazo de las clases
sociales interesadas en la liberación nacional.
Por eso no creemos en la unidad mecánica con los
"partidos independentistas", pues consideramos que estos grupos
interclasistas sin definición ideológica no son, en esencia, más
que burdos montajes
electoralistas que rivalizan impúdicamente entre sí para arañar unos pocos votos.
Y sólo sirven, en definitiva, para legitimar como "democrática" la
dominación imperialista española en nuestra tierra, y como elementos
complementarios del proyecto autonomista de la burguesía y el Poder colonial.
Su calculada ambigüedad política e ideológica y su, no
menos calcula-da, pretensión de aprovechar cual-quier nicho de votantes
susceptibles de ser arrastrados a la trampa electoralista autonómica, los
descarta como vanguardias organizadas de amplios sectores de la población
trabajadora y explotada que hoy, ante la carencia de un partido socialista
democrático y anticolonialista, no tienen más referencia que el PSOE español o
su versión ecologista, aunque no menos imperialista, de Izquierda Unida.
Los líderes de estos grupos se imaginan que la
indefinición ideo-lógica les permite ampliar su influencia, más personal que
política, y su cosecha de votos autonómicos. Sin embargo se engañan
lastimosamente. Unidos en un partido de clase, con una definición ideológica y
política clara, bien organizados y estructurados, y con una razonable política
de alianzas por la liberación nacional, tendrían indudablemente más éxito y más
influencia que divididos en grupos patéticamente enfrentados, en cada ocasión
que el Poder colonial los convoca a sus farsas electorales.
Se culpan mutuamente de la falta de
"unidad", pues cada uno presume de ser más "unitario" que
nadie. No comprenden que para unirse primero hay que definirse. Y no logran
entender el principio ele-mental de que la deliberada indefinición ideológica
hace imposible la unidad y les conduce inevitablemente a la rivalidad y la
permanente división.
Por eso sólo creemos en el acuerdo de los partidos de
clase. Partidos con una definición ideológica clara, sin ambigüedades ni falsos
interclasismos (del tipo de la inefable "ideología nacional" de los
defensores de la inexistencia de clases sociales en Canarias), que superen
decididamente la etapa primitiva, ya descartada por la historia de innumerables
y nefastas experiencias de muchos años, de repetir el espejismo oportunista y
electoralista de
Partidos de clase que defiendan consecuentemente, con
independencia de pueriles cálculos electorales
y de frívolos Planteamientos oportunistas, las
aspiraciones y los intereses de los sectores sociales a los que representan
como vanguardias organizadas.
De la misma manera, en el terreno de la lucha sindical
se nos presenta también el falso debate de la "unidad" o la
"división" sindical, cuando lo que realmente deberíamos discutir es
la generalizada burocratización sindical, la falta de participación de los
colectivos de los trabajadores en las empresas y federaciones, y la conversión
de los sindicatos, por mucho que se denominen "de clase",
"obreros", "asamblearios" o "nacionalistas", en
simples asesorías laborales.
¿Qué diferencia puede haber, para un obrero, en que
las gestorías se "reúnan" en oficinas contiguas, o por el contrario
se "dispersen" en varios edificios? Evidentemente ninguna.
Lo que necesita la clase obrera son sindicalistas que,
en lugar de suplantar a los trabajadores promoviendo la pasividad, la
indiferencia y la desmovilización; faciliten su participación activa en los
problemas y reivindicaciones locales y sectoriales, fomenten la elevación del
nivel de conciencia y de formación política y organicen la creación de
Asambleas de trabaja-dores en cada empresa, con poder decisorio y capacidad
para elegir a sus Comités para que, con mandato imperativo, les representen,
tanto en las negociaciones y conflictos, como en la dirección y la gestión de
las propias organizaciones sindica-les.
Este planteamiento de la acción sindical asamblearia y
directa, opuesta por principio a las formas burocráticas imperantes,
seguramente molestará, además de a los empresarios, a las élites sindicales de
"liberados" acostumbrados a manejar a su antojo y sin ningún control
de los afiliados tanto las escasas actividades sindicales como los fondos, en
la mayoría de las organizaciones sindicales.
