DOS
NO DIALOGAN SI UNO NO QUIERE
Fernando
Pellicer Melo
Los últimos
acontecimientos parecen indicar que el Gobierno de Canarias, ante el grave
conflicto existente en el seno de la Educación Canaria,
ha optado indefectiblemente por la “táctica del avestruz”, en un irresponsable
intento de obviar el mismo. Sin lugar a dudas, el actual Comité de Huelga,
conformado tras el referéndum del pasado 30 de enero y al que la Sra. Consejera de
Educación -junto con determinados sindicatos- tacha obsesivamente de
“inflexible”, ha cometido errores durante estos intensos meses de lucha (de los
cuales asumo mi cuota de responsabilidad personal al formar parte del mismo desde
sus inicios). Pese a ello, lo que a estas alturas resulta palmario es que la
reiterada negativa del Gobierno de Canarias a abrir vías de diálogo, en torno a
la mejora de la calidad de la educación canaria y a la demanda de homologación
retributiva de los docentes del archipiélago, es la razón esencial por la que
este conflicto se está alargando y complicando innecesariamente con el
consiguiente perjuicio, no deseado al menos por parte del profesorado, para
nuestros alumnos y alumnas y para el conjunto de la enseñanza canaria.
La
escenificación más ostensible de la absoluta cerrazón del Gobierno de Canarias
y de su Consejería de Educación, se concreta en su negativa a dialogar (o tan
siquiera valorar, puesto que no se ha producido contestación alguna) la detallada
propuesta de negociación planteada por el Comité de Huelga el pasado 8 de abril.
En dicho documento, vigente a todos los efectos para la parte sindical, se proponía
a la
Administración Educativa un doble marco de negociación. Por
un lado, la apertura de una mesa social de diálogo, con presencia de todos los
sectores implicados en el ámbito educativo, a fin de trabajar, desde la
responsabilidad compartida, por la consecución de un verdadero Acuerdo Social
por la mejora de la calidad de la
Educación Canaria y, por otro, el inicio inmediato de
negociaciones ininterrumpidas con el Comité de Huelga
en referencia a la reivindicación retributiva planteada por el profesorado
canario. Frente a esta propuesta de bases para el diálogo y la negociación, abierta
y flexible y, por supuesto, susceptible de ser mejorada y perfilada con las
aportaciones de la propia Administración y resto de sectores, la Consejería de
Educación no sólo no contesta sino que emprende una inexplicable “huida hacia
delante”, rompiendo unilateralmente las negociaciones con el Comité de Huelga y
presentando su “alternativa” de solución para la mejora de la calidad del Sistema
Educativo canario. Alternativa que, evidentemente, ni siquiera menciona la
reivindicación de homologación retributiva del profesorado, por la que llevamos
esperando desde 1995 y por la que los docentes canarios se vienen movilizando
masivamente en los últimos quince meses.
Sin embargo, más
allá de nuestras reivindicaciones laborales, el profesorado canario, como actor
esencial en los procesos educativos, también quiere dialogar sobre calidad. Pero
de calidad con “mayúsculas”, desde una concepción global y un planteamiento
serio y no sólo de medidas que, pese al carácter positivo que alguna de ellas
pudiera tener, esconden el irresponsable intento del Gobierno de Canarias de
“ocultar” y, por tanto, “no afrontar”, el irresuelto conflicto de la Homologación;
al tiempo que promover un mero “lavado de imagen” ante la sociedad respecto de
las graves carencias que sufre la escuela canaria, tras quince años de gestión ininterrumpida por parte del mismo grupo político. En
términos arquitectónicos es como si se intentara solventar el problema de cualquier
edificio aquejado estructuralmente de “aluminosis”,
con cuatro brochazos de pintura más o menos colorida. En definitiva, frente a
la prolija y franca propuesta de diálogo y negociación presentada por el Comité
de Huelga el pasado 8 de abril, la Consejería se descuelga, previa ruptura
unilateral de negociaciones, con unas escasas medidas de “postín”, deslavazadas
y ajenas a cualquier diagnóstico previo y, menos aún, fundamentadas en un
proyecto global, coherente y serio, para la mejora de nuestra educación,
contando con la participación de todos los sectores de la Comunidad Educativa.
Además, huelga decir, por si quedarán dudas, que con sus propuestas el Gobierno
de Canarias vuelve a reincidir obscenamente en su planteamiento de trasladar al
colectivo docente, con carácter de exclusividad, la ingente responsabilidad colectiva
de mejorar los parámetros de calidad de nuestro Sistema Educativo. Como si con
ellos –los gestores de lo público- no fuera la cosa.
Ante este
panorama, el Comité de Huelga, sigue insistiendo en la unidad de todas las
organizaciones sindicales representativas de nuestro ámbito educativo para,
como reclaman los docentes canarios, trabajar coordinadamente por su justa
homologación y por la mejora del Servicio Público Educativo. Igualmente, continuamos
animando a la sociedad en su conjunto, comenzando por el alumnado y por los
padres y madres de Canarias y sus organizaciones representativas, para que reclamen
ante nuestros mandatarios políticos, la asunción de su ineludible
responsabilidad en cuanto a emprender la inequívoca senda del diálogo. Diálogo
y negociación ininterrumpida hasta alcanzar los
puntos de encuentro elementales que permitan avanzar hacia la resolución del
conflicto de la homologación salarial y establecer las bases de ese ansiado
gran Acuerdo Social por la mejora real de la calidad de la Educación Pública Canaria. Lo
contrario, es decir, la irracional negativa del Gobierno a, cuanto menos,
dialogar (junto con su reiterada tendencia a caldear innecesariamente los
ánimos), sólo se podría explicar desde una perspectiva en la que aceptáramos
que, realmente, lo que al tándem gobernante
conformado por CC-PP le interesa es fomentar hasta el extremo el conflicto, a
fin de alimentar el descrédito y deterioro progresivo de nuestra Educación
Pública con el ánimo, cada día menos inconfeso, de fomentar su paulatina
privatización. El tiempo dirá aunque, cosas peores se han visto por estas
ínsulas. Mientras tanto, es decir, mientras se descubre que pasa realmente por
la oculta cabeza del avestruz, los 26000 docentes de Canarias seguiremos
esperando y, desde la sensatez y responsabilidad para con nuestro alumnado y la
sociedad en general, reivindicando y movilizándonos cuanto tiempo haga falta por
la mejora de la Educación
Pública y por nuestra legal y justa Homologación retributiva.
* Presidente de la Junta de Personal Docente de Las Palmas y miembro
del Comité de Huelga por el STEC-IC