La lucha económica es el primer paso del aprendizaje
de la lucha de clases. Por eso es parte funda-mental del trabajo político del
Partido, impulsar la organización asamblearia de los trabajadores en las
empresas, y la superación de las formas democrático-burguesas de acción
sindical.
Todos estos lastres y dificultades hacen más patente,
si cabe, la necesidad de la actuación decidida de un partido revolucionario que
haga girar el curso de los acontecimientos
en la dirección de los intereses
nacionales de la clase obrera y del pueblo canario.
“Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y
propósitos”, decía Marx. Proclamamos decididamente nuestra irreductible voluntad
de afrontar todas las dificultades y vencer todos los obstáculos para
conquistar la independencia nacional de Canarias y para el triunfo del
Socialismo en nuestra patria.
* * *
"Nuestra política se distingue por el hecho de que exigimos,
ante todo, una exacta definición de clase de lo que está ocurriendo. El pecado
capital del bloque pequeñoburgués consiste en que oculta al pueblo, valiéndose
de frases hueras, la verdad acerca del carácter de clase del gobierno."
V.I. Lenin
VII Conferencia (de Abril) de toda Rusia del POSDR (b)
Obras escogidas en tres tomos, T. II, p. 84
Editorial Progreso.
Moscú. 1975
"El socialdemócrata no debe olvidar nunca, ni por un
instante, la inevitabilidad de la lucha de clase del proletariado por el socialismo
contra la burguesía y la pequeña burguesía más democráticas y republicanas.
Esto es indiscutible. De esto se desprende la necesidad absoluta de que la
socialdemocracia tenga un partido propio, independiente y rigurosamente
clasista."
V.I. Lenin
Dos tácticas de la socialdemocracia en
O.c., T. I, p. 538
"La burguesía en su mayoría se volverá inevitablemente del
lado de la contrarrevolución, del lado de la autocracia contra la revolución,
contra el pueblo, en cuanto sean satisfechos sus intereses estrechos y egoístas."
V.I.
Lenin
Dos
tácticas de la socialdemocracia en
O.c.,
T. I, p. 549
"El Estado es producto y manifestación del carácter
irreconciliable de las contradicciones de clase. El Estado surge en el
sitio, en el momento y en el grado en que las contradicciones de clase no
pueden, objetivamente, conciliarse. Y viceversa: la existencia del Estado
demuestra que las contradicciones de clase son irreconciliables."
V.I.
Lenin
El
Estado y
O.c.,
T. II, p. 298
"La sublevación de Kornilov ha demostrado en Rusia lo que la
historia había probado en todos los países: que la burguesía, con tal de
defender su Poder sobre el pueblo y sus beneficios, no retrocede ante ninguna traición
a la patria y ante ningún crimen."
V.I.
Lenin
Proyecto
de resolución sobre la situación política actual
O.c.,
T. II, p. 237
"Nadie se atreverá a negar que la intelectualidad, como
una capa especial dentro de las sociedades capitalistas contemporáneas, se
caracteriza, en su conjunto, precisamente por su individualismo y su
incapacidad de someterse a la disciplina y a la organización (véanse, aunque
sólo sea, los conocidos artículos de Kautsky sobre los intelectuales); en esto
consiste, por cierto, la diferencia que separa del proletariado, con
desventaja, a ese sector social; en esto reside una de las razones que explican
la flojedad y vacilación de los intelectuales, que tantas veces ha sentido el
proletariado. Y esta propiedad de los intelectuales está inseparablemente
ligada a sus condiciones habituales de vida, a sus condiciones de salario, que
en muchísimos puntos se acerca a las condiciones de existencia
pequeñoburguesas (trabajo individual o en colectividades muy pequeñas,
etc.)."
V.I.
Lenin
Un
paso adelante, dos pasos atrás
O.c.,
T. 1, p. 337
"La primera pregunta que surge es la siguiente: ¿cómo se
mantiene la disciplina del partido revolucionario del proletariado?, ¿cómo se
comprueba?, ¿cómo se refuerza? Primero, por la conciencia de la vanguardia
proletaria y su fidelidad a la revolución, por su firmeza, por su espíritu de
sacrificio, por su heroísmo. Segundo, por su capacidad de ligarse, de acercarse
y, hasta cierto punto, si queréis, de fundirse con las más amplias masas
trabajadoras, en primer término con las masas proletarias, pero también con
las masas trabajadoras no proletarias. Tercero, por lo acertado de la
dirección política que ejerce esta vanguardia, por lo acertado de su estrategia
y de su táctica políticas, a condición de que las masas más extensas se
convenzan de ello por experiencia propia."
V.I.
Lenin
La
enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo
O.c.,
T. III, p. 354
"Los grandes problemas en la vida de los pueblos se resuelven
solamente por la fuerza. Las propias clases reaccionarias son generalmente las
primeras en recurrir a la violencia, a la guerra civil, 'colocan la bayoneta al
orden del día', como lo ha hecho la autocracia rusa y continúa haciéndolo,
sistemática y constantemente por todas partes, desde el 9 de enero."
V.I.
Lenin
Dos
tácticas de la socialdemocracia en
O.c.,
T. I, p. 578
"El proletariado debe llevar a término la revolución
democrática, atrayéndose a las masas campesinas, para aplastar por la fuerza la
resistencia de la autocracia y paralizar la inestabilidad de la burguesía. El
proletariado debe llevar a cabo la revolución socialista, atrayéndose a la masa
de elementos semiproletarios de la población, para romper por la fuerza la resistencia
de la burguesía y paralizar la inestabilidad de los campesinos y de la pequeña
burguesía."
V.I.
Lenin
Dos
tácticas de la socialdemocracia en
O.c.,
T. I, p. 551
"Los bolcheviques son los que han tenido muy en cuenta la
diferencia entre la revolución democrático-burguesa y la socialista: al llevar
la primera a término, abrían las puertas para el paso a la segunda. Esta es la
única política revolucionaria y la única política marxista."
V.I.
Lenin
La
revolución proletaria y el renegado Kautsky
O.c.,
T. III, p. 132
"Puede tener miedo a alianzas temporales, aunque sea con
gente insegura, únicamente el que tenga poca confianza en sí mismo, y ningún
partido político podría existir sin esas alianzas."
V.I.
Lenin
¿Qué
hacer?
O.c.,
T. I, p. 130
"Puede tener miedo a alianzas temporales, aunque sea con
gente insegura, únicamente el que tenga poca confianza en sí mismo, y ningún
partido político podría existir sin esas alianzas."
V.I.
Lenin
¿Qué
hacer?
O.c.,
T. I, p. 130
"Si existe un partido bien organizado, una huelga puede
convertirse en una demostración política, en una victoria política sobre el
gobierno. Si existe un partido bien organizado, la insurrección en una
localidad aislada puede transformarse en una revolución triunfante. Debemos
recordar que la lucha reivindicativa contra el gobierno y la conquista de
ciertas concesiones no son otra cosa que pequeñas escaramuzas con el
adversario, ligeras refriegas en las avanzadillas, y que la batalla decisiva
está por venir."
V.I.
Lenin
Tareas
urgentes de nuestro movimiento
O.c.,
T. I, p. 116
"Un
revolucionario blandengue, vacilante en las cuestiones teóricas, limitado en su
horizonte, que justifica su inercia por la espontaneidad del movimiento de
masas, más semejante a un secretario de tradeunión que a un tribuno popular,
sin un plan audaz y de gran alcance que imponga respeto incluso a sus
adversarios, inexperto e inhábil en su arte profesional (la lucha contra la
policía política), ¡no es, con perdón sea dicho, un revolucionario, sino un
mísero artesano!"
V.I. Lenin
¿Qué hacer?
O. c., T. I, p. 223
"El imperialismo surgió como desarrollo y continuación
directa de las propiedades fundamentales del capitalismo en general. Pero el capitalismo
se trocó en imperialismo capitalista únicamente al llegar a un grado
determinado, muy alto, de su desarrollo, cuando algunas de las características
fundamentales del capitalismo comenzaron a convertirse en su antítesis, cuando
tomaron cuerpo y se manifestaron en toda la línea los rasgos de la época de
transición del capitalismo a una estructura económica y social más elevada. Lo
que hay de fundamental en este proceso, desde el punto de vista económico, es
la sustitución de la libre competencia capitalista por los monopolios
capitalistas."
V.I.
Lenin
El
imperialismo, fase superior del capitalismo
O.c.,
T. I, p. 764
"Puestos a hablar de la política colonial de la época del
imperialismo capitalista, es necesario hacer notar que el capital financiero y
la política internacional correspondiente, la cual se traduce en la lucha de
las grandes potencias por el reparto económico y político del mundo, originan
abundantes formas transitorias de dependencia estatal. Para esta época
son típicos no sólo los dos grupos fundamentales de países -los que poseen
colonias y las colonias-, sino también las formas variadas de países
dependientes que desde un punto de vista formal, político, gozan de
independencia, pero que en realidad se hallan envueltos en las redes de la
dependencia financiera y diplomática."
V.I.
Lenin
El
imperialismo, fase superior del capitalismo
O.c.,
T. I, p. 762
"Los monopolios, la oligarquía, la tendencia a la dominación
en vez de la tendencia a la libertad, la explotación de un número cada vez
mayor de naciones pequeñas o débiles por un puñado de naciones riquísimas o muy
fuertes: todo esto ha originado los rasgos distintivos del imperialismo que
obligan a calificarlo de capitalismo parasitario o en estado de
descomposición."
V.I.
Lenin
El
imperialismo, fase superior del capitalismo
O.c.,
T. I, p. 795
"...los maestros del socialismo no hablaban en vano de todo
un período de transición del capitalismo al socialismo y no subrayaban en vano
los 'largos dolores del parto' de la nueva sociedad; por cierto que esta nueva
sociedad es también una abstracción, que sólo puede encarnar en la vida por
medio de intentos concretos, imperfectos y variados de crear uno u otro Estado
socialista."
V.I.
Lenin
El
infantilismo "izquierdista" y el espíritu pequeñoburgués
O.c.,
T. II, p. 730
"Los burócratas zaristas han comenzado a pasar a las oficinas
de los órganos soviéticos, en los que introducen sus hábitos burocráticos, se encubren
con el disfraz de comunistas y, para asegurar un mayor éxito en su carrera, se
procuran carnets del PC de Rusia. ¡De modo que después de ser echados por la
puerta, se meten por la ventana!"
V.I.
Lenin
VIII
Congreso del PC(b) de Rusia
O.c.,
T. III, p. 179
"Los burócratas zaristas han comenzado a pasar a las oficinas
de los órganos soviéticos, en los que introducen sus hábitos burocráticos, se
encubren con el disfraz de comunistas y, para asegurar un mayor éxito en su
carrera, se procuran carnets del PC de Rusia. ¡De modo que después de ser
echados por la puerta, se meten por la ventana!"
V.I.
Lenin
VIII
Congreso del PC(b) de Rusia
O.c.,
T. III, p. 179
"Además, la esencia de la teoría de Marx sobre el Estado sólo
la asimila quien haya comprendido que la dictadura de una clase es
necesaria no sólo para toda sociedad de clases en general, no sólo para el proletariado
después de derrocar a la burguesía, sino también para todo el período
histórico que separa al capitalismo de la 'sociedad sin clases', del
comunismo. Las formas de los Estados burgueses son extraordinariamente
diversas, pero su esencia es la misma: todos esos Estados son, bajo una forma o
bajo otra, pero, en última instancia, necesariamente, una dictadura de la
burguesía. La transición del capitalismo al comunismo no puede,
naturalmente, por menos de proporcionar una enorme abundancia y diversidad de
formas políticas, pero la esencia de todas ellas será, necesariamente, una: la
dictadura del proletariado."
V.
I. Lenin
El
Estado y
O.c.,
T. II, p. 321
"No hay un solo socialista, camaradas, que no reconozca la
verdad evidente de que entre el socialismo y el capitalismo se extiende un
largo período, más o menos difícil, de transición, de dictadura del
proletariado y que las formas de este período dependerán en mucho de si
predomina la pequeña propiedad o la grande, la pequeña cultura o la grande. Es
comprensible que el paso al socialismo en Estlandia, ese pequeño país compuesto
de grandes haciendas agrícolas y en el que toda la población sabe leer y
escribir, no puede parecerse al paso al socialismo en un país predominantemente
pequeñoburgués como es Rusia. Eso hay que tenerlo en cuenta."
V.I.
Lenin
III
Congreso de los Soviets de toda Rusia
O.c.,
T. II, p. 568
"Los marxistas están absolutamente convencidos del carácter
burgués de la revolución rusa. ¿Qué significa esto? Esto significa que las
trasformaciones democráticas en el régimen político y las transformaciones
económico-sociales, que se han convertido en una necesidad para Rusia, no sólo
no implican de por sí el socavamiento del capitalismo, el socavamiento de la
dominación de la burguesía, sino que, por el contrario, desbrozarán por
primera vez el terreno para un desarrollo vasto y rápido, europeo y no asiático,
del capitalismo; por primera vez harán posible la dominación de la burguesía
como clase."
V.I.
Lenin
Dos
tácticas de la socialdemocracia en
O.c.,
T. I, p. 505
"Por eso, la revolución burguesa es extremadamente
beneficiosa para el proletariado. La revolución burguesa es
absolutamente necesaria para los intereses del proletariado. Cuanto más
completa y decidida, cuanto más consecuente sea la revolución burguesa, tanto
más garantizada se hallará la lucha del proletariado contra la burguesía por el
socialismo."
V.I. Lenin
Dos tácticas de la socialdemocracia en
O.c., T. I, p. 507
"El marxismo no enseña al proletariado a quedarse al margen
de la revolución burguesa, a no participar en ella, a entregar su dirección a
la burguesía, sino que le enseña, por el contrario, a participar en ella del
modo más enérgico y luchar con la mayor decisión por la democracia proletaria
consecuente, por llevar a su término la revolución."
V.
I. Lenin
Dos
tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática
O.
c., T. I, p. 509
"Tomad las leyes fundamentales de los Estados contemporáneos,
tomad la manera cómo son regidos, la libertad de reunión o de imprenta, la
'igualdad de los ciudadanos ante la ley", y veréis a cada paso la
hipocresía de la democracia burguesa, que tan bien conoce todo obrero honrado y
consciente. No hay Estado, incluso el más democrático, cuya Constitución no
ofrezca algún escape o reserva que permita a la burguesía lanzar las tropas
contra los obreros, declarar el estado de guerra, etc., 'en caso de alteración
del orden', en realidad, en caso de que la clase explotada 'altere' su
situación de esclava e intente hacer algo que no sea propio de esclavos."
V.I.
Lenin
La
revolución proletaria y el renegado Kautsky
O.c.,
T. III, p. 76
"La obtención de elevadas ganancias monopolistas por los
capitalistas de una de tantas ramas de la industria, de uno de tantos países,
etc., les brinda la posibilidad económica de sobornar a ciertos sectores
obreros, y, temporalmente, a una minoría bastante considerable de estos
últimos, atrayéndolos al lado de la burguesía de dicha rama o de dicha nación,
contra todos los demás. El acentuado antagonismo de las naciones imperialistas
en torno al reparto del mundo, ahonda esa tendencia. Así se crea el vínculo
entre el imperialismo y el oportunismo, vínculo que se ha manifestado antes que
en ninguna otra parte y de un modo más claro en Inglaterra debido a que varios
de los rasgos imperialistas de desarrollo aparecieron en ese país mucho antes
que en otros."
V.I.
Lenin
El
imperialismo, fase superior del capitalismo
O.c.,
T. I, p. 796
"El derecho de las naciones a la separación libre no debe
confundirse con la conveniencia de que se separe una u otra nación en tal o
cual momento. Este último problema deberá resolverlo el Partido del
proletariado de un modo absolutamente independiente en cada caso concreto,
desde el punto de vista de los intereses de todo el desarrollo social y de la
lucha de clase del proletariado por el socialismo."
V.I.
Lenin
VII
Conferencia (de Abril) de toda Rusia del POSDR (b)
O.c.,
T. II, p. 134
"Hay que comprender qué clases impulsan la revolución.
Hay que tener en cuenta serenamente sus diferentes aspiraciones. El capitalista
no puede seguir el mismo camino que el obrero. Los pequeños propietarios no
pueden confiar plenamente en los capitalistas ni decidirse todos y en el acto a
una estrecha alianza fraternal con los obreros. Sólo comprendiendo la
diferencia de estas clases podrá encontrarse un camino acertado para la
revolución."
V.I.
Lenin
VII
Conferencia (de Abril) de toda Rusia del POSDR (b)
O.c.,
T. II, p. 141
"Marx sabía romper implacablemente con el anarquismo por la incapacidad
de éste para aprovechar hasta el 'establo' del parlamentarismo burgués
-sobretodo cuando se sabe que no existe una situación revolucionaria-, pero, al
mismo tiempo, sabía también hacer una crítica auténticamente revolucionaria,
proletaria, del parlamentarismo."
V.I.
Lenin
El
Estado y la revolución
O.c.,
T. II, p. 329
"Con las libertades del capitalismo 'democrático', las
diferencias económicas, lejos de atenuarse, se acentúan y se agudizan. El
parlamentarismo no elimina, sino que pone al desnudo la esencia de las
repúblicas burguesas más democráticas como órganos de opresión de clase.
Ayudando a ilustrar y a organizar a masas de población incomparablemente más
extensas que las que antes participaban de modo activo en los acontecimientos
políticos, el parlamentarismo prepara así no la supresión de las crisis y de
las revoluciones políticas, sino la mayor agudización de la guerra civil
durante estas revoluciones."
V.I.
Lenin
Marxismo
y revisionismo
O.c.,
T. I, p. 71
"No
creed en las palabras. No os dejéis arrastrar por las promesas. No exageréis
vuestras fuerzas. Organizaos en cada fábrica, en cada regimiento y en cada
compañía, en cada barriada. Realizad un trabajo perseverante de organización
cada día, cada hora; trabajad vosotros mismos, ya que esta labor no puede
confiarse a nadie. Conseguid con vuestra labor que las masas vayan depositando
su plena confianza en los obreros de vanguardia de manera gradual, con firmeza,
indestructiblemente."
V.I. Lenin
VII Conferencia (de Abril) de toda
Rusia del POSDR (b)
O. c., T. II, p. 142
"La
socialdemocracia es la unión del movimiento obrero con el socialismo. Su
cometido no estriba en servir pasivamente al movimiento obrero en cada una de
sus fases, sino en representar los intereses de todo el movimiento en su
conjunto, señalar a este movimiento su objetivo final, sus tareas políticas, y
salvaguardar su independencia política e ideológica. Desligado de la
socialdemocracia, el movimiento obrero se achica y adquiere por fuerza un
carácter burgués: al sostener exclusivamente la lucha económica, la clase
obrera pierde su independencia política, se convierte en un apéndice de otros
partidos y traiciona el gran precepto: 'La emancipación de la clase obrera debe
ser obra de la clase obrera misma'."
V.I. Lenin
Tareas urgentes de nuestro
movimiento
O. c., T. I, p. 113
"Hoy estamos en minoría, las masas no nos creen aún. Sabremos
esperar; ya vendrán a nosotros cuando el gobierno se arranque la careta. Las
vacilaciones del gobierno podrán apartarlas de él y las volcarán hacia
nosotros, y entonces, pulsando la correlación de fuerzas, diremos: nuestra hora
ha llegado."
V.I.
Lenin
VII
Conferencia (de Abril) de toda Rusia del POSDR (b)
O.c.,
T. II, p. 87
¡Hacia el
Socialismo,
viva
Canarias Libre!
Canarias, septiembre de 2008
http://independenciaysocialismo.wordpress.com/documento-fundacional